Por qué NO deberías vivir cerca de un bar o un restaurante de comida rápida
Un estudio que vincula a la American Heart Association sugiere que vivir cerca de un bar o un restaurante de comida rápida, sobre todo cuando tienen buenos precios, puede ser peligroso para la salud de tu corazón
Si te gusta relajarte los fines de semana, compartiendo con amigos o solo, es casi seguro que visitarás el bar cercano a tu casa, aumentando el hábito de tomar bebidas alcohólicas. Crédito: Shutterstock
Para muchas personas, vivir cerca de un lugar entretenido, como un bar (de buena clase, por supuesto) o un restaurante de comida rápida, cuando quieres resolver la cena, es una gran ventaja. Sin embargo, una investigación señala que es todo lo contrario, que no es positivo, y que además puede causarte problemas en el corazón.
Así lo sugiere un estudio reciente, publicado en la revista Circulation: Heart Failure, de la American Heart Association, basándose en datos de más de 500,000 adultos, extraídos del Biobanco del Reino Unido.
Cuando vives centra de alguno de estos dos lugares, el riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca se eleva en un 16%. También aplicó al hecho de no residir en una zona donde tengas cerca un gimnasio, un parque para practicar ejercicios u otro establecimiento donde haya actividades físicas recreativas.

Por qué vivir cerca de un bar o de comida rápida disminuye la salud del corazón
La respuesta está en las conductas humanas y cierta aplicación de la lógica. Cuando vives cerca de un local de comida rápida, sea restaurante o puesto callejero, aumenta significativamente el hábito de consumir este tipo de alimentos, lo que te deja en riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca y otras afecciones cardiovasculares.
De hecho, la comida rápida está asociada a 5 enfermedades mortales y el 40% de los estadounidenses la consume a diario. Y por más que intentes de aplicar fuerza de voluntad, es muy probable que empieces a comer allí, al menos una vez por semana, sobre todo si los precios son buenos.
Si a esto le añades el error de no hacer ejercicios con frecuencia y sostener una alimentación que deja mucho que desear, el riesgo es todavía más alto.
Y qué tienen que ver los bares, estarás pensando. Aquí suceden dos motivos, uno mucho más acertado que el otro. Si te gusta relajarte los fines de semana, compartir con amigos o con tu pareja, es seguro que visitarás este lugar con frecuencia (debido a la cercanía) incrementando el hábito de tomar bebidas alcohólicas.
Aunque sea solo un par de tragos, el ir continuamente al mismo sitio, por la comodidad y tal vez la accesibilidad en los precios, te incitará a que es la mejor opción para despejar la mente.
Asimismo, en un bar suele haber muchos fumadores, lo que te convierte en fumador pasivo o tal vez te exponga al llamado «humo de tercera mano», que también es peligroso.
Quizás mudarte sea una alternativa radical, pero si sientes que vivir cerca de estos lugares compromete tu salud, es mejor que te lo pienses o que analices la decisión si aún no te has mudado a esa casa.
Este tipo de razonamientos no son propios de la conducta humana, pero hay estudios destinados a revelarlos.
