Omega-3: el suplemento que podría dañar tu memoria, según estudio

Un estudio de The Journal of Prevention of Alzheimer's Disease sugiere que el omega-3 podría acelerar el deterioro cognitivo en adultos mayores

La suplementación de Omega 3 debe ser recomendada por un especialista.

La suplementación de Omega 3 debe ser recomendada por un especialista. Crédito: Galina Zhigalova | Shutterstock

Durante años, los suplementos de omega-3 han sido promocionados como un escudo para el cerebro, especialmente en la tercera edad. No obstante, una reciente investigación publicada en The Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease sugiere que esta creencia popular podría estar equivocada.

El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Medicina del Ejército de China y la Universidad Médica de Chongqing, analizó datos de 819 adultos mayores de entre 55 y 90 años durante aproximadamente cinco años.

Utilizando información de la Iniciativa de Neuroimagen de la Enfermedad de Alzheimer (ADNI), los investigadores compararon a quienes consumían suplementos de omega-3 (principalmente aceite de pescado) con quienes no lo hacían.

Los hallazgos indicaron las personas que tomaban suplementos de omega-3 mostraron un deterioro cognitivo entre un 7% y un 15% más rápido en pruebas estándar de memoria, atención y lenguaje.

En las tres escalas cognitivas utilizadas, el Mini-Mental State Examination (MMSE), el Alzheimer’s Disease Assessment Scale-Cognitive Subscale 13 (ADAS-Cog13) y el Clinical Dementia Rating-Sum of Boxes (CDR-SB), el grupo que consumía omega-3 empeoró significativamente más que el grupo de control (p < 0,001 para todas las escalas).

No es el Alzheimer «clásico»

Curiosamente, el estudio encontró que este mayor deterioro no se explicaba por los marcadores tradicionales del Alzheimer, como las placas de beta-amiloide o los ovillos de proteína tau. Tampoco se relacionaba con adelgazamiento de la materia gris. Los grupos tenían una proporción similar del gen APOE ε4, el factor de riesgo genético más importante para el Alzheimer.

¿Dónde estaba entonces la diferencia? En el metabolismo energético del cerebro. Los investigadores observaron que los consumidores de omega-3 presentaban una disminución significativa en el uso de glucosa por parte de las neuronas en regiones vulnerables al Alzheimer, un proceso que refleja disfunción sináptica: las neuronas comienzan a comunicarse peor entre sí.

El análisis determinó que esta reducción del metabolismo explicaba hasta el 40,8% de la asociación entre el consumo de omega-3 y el deterioro cognitivo.

Por qué podría ocurrir el deterioro por omega-3

Los autores proponen una hipótesis al indicar que los omega-3, especialmente el DHA (ácido docosahexaenoico), se oxidan con facilidad debido a su estructura química. Al oxidarse, pueden generar compuestos tóxicos que dañan las mitocondrias de las neuronas.

En personas mayores, cuyo cerebro ya podría estar en un estado de mayor estrés oxidativo, este efecto podría contrarrestar e incluso superar los beneficios antiinflamatorios de los omega-3.

“La suplementación con omega-3 puede estar asociada con un deterioro cognitivo acelerado en adultos mayores, potencialmente a través de efectos adversos sobre la función sináptica cerebral más que por las proteínas clásicas del Alzheimer”, escriben los autores.

“Estos hallazgos desafían la idea de que los omega-3 son universalmente beneficiosos y resaltan la necesidad de una reevaluación cautelosa de su uso generalizado para la protección cognitiva”, aseguran.

Una investigación que no cesa

Es importante destacar que se trata de un estudio observacional, no de un ensayo clínico aleatorizado. Esto significa que detecta una asociación, pero no prueba causalidad. Es posible, por ejemplo, que las personas que ya notaban un declive cognitivo comenzaran a tomar suplementos, invirtiendo la dirección de la causa.

Además, la investigación no controló con precisión las dosis ni la calidad de los productos consumidos, y la muestra estaba compuesta mayoritariamente por personas blancas con alto nivel educativo.

Otros estudios han encontrado resultados contradictorios. Por ejemplo, un análisis de 2025 de la base de datos UK Biobank con más de 215,000 adultos mayores sugirió que el consumo de omega-3 se asociaba con una reducción del riesgo de demencia por todas las causas. La evidencia sobre los omega-3 y el cerebro es, por tanto, mixta y aún está lejos de ser concluyente.

¿Se debe suspender el consumo de omega-3?

El doctor Zheng-Bin Liao, autor principal del estudio, y sus colegas advierten que las personas no deberían tomar decisiones precipitadas basándose únicamente en esta investigación. Los suplementos de omega-3 siguen siendo beneficiosos para la salud cardiovascular en muchos casos.

La recomendación más equilibrada de los autores del estudio es:

  1. Consultar con un profesional de la salud antes de iniciar o suspender cualquier suplementación.
  2. Priorizar fuentes dietéticas de omega-3 como el pescado azul (salmón, sardinas, caballa), frutos secos y semillas de lino, que proporcionan otros nutrientes adicionales.
  3. Ser escéptico ante afirmaciones simplistas. La ciencia de los suplementos es compleja, y los efectos varían según las personas y las circunstancias.

La investigación abre una puerta a una comprensión más matizada de los omega-3. Su legado no debería ser el miedo, sino una llamada a no tratar los suplementos como medicamentos milagro sin una base sólida de estudios de alta calidad que respalden su uso.

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