El estrés psicológico puede afectar la calidad del semen y dificultar la fertilidad
El estrés psicológico puede alterar la forma y movilidad de los espermatozoides, según un estudio de las universidades de Columbia y Rutgers
El estrés crónico eleva el cortisol y reduce la testosterona afectando la calidad del semen. Crédito: Shutterstock
El estrés psicológico sostenido puede afectar la calidad del semen y dificultar la concepción, así lo aseguró un estudio pionero de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y la Escuela de Salud Pública de Rutgers al encontrar que los hombres con altos niveles de estrés tienden a tener menor concentración de espermatozoides y más anomalías en su forma y movimiento.
Investigaciones posteriores han identificado los mecanismos biológicos detrás de esta relación, ofreciendo también claves para mitigar el impacto. Lo cierto es que se ha desmostrado el vínculo entre el estrés y la fertilidad masculina, una realidad que la ciencia lleva más de una década confirmando, y que tiene implicaciones directas para millones de parejas que buscan tener hijos.
A mayor estrés, menor probabilidades de concebir
La investigación que puso esta relación en el mapa se publicó en 2014 en la revista Fertility and Sterility. Liderada por investigadores de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y la Escuela de Salud Pública de Rutgers, el estudio analizó a 193 hombres de entre 38 y 49 años.
Los resultados revelaron que los hombres que reportaban sentir estrés tenían una menor concentración de espermatozoides en su eyaculado. Además, aquellos espermatozoides que sí estaban presentes eran, con mayor frecuencia, de forma anormal o con una movilidad reducida.
La Dra. Pam Factor-Litvak, profesora asociada de epidemiología en la Mailman School of Public Health y autora principal del estudio, explica: “Los hombres que se sienten estresados son más propensos a tener menor concentración de espermatozoides en su eyaculado, y los que tienen son más propensos a estar deformados o tener una movilidad perjudicada”.
Su colega, la Dra. Teresa Janevic, entonces investigadora postdoctoral en Rutgers y primera autora del artículo, advirtió que se necesitaba más investigación para confirmar la asociación y explorar los mecanismos potenciales. Una década después, la ciencia ha respondido a esa llamada.
El Dr. Allan Pacey, andrólogo de la Universidad de Sheffield, ha señalado que este deterioro en la calidad del semen no es un fenómeno exclusivo de hombres que ya tienen problemas de fertilidad, pues se ha observado también en hombres de la población general.
Mientras, el Dr. R. Matthew Coward, urólogo de la Universidad de Carolina del Norte, precisa que lo que realmente afecta la calidad del esperma es el estrés crónico o psicológico sostenido, no tanto el estrés ocasional por un mal día en el trabajo
Cómo el estrés daña el esperma
La ciencia ha identificado al menos tres vías principales a través de las cuales el estrés psicológico se convierte en daño físico para las células espermáticas.
- El cortisol, el protagonista hormonal: el estrés prolongado dispara los niveles de cortisol, una hormona que, en exceso, suprime la producción de testosterona, esencial para una espermatogénesis saludable. Un estudio más reciente confirmó que el estrés percibido se asocia negativamente con ciertos parámetros de calidad del semen y con daños en el ADN de las células espermáticas.
- El estrés oxidativo, el daño invisible: otra línea de investigación apunta al estrés oxidativo, un desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad del cuerpo para neutralizarlos. Este desequilibrio daña el ADN de los espermatozoides, afectando su maduración, función y estructura.
- Un círculo vicioso: el propio proceso de búsqueda de ayuda por infertilidad se convierte en una fuente de estrés adicional, alimentando un círculo vicioso que afecta negativamente la calidad del esperma en hombres que ya parten de una condición de infertilidad.
Estrategias prácticas para manejar el estrés
Para remediar estos daños, existen métodos para mejorar la calidad de vida y reducir los niveles de estrés, no solo para la fertilidad, sino para la salud integral:
- Ejercicio regular: es uno de los antídotos más poderosos contra el estrés. No se trata de entrenar para una maratón. Una caminata diaria de 30 minutos puede reducir significativamente los niveles de ansiedad y mejorar la calidad del sueño.
- Alimentación consciente: evitar el alcohol, el tabaco y el exceso de cafeína, y priorizar una dieta mediterránea rica en antioxidantes que combaten el estrés oxidativo.
- Técnicas mente-cuerpo: el yoga, la meditación o simplemente dedicar 10 minutos al día a la respiración profunda activan el sistema nervioso parasimpático, contrarrestando la respuesta de «lucha o huida» del estrés crónico.
- Higiene del sueño: dormir entre 7 y 8 horas diarias es crucial para regular las hormonas del estrés.
- Hablar con un profesional: si el estrés se siente abrumador, un psicólogo especializado puede ofrecer herramientas personalizadas para gestionar la ansiedad y la presión.
El estrés no es el único factor que afecta la fertilidad masculina, pero ignorarlo es un error. La ciencia aconseja reducir la tensión emocional no solo mejora la calidad de vida, sino que también puede ser uno de los gestos más importantes para proteger la fertilidad y la salud a largo plazo.
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