Personas que disfrutan del olor corporal de su pareja tienen mayor deseo sexual, según estudio

La ciencia revela cómo nuestro olfato es un sistema de evaluación de parejas que influye en el deseo, la compatibilidad genética y la reducción del estrés

Oler a la pareja reduce el estrés y refuerza el vínculo emocional.

Oler a la pareja reduce el estrés y refuerza el vínculo emocional. Crédito: Shutterstock

¿Te has preguntado alguna vez por qué el olor de tu pareja te resulta tan atractivo o, por el contrario, por qué hay personas cuyo olor natural te resulta desagradable sin motivo aparente?

La respuesta no está solo en los genes. La ciencia ha revelado que nuestro olfato es un sofisticado sistema de evaluación de parejas, un «sexto sentido» químico que influye en el deseo sexual más de lo que jamás imaginamos.

El lenguaje silencioso de la piel

El sentido del olfato tiene una conexión directa con las estructuras cerebrales que procesan las emociones y la motivación sexual. Un claro ejemplo de esta conexión es el estudio del equipo de la Universidad de Tokio, publicado en 2025 en la revista académica iScience.

Los investigadores descubrieron que durante la ovulación, el sudor femenino se enriquece con tres compuestos olfativos específicos que la técnica de cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC/MS) pudo identificar y aislar.

Cuando los hombres olieron esos compuestos, presentándoseles además imágenes de rostros femenino, los aromas influyeron en su percepción hasta el punto de hacer que las mujeres asociadas a esos olores fueran calificadas como más atractivas, femeninas y agradables.

El profesor Kazushige Touhara, investigador principal de la Universidad de Tokio, explica que este hallazgo no prueba la existencia de feromonas humanas, pero evidencia un «fenómeno interesante y medible, similar al concepto de feromonas, que realmente está ocurriendo».

La reacción masculina no se limitó a lo visual, ya que los participantes expuestos a estos olores registraron incluso una disminución en los niveles de amilasa salival, un marcador bioquímico vinculado al estrés.

El aroma de la compatibilidad genética

Pero el olfato no solo detecta el momento más fértil del ciclo femenino, sino que también nos ayuda, de forma inconsciente, a elegir parejas genéticamente compatibles.

Un estudio publicado en la revista Nature y citado por la BBC analizó la conducta sexual de 254 parejas y concluyó que, mientras mayor era la diferencia entre sus antígenos leucocitarios humanos (HLA), un conjunto de genes que regula el sistema inmunitario, mayor era el deseo y la satisfacción sexual entre ellos.

Investigaciones posteriores confirmaron que este mecanismo evolutivo, presente en peces, aves y mamíferos, funciona a través del olfato: las neuronas olfativas detectan el HLA del otro a través de fluidos como el sudor o la saliva y nos guían hacia personas con un HLA diferente al nuestro.

De esta manera, se previene el apareamiento entre parientes cercanos y se incrementan las probabilidades de tener una descendencia genéticamente más resistente a las enfermedades.

¿Tranquilidad con olor a pareja?

Una vez establecida la relación, el olor de la pareja sigue siendo un actor protagonista en la convivencia diaria. Una investigación de la Universidad de Berna descubrió que el olor corporal de tu pareja reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, más que cualquier otra técnica de relajación conocida.

Oler su ropa sucia, incluso en momentos de soledad o angustia, puede ser una poderosa herramienta para combatir el estrés y sentirse reconfortado.

Esta capacidad de regular las emociones a través del olfato se asienta en los mismos circuitos cerebrales donde se procesan la recompensa y el apego. Y funciona en ambos sentidos: mientras el aroma de la pareja nos calma, el olor de un desconocido puede tener el efecto contrario, activando respuestas de alerta al ser interpretado como una señal de potencial peligro.

Test psicofísicos para entender el deseo

¿Cómo puedes descubrir estos mecanismos en tu propia vida? Observa las siguientes reacciones cotidianas, que son verdaderos test de la influencia química en tu bienestar:

  • Prueba de afinidad: la próxima vez que conozcas a alguien, observa si te gusta su olor corporal natural. Si te resulta desagradable de forma inexplicable, podría ser una señal de incompatibilidad genética o social.
  • Prueba de seguridad: si sientes ansiedad, acerca una prenda de tu pareja a tu nariz. Si tu respiración se calma y bajas tus niveles de estrés, podrás comprobar en primera persona el poder bioquímico del apego.
  • Prueba de excitación: durante las relaciones íntimas, presta atención a si ciertos olores corporales intensifican tu deseo. La ciencia ha mostrado que el cerebro puede silenciar temporalmente el instinto de asco cuando la excitación es suficientemente intensa.

La sabiduría de la naturaleza

María Emilia Beyer, directora del Museo de las Ciencias Universum de la UNAM, reflexiona sobre la necesidad de reconectar con estos sentidos primarios: «A lo largo de la evolución, los humanos hemos dejado de depender del olfato como sentido principal y nos hemos convertido en una especie más visual».

Nuestra cultura moderna, obsesionada con los perfumes y desodorantes, ha intentado censurar o enmascarar este lenguaje químico innato, pero como revelan estos estudios, el olor de la piel es mucho más que un accidente fisiológico, es un sofisticado mensaje de información genética, estado anímico y disponibilidad reproductiva que influye en nuestro deseo, nuestro bienestar y la calidad de los vínculos de pareja.

La próxima vez que inhales el aroma de la persona amada, recuerda que tu cerebro está descifrando un mensaje complejo. No es solo un olor agradable; es un antiguo código evolutivo que habla de compatibilidad inmunológica, seguridad emocional y, en última instancia, de la misma supervivencia de la especie.

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