Síndrome de Couvade: cuando los futuros padres también sufren el embarazo

Hasta el 70% de los futuros padres desarrolla náuseas, antojos y fatiga durante el embarazo de su pareja debido a este síndrome

El síndrome de Couvade hace que muchos padres sientan síntomas gestacionales sin estar embarazados

El síndrome de Couvade hace que muchos padres sientan síntomas gestacionales sin estar embarazados Crédito: Shutterstock

El síndrome de Couvade, del francés couver, «incubar», también llamado «embarazo solidario» o «empatía extrema», es una condición real que hace que los hombres experimenten náuseas matutinas, antojos nocturnos, fatiga crónica e incluso aumento de peso y sensibilidad en los pechos mientras su pareja espera un hijo. 

Un estudio publicado en 2025 en BMC Public Health reveló que hasta el 70% de los futuros padres reportan al menos uno de estos síntomas durante la gestación.

La ciencia aún no ha descifrado por completo este misterio biológico, pero las hipótesis apuntan a una compleja combinación de cambios hormonales, ansiedad por la paternidad y una profunda sintonía emocional con la mujer embarazada.

¿Cuántos padres sufren realmente este síndrome? 

La respuesta varía según el país y el estudio, pero todas las investigaciones coinciden en que es mucho más común de lo que se cree. En Polonia, un estudio de 2013 encontró que el 72% de los futuros padres reportó síntomas.

En Estados Unidos, la cifra alcanza el 52%; en Jordania, el 59%; en Tailandia, el 61%; y en China, siete de cada diez hombres declararon haber sentido molestias durante la gestación de su pareja. Incluso en países con prevalencias más bajas, como Suecia (20%) o Rusia (35%), el fenómeno afecta a una minoría significativa.

Estos datos desmontan la idea de que se trata de una rareza anecdótica o de una invención mediática. La doctora Catherine Caponero, obstetra-ginecóloga de la Clínica Cleveland, ha observado que el síndrome no solo afecta a padres primerizos heterosexuales, sino también a parejas del mismo sexo e incluso a futuras abuelas que viven en estrecho contacto con la embarazada. No es una cuestión de género, sino de vínculo emocional.

Lo más sorprendente es su frecuencia. En el estudio publicado en la revista BMC Public Health, que analizó a 287 futuros padres, encontró que el 71,4% reportó al menos un síntoma de Couvade durante el embarazo de sus parejas. Los más comunes fueron cambios en el apetito (45,9%), náuseas (35,5%), fatiga (33,1%) y aumento de peso (31,7%).

¿Por qué ocurre? Las tres hipótesis de la ciencia

Los investigadores barajan tres explicaciones, no excluyentes entre sí. La hipótesis psicológica es la más extendida. El futuro padre se identifica de forma tan intensa con su pareja que su propio cuerpo comienza a reflejar los síntomas de ella.

La psicóloga perinatal Ángela Rodríguez, consultada por la BBC, explica que los hombres «suelen mimetizar de forma inconsciente los síntomas de embarazo de su mujer». El miedo a no estar a la altura, las dudas sobre la paternidad y el estrés económico añaden una capa extra de ansiedad que puede desencadenar o agravar el cuadro.

La hipótesis hormonal tiene un respaldo científico medible. Varios estudios han documentado cambios en el cuerpo del padre durante el embarazo de su pareja. Se han observado descensos de testosterona y aumentos de cortisol, estradiol y prolactina, la misma hormona que induce la lactancia en las mujeres, tal como resume la Clínica Cleveland en su artículo sobre el síndrome. No está claro si estas fluctuaciones causan los síntomas, pero demuestran que el cuerpo del padre también se prepara para la llegada del bebé.

La hipótesis cultural no puede ignorarse. El antropólogo británico Edward Burnett Tylor acuñó el término couvade en 1865, aunque rituales similares ya habían sido descritos por el historiador griego Diodoro de Sicilia en Córcega.

Se han encontrado prácticas análogas en decenas de culturas alrededor del mundo, desde tribus de la cuenca del Amazonas hasta comunidades del norte de India y el este de Asia. Según el artículo de la BBC, en aquel entonces se creía que el hombre asumía los dolores del parto para desviar a los malos espíritus del recién nacido. Hoy se interpreta como un mecanismo universal de vinculación paterna.

Los síntomas: un espejo del embarazo

El síndrome de Couvade puede imitar casi cualquier molestia gestacional. Las más frecuentes, según la revisión publicada en BMC Public Health (2025), son náuseas, fatiga, cambios en el apetito o antojos, aumento de peso, dolor de espalda, acidez estomacal, calambres en las piernas, insomnio, irritabilidad y ansiedad. En ocasiones también se dan dolores de muelas, cefaleas y estreñimiento.

El caso del británico Harry Ashby, un guardia de seguridad inglés de 29 años cuyo caso fue difundido por la BBC en 2015 tras recibir el diagnóstico de síndrome de Couvade, fue extremo, pero ilustrativo.

Además de náuseas y antojos, Ashby aumentó de pecho y abdomen hasta el punto de necesitar una baja laboral. Los médicos le diagnosticaron el síndrome y su historia fue recogida por medios como la BBC como un ejemplo del espectro del trastorno.

Un patrón llamativo es la sincronía con los trimestres del embarazo. Los síntomas suelen aparecer con fuerza en el primer trimestre, remitir en el segundo y reaparecer en el tercero, a medida que se acerca la fecha del parto. Por lo general, desaparecen por sí solos tras el nacimiento del bebé.

Por qué importa hablar del síndrome de Couvade

A pesar de su alta prevalencia, el síndrome de Couvade no está incluido en los manuales diagnósticos oficiales (DSM-5 ni CIE-11). El doctor Alfonso Gil Sánchez, ginecólogo y psiquiatra perinatal, señala en declaraciones recogidas por la BBC que “tradicionalmente toda la investigación sobre salud mental perinatal se ha centrado en la mujer, pero ahora hay un cuerpo creciente de evidencias de que el hombre también sufre cambios junto a la mujer”.

Ignorar este fenómeno tiene consecuencias prácticas, ya que muchos padres que lo padecen sienten vergüenza o confusión, y no lo comentan con el médico. Algunos incluso evitan acompañar a sus parejas a las consultas prenatales por miedo a ser ridiculizados. Como resume la Clínica Cleveland en su material para pacientes, “el primer paso es reconocer que los síntomas son reales y que no hay nada de qué avergonzarse”.

¿Qué hacer si tú o tu pareja lo experimentan?

Los especialistas recomiendan un enfoque en tres pasos:

  1. Normalizar y visibilizar: hablar abiertamente del síndrome en la consulta prenatal. Preguntar al médico si los síntomas podrían estar relacionados con el embarazo de la pareja.
  2. Reducir el estrés basal: el ejercicio suave, las técnicas de respiración y una buena higiene del sueño ayudan a disminuir la ansiedad que alimenta los síntomas.
  3. Buscar ayuda profesional si es necesario: si las molestias interfieren con la vida diaria o generan malestar significativo, un psicólogo perinatal con experiencia en padres puede ofrecer herramientas de manejo.

El síndrome de Couvade no es una enfermedad, sino una manifestación más de la profunda conexión emocional que se establece durante la gestación. Reconocerlo no solo alivia a los padres que lo sufren, sino que fortalece el acompañamiento a la madre y prepara el terreno para un vínculo más sólido con el bebé. La empatía tiene cuerpo, y a veces ese cuerpo duele, se hincha y se marea junto al de la mujer que ama.

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