Ataques de pánico por la noche: 4 formas de enfrentarlo y controlarlo

Lo principal siempre es que aprendas a detectar cuándo está produciéndose un ataque de pánico, que generalmente es el resultado de un día lleno de estrés, preocupaciones y ansiedades

ataque de pánico

Quedarse en la cama e intentar dormir cuando atraviesas un ataque de pánico es un grave error y prácticamente no es posible lograrlo. Crédito: Ben Blennerhassett | Unsplash

Un ataque de pánico no tiene horario, puede ocurrir en cualquier momento del día, pero es sabido que al “monstruo” le gusta salir a jugar por las noches. Cuando nos sometemos al estrés, preocupaciones y ansiedades, todo este mix nocivo se mezcla en una licuadora que encendemos en la mente, y precisamente en la noche, al final del largo día, revienta con un ataque de pánico que ahora debemos enfrentar y controlar.

Aquí no vamos a decirte lo que debes cumplir al pie de la letra, porque entendemos tu condición y sabemos que no es absolutamente nada fácil afrontar un ataque de pánico. Por eso utilizaremos palabras como “trata”, “intenta” o “en la medida de las posibilidades”.

Lo principal siempre es que aprendas a detectar cuándo está produciéndose un ataque de pánico, y si tienes la fortuna, que un ser querido que esté a tu lado también sepa cuándo podría estar ocurriendo. De esta manera tendrás un apoyo extra para contrarrestarlo.

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Cómo enfrentar y controlar un ataque de pánico que ocurre en la noche

No luches contra el episodio

1

Es importante que no lo combatas en una especie de “fuego contra fuego”, como negarlo o insultarte a ti mismo por lo que sientes o afirmar que se trata de una brujería. Nada de esto, porque solo podría empeorar la condición.

Lo más convenientes es que aceptes y reconozcas que estás atravesando un ataque de pánico, motivo por el que estás inundada o inundado de emociones negativas. Trata (siempre trata) de conscientizar que solo es temporal y que al cabo de unos minutos se desvanecerá. Deja que suceda y concéntrate en controlar tu mente.

Relájate lo más que puedas

2

La mejor manera de relajarte es a través de las respiraciones profunda, inhalando y exhalando lentamente. Escucha tu respiración, siente cómo tu diafragma se llena de aire e imagina que al botar el aire estás sacando de tu cuerpo todos esos juegos mentales que produce el ataque de pánico.

Suelta tus músculos, relájalos, mientras enfocas tu mente en pensamientos e imágenes positivas.

Levántate de la cama

3

No importa la hora que sea. Cuando un ataque de pánico te invada, lo más conveniente es que busques alguna distracción: prepara un sandwich, escucha música suave, haz estiramientos, toma agua o pon tu serie de comedia favorita. Intenta todo lo que esté a tu alcance para no pensar en lo que sucede en tu mente, a pesar de que ya has aceptado que está ocurriendo.

Vuelve a la cama solo cuando ya te sientas en condiciones

4

Si aún sientes incomodidad o el hecho de volver a la cama te causa temor, no te preocupes, porque no hay prisa. Solo cuando ya percibas mayor tranquilidad y que incluso recuperaste el sueño es que debes volver a acostarte. Te aconsejamos no pegarte a la pantalla del teléfono, porque podrías provocarte un insomnio.

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