Cuáles son los peligros de ponerse bótox en la cara

Una inyección de toxina botulínica o bótox aplicada en la piel es menos invasiva que una cirugía estética, pero de cualquier manera representa tiene sus riesgos

botox

Asegúrate de que un médico certificado aplique la inyección de bótox. / Foto: Unsplash

Con el fin de evitar una cirugía estética, muchas personas optan por aplicarse una inyección o varias de toxina botulínica, popularmente conocida como bótox, para mejorar el aspecto de las arrugas en la piel del rostro. Y aunque aplicado por un profesional resulta un tratamiento seguro, ponerse bótox en la cara tiene sus peligros y sus efectos secundarios. Te contamos cuáles son.

¿Qué es el bótox?

El tratamiento con bótox consiste en utilizar una toxina llamada onobotulinumtoxinA para evitar el movimiento de un músculo temporalmente. Dicha toxina es producida por la bacteria que causa el botulismo, un tipo de intoxicación alimentaria que puede ser grave.

Originalmente el bótox se utilizaba para tratar ciertas condiciones médicas como el ojo vago, la contracción involuntaria de los músculos del cuello, la sudoración excesiva (hiperhidrosis), la migraña crónica, los espasmos en los ojos y la disfunción de la vejiga, pero la medicina estética popularizó el tratamiento para mejorar el aspecto de los signos de la edad en el rostro.

Los riesgos del bótox

Si bien la aplicación de inyecciones de bótox con fines estéticos es un tratamiento sencillo que los médicos realizan en sus consultorios, también pueden representar algunos riesgos. La Clínica Mayo enlista algunos de los efectos secundarios y complicaciones más comunes:

  • Dolor, hinchazón o hematomas en el lugar de la inyección.
  • Dolor de cabeza o síntomas similares a los de la gripe.
  • Párpado caído o cejas torcidas.
  • Sonrisa torcida o babeo.
  • Sequedad ocular o lagrimeo excesivo.

Existe un riesgo menor de que la toxina se propague por el cuerpo. Algunas señales de que esto ha ocurrido son:

  • Debilidad muscular.
  • Problemas de la vista.
  • Dificultad para hablar o tragar.
  • Problemas respiratorios.
  • Pérdida del control de la vejiga.

Cualquiera de estos síntomas ameritan una llamada inmediata al médico horas o incluso semanas después de recibir una o varias inyecciones de bótox. No se recomienda su uso durante el embarazo o la lactancia ni en personas alérgicas a la proteína de la leche de vaca. De igual manera es necesario informar al médico tratante si se está consumiendo algún fármaco, especialmente somníferos, relajantes musculares, medicamentos para la alergia o anticoagulantes, pues probablemente deban dejar de consumirse unos días antes de las inyecciones.

Aunque su uso estético se ha popularizado ampliamente en centros que ofrecen servicios estéticos, es fundamental buscar un médico capacitado y certificado que aplique las inyecciones de bótox con la precisión adecuada para evitar efectos secundarios.

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