La postura que adoptas al sentarte puede estar moldeando tu estado de ánimo
Un estudio de la Universidad McGill reveló que las personas que se sientan erguidas experimentan emociones más positivas y toman decisiones más acertadas
La investigación, reportada por Talker News, utilizó un ingenioso experimento con tabletas para manipular la postura de los participantes sin que ellos lo notaran. Crédito: Shutterstock
Una nueva investigación, publicada en Talker News, sugiere que la forma en que te sientas influye directamente en cómo te sientes y en las decisiones que tomas y lo mejor de todo es que ni siquiera necesitas esforzarte conscientemente para obtener el beneficio, ya que basta con que el entorno te lleve a adoptar una postura erguida.
Un estudio de la Universidad McGill, en Montreal (Canadá) ha demostrado que las personas que se sientan erguidas experimentan emociones más positivas y toman decisiones más acertadas en tareas de riesgo que aquellas que se encorvan.
La investigación, publicada en el British Journal of Psychology, sugiere que la conexión entre el cuerpo y la mente es más profunda de lo que solemos creer.
Un experimento sin que los participantes lo supieran
Para evitar los problemas de estudios anteriores sobre la «postura de poder», los investigadores de McGill diseñaron un experimento ingenioso. Reclutaron a casi 200 participantes y les pidieron que evaluaran una aplicación móvil en una tableta. Lo que no sabían es que la posición de la tableta estaba manipulada para cambiar su postura sin que ellos se dieran cuenta.
Según detalla Times-Georgian en su artículo sobre el estudio, a un grupo se le colocó la tableta sobre un soporte en una mesa ajustable, lo que les animaba a sentarse erguidos. Al otro grupo se le colocó la tableta plana sobre una mesa más baja, lo que les obligaba a encorvarse hacia adelante.
Los investigadores midieron el ángulo del cuello con software de vídeo para confirmar que las posturas eran realmente diferentes. En las entrevistas posteriores, la mayoría de los participantes aseguraron no haber notado que su postura había sido manipulada.
Más riesgos, más recompensas y más orgullo
Tras la prueba de la tableta, los participantes jugaron a un juego virtual con un globo que cuanto más lo inflaban, mayor era la recompensa potencial, pero si explotaba, perdían todo lo ganado en esa ronda.
Los resultados indicaron que el grupo que se sentaba erguido asumió más riesgos y, en consecuencia, obtuvo mayores recompensas. El autor principal del estudio, el profesor Jorge Armony, de los departamentos de Psiquiatría y Psicología de McGill, explicó a Talker News que esto no se debía a que fueran más impulsivos, sino a que estaban realizando una «toma de riesgos más eficaz».
Además, en un cuestionario posterior, los participantes del grupo erguido reportaron sentimientos de orgullo «significativamente más elevados», una emoción asociada a un estado de ánimo positivo, según recoge Ynetnews en su cobertura.
La ciencia detrás de la conexión cuerpo-mente
Este estudio se enmarca en el campo de la cognición incorporada (embodied cognition), que explora cómo el cuerpo influye en los procesos mentales. La idea central es que el cuerpo y la mente no son sistemas separados, y que los estados físicos pueden afectar a nuestras emociones y a cómo interpretamos el mundo.
La psicóloga clínica Gal Samoocha, de Maccabi Healthcare Services, explicó a Talker News que algunos procesos inconscientes no son directamente accesibles para nosotros, pero pueden influir en nuestros sentimientos y comportamientos. Por ejemplo, diversos estudios han encontrado que las personas tienden a inclinarse hacia adelante cuando piensan en el futuro y hacia atrás cuando recuerdan el pasado.
Lecciones para el día a día
Aunque los efectos observados en el estudio de McGill fueron «modestos», según el profesor Armony en declaraciones a Talker News, los resultados plantean preguntas interesantes sobre cómo los elementos cotidianos de nuestro entorno, como la ergonomía del lugar de trabajo, pueden influir sutilmente en nuestro estado de ánimo y comportamiento.
Esto revela que no hace falta hacer un esfuerzo consciente constante para sentarse derecho. El estudio sugiere que pequeños ajustes en nuestro entorno, como la altura de la pantalla o el diseño de la silla, pueden marcar la diferencia.
Así que la próxima vez que te sientes a trabajar, estudiar o simplemente a leer, piensa en cómo está configurado tu espacio. Puede que una pequeña elevación de la pantalla no solo mejore tu postura, sino también tu estado de ánimo y tu capacidad para tomar decisiones.
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