Suplementos para aumentar la libido: por qué no siempre son una solución en el impulso sexual femenino

Dos expertas, una ginecobstetra y una dietista, coincidieron en que cuando hay una baja en el deseo sexual femenino hay muchos factores involucrados y no todos pueden ser solucionados con suplementos para aumentar la libido

Suplementos para aumentar la libido

El deseo sexual en las mujeres puede verse afectado por distintas razones: estrés, traumas del pasado, efectos secundarios de otros medicamentos o problemas directos con la pareja. Crédito: Freepik

Así como existen todo tipo de tratamientos naturales para mermar el estrés, mejorar el sueño y otros beneficios, también se comercializan suplementos para aumentar la libido y la mayoría son de venta libre. Estas “pastillitas mágicas” prometen elevar el impulso sexual y la excitación, pero varios expertos en la materia han dejado claro que cuando se trata de las mujeres podrían no funcionar como se espera.

No se trata de que el producto sea un fracaso, de hecho por lo general son elaborados con hierbas y minerales, lo cual es saludable. Sin embargo, cuando se trata de la libido femenina hay muchos factores involucrados y no todos pueden ser solucionados a través de una píldora.

La doctora Kelly Culwell, especialista en ginecología y obstetricia, reitera que el deseo sexual en las mujeres puede verse afectado por distintas razones: estrés, traumas de experiencias pasadas, efectos secundarios de otros medicamentos, problemas directos con la pareja y otros argumentos válidos que evidentemente no se resuelven en un suplemento.

“Existen condiciones fisiológicas que conducen a la falta del deseo sexual y que pueden ser tratados con suplementos para aumentar la libido, pero no existe un tratamiento de ‘talla única’ que funcione para todas las mujeres“, explicó la experta, según reseña Yahoo.

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Los suplementos para aumentar la libido pueden solucionar problemas hormonales, pero no psicológicos

En esa línea de análisis se encuentra la doctora Lauren Manaker, dietista registrada y autora del libro y guía Fueling Male Fertility. Al igual que su colega Culwell, la profesional insiste en que un suplemento “difícilmente funcionará para cada mujer que tiene un deseo sexual bajo”.

En este sentido, explicó que “si bien algunas personas tienen una libido baja debido a razones hormonales, otras sienten estos efectos debido a factores psicológicos”, lo cual quizás requeriría otro tipo de métodos y terapias.

La dietista argumentó además que la mayoría de los suplementos para aumentar la libido poseen adaptógenos, que ayudan al cuerpo a adaptarse a su nivel de estrés, un factor que afecta potencialmente el impulso sexual. “Pero quién está realmente de humor cuando está totalmente agotado”, se preguntó la doctora Manaker.

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La energía, el estado de ánimo, la estimulación y el flujo sanguíneo son otros aspectos que abordan estos tratamientos naturales, sin embargo, la experta recuerda un detalle sumamente certero: las dosis.

Una gran mayoría de estos productos “proporcionan los ingredientes en una dosis subclínica”, lo que significa que la dosis del suplemento no es tan alta como para ofrecer el beneficio que todas podrían esperar. Es decir, un píldora diaria por una semana no te convierten en una bola de fuego sexual.

Es recomendable consultar con el médico antes de iniciar estos suplementos

La ginecobstetra Kelly Culwell aconseja visitar un médico para informar de las preocupaciones sobre el impulso sexual y así determinar cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso y si es seguro el consumo.

“Algunos suplementos pueden interferir con los medicamentos recetados e incluso podrían empeorar las condiciones negativas ya existentes”, adiverte la doctora.

Además, los proveedores de atención médico pueden guiarte a determinar si la falta de libido o deseo sexual proviene de un factor hormonal o es resultado de otra afección física o psicológica, porque en estos casos podrían ser muy poco efectivos.

“El hipertiroidismo, la hipertensión, las afecciones neurológicas como el Parkinson o la esclerósis múltiples, así como la depresión y la ansiedad son trastornos que impactan sobre la libido, y los medicamentos que se recetan para tratar estos trastornos tienen efectos secundarios que disminuyen aún más el deseo sexual”, añadió Culwell para concluir.

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