Estrés postraumático: cómo ayudar a mi hijo a superarlo luego de un accidente o suceso aterrador

Al tratarse de personas tan jóvenes, desde la mente son más vulnerables y el proceso de superación tiende a ser más lento y duradero. El amor, la comprensión y la prudencia serán tus mejores aliados

estrés postraumático

La recuperación de tu hijo no tiene un tiempo específico, pero si aplicas los métodos adecuados, poco a poco volverá a su estabilidad emocional. Crédito: Freepik

Cuando un niño o un adolescente atraviesa por una situación delicada, bien sea un accidente, un evento aterrador (incendios, asaltos, terremotos) o tal vez episodios de violencia doméstica, pueden desarrollar trastorno por estrés postraumático. Ante esta condición es indispensable saberlos ayudar para evitar que queden marcados durante muchos años, e incluso para toda la vida.

Recuerda que el estrés postraumático consiste en la imposibilidad de poder recuperarse psicológicamente de un suceso trágico, que crea pánico o que afecta de forma severa sus emociones. Al tratarse de personas tan jóvenes, desde la mente son más vulnerables y el proceso de superación tiende a ser más lento y duradero. Sin embargo, depende también de cada persona.

Si es tu hijo quien está atravesando por este complicado escenario, hay algunos métodos clave que puedes aplicar para ayudarlo y que poco a poco suelte esos “fantamas del pasado” que podrían estarle atormentando. El amor, la comprensión y la prudencia serán tus mejores aliados.

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7 consejos para que tu hijo supera el trastorno por estrés postraumático

Readaptación

1

Luego de un suceso estresante que podría estar modificando la perspectiva de vida de tu hijo, lo más conveniente es que le ofrezcas un periodo de readaptación, donde le entregues todo tu apoyo y paciencia. Es como un lapso de tiempo y espacio donde se enfoque únicamente en estar tranquilo.

Trata de no "modificarle" su vida

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Tu hijo no tiene por qué cerrar la puerta de los estudios u olvidarse de las actividades que más le gustaba hacer antes del suceso que le causó el estrés postraumático. Lo ideal es que poco a poco vuelva a la vida que llevaba antes de lo ocurrido. Aunque al principio resulte difícil, no permitas que caiga en malos hábitos o que renuncie a sus deberes como niño o adolescente.

Dile lo fuerte y valiente que es

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Cuando llegue el momento indicado, es probable que tu hijo desee hablar sobre aquel suceso traumático. Permite que se exprese y evalúa cómo se siente al hacerlo. Una vez lo hago, dale mensajes de aliento y afírmale lo valiente que es al haber atravesado una situación difícil y estar dispuesto a superarla.

En el caso de los niños, los dibujos tienden a ser una excelente forma de comunicar lo que están pensando o sintiendo.

Busque ayuda profesional

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Los psicólogos, pediatras y orientadores escolares están preparados para brindarle ayuda a tu hijo, así que si no sientes tener las herramientas o el conocimiento para manejar la situación, los profesionales estarán dispuesto a hacerlo, guiándote también en los pasos que debes seguir.

Buscar ayuda profesional es fundamental cuando los niños o adolescentes comienzan a tener pensamientos suicidas, lenguajes inapropiados, depresiones o el riesgo de caer en hábitos nocivos como el alcohol y las drogas.

Invítale a actividades recreativas

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Cada fin de semana o cuando haya oportunidad, aprovecha para llevar a tu hijo a distraerse. Puede ser en una piscina, parque de diversiones, el cine o quizás a probar su comida favorita. Lo importante acá es que lo alejes de cualquier pensamiento o hecho que le recuerde el suceso que desarrolló el estrés postraumático.

Por ejemplo, si se trató de un accidente automovilístico, lo mejor es que salgan caminando o vayan en otro vehículo donde no seas tú quien maneje. La idea es distanciarlo de esos pensamientos.

¡No fue tu culpa!

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Repítaselo cada vez que sea necesario, sin importar si fue su responsabilidad. Esto es clave, ya que primero necesitas que tu hijo se recupere del estrés postraumático y una vez haya podido superalo o se sienta mucho más tranquilo, puedes explicarle hasta dónde llegó su culpa en el suceso o accidente.

No critiques sus expresiones de temor

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Luego de un terremoto o un asalto en una calle oscura, dos situaciones que fácilmente puede provocar estrés postraumático, es probable que tu hijo quiera dormir con una luz encendida o con la puerta abierta. Quizás sienta miedo de salir solo o de quedarse en casa sin compañía. Todo forma parte de su proceso, así que en ningún momento lo critiques.

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