9/11: cuáles son los signos de que sufres estrés postraumático luego de una experiencia violenta

Luego de un terremoto o vivir eventos traumáticos como el 9/11, pueden quedar secuelas psicológicas graves. Asimismo, un ataque personal, físico o emocional puede generarte los mismos síntomas

Estrés postraumático

Quienes han padecido agresiones físicas, sexuales o emocionales, típicas de la violencia doméstica, también suelen desarrollar el estrés postraumático. Crédito: Freepik

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), en su definición más sencilla, es la imposibilidad de recuperarse psicológicamente y emocionalmente tras experimentar situaciones impactantes, peligrosas o aterradoras. El terremoto de 7.1 grados de magnitud que se vivió en México la noche de este martes es un claro ejemplo de los eventos que pueden desencadenar la condición.

De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), “los síntomas del estrés postraumático comienzan dentro de los tres meses posteriores al incidente, pero a veces surgen más tarde”. Sin embargo, el trauma puede durar hasta años.

Los veteranos de guerra, así como quienes han experimentado catástrofes, accidentes o ataques terroristas como el de las Torres Gemelas de Nueva York, ocurrido el 11 de septiembre de 2001, son personas propensas a padecer de estrés postraumático.

Pero no siempre tiene que surgir un evento de dicha magnitud. Es decir, quienes han padecido agresiones físicas, sexuales o emocionales, típicas de la violencia doméstica, también suelen desarrollar el trastorno de estrés postraumático.

El NIMH explica que para diagnosticarse el trastorno, la persona debe experimentar los signos durante “más de un mes y deben ser lo suficientemente graves como para interferir en aspectos de la vida diaria, como las relaciones personales o laborales”. Veamos cuáles son estos síntomas:

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Signos que indican que estás sufriendo de estrés postraumático

Recuerdos intrusivos

1

Son todos aquellos ‘flashbacks’ (pensamientos del pasado) que hacen que la persona reviva en su mente el acontecimiento traumático. Por lo general, el paciente los recuerda tan detalladamente que le originan otros signos físicos como la sudoración y aumento de las palpitaciones.

Estas imágenes mentales acerca de lo vivido también pueden manifestarse con frecuencia en pesadillas, haciendo que la persona sienta temor antes de dormir por la posibilidad de recrear la situación en sus sueños, incluso distorsionada.

Evasión de hechos y pensamientos

2

Básicamente es el rechazo a TODO lo que recuerda a una situación traumática. La persona se mantiene alejada de lugares, acontecimientos, objetos y personas que le hagan recordar la difícil situación vivida.

Por ejemplo, haber sido víctima de un asalto en una calle específica, y donde hubo agresión física o verbal, hará que en el futuro no quieras cruzar nuevamente por ese lugar. Un accidente automovilístico podría impedir que desees volver a manejar.

Haber sufrido episodios de violencia doméstica por parte de tu pareja hará que en un futuro no quieras toparte con nada que te recuerde a esa persona. Incluso podrías asustarte si te encuentras con alguien que curiosamente se parece.

Nervios excesivos, tensión y falta de concentración

3

Son secuelas psicológicas que el cuerpo adopta y normaliza, por lo que se vuelven recurrentes. Tras una situación aterradora, podrías sufrir de estrés postraumático si te sobresaltas con facilidad, sientes tensión y nervios excesivos o tienes dificultad para conciliar el sueño.

La irritabilidad y los actos de imprudencia también son signos de reactividad del trastorno de estrés postraumático. Prácticamente vives intranquilo.

Emociones negativas

4

Este tipo de síntomas se manifiestan a través de lo que piensas sobre ti mismo. Cuando fuimos responsables de la situación traumática o sentimos que hubo la oportunidad de evitarla y no se aprovechó, los sentimientos de culpa invaden una y otra vez.

Estas emociones negativas también impactan sobre el autoestima, sintiendo rechazo o vergüenza de las actividades en las que antes participabas. Por lo general te aíslas, compartes poco con tu entorno y experimentas insatisfacción con todo lo que ocurre, incluso si es positivo.

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