Cómo beneficia a los niños jugar al aire libre

Diferentes estudios citados por el portal Psychology Today señalan que crear en los más pequeños el hábito de recrearse en el parque les ayuda a tener una mejor salud mental y física

Cómo beneficia a los niños jugar al aire libre

Jugar al aire libre es beneficioso para la salud física y mental de los niños. / Foto: Pch.Vector - Freepik.

Según diferentes investigaciones, el hábito de jugar al aire libre puede ser muy beneficioso para la salud física y mental de los más pequeños; desde combatir la obesidad, enfermedades cardiovasculares, hasta desarrollar una mejor concentración en la escuela, son algunas de las bondades de interactuar con la naturaleza encontradas en varios estudios sobre el tema.

El portal especializado en psicología, Psychology Today, recopiló en un artículo sobre lo beneficioso de este hábito en los más pequeños, una serie de estudios referidos a las bondades para la salud de los niños que juegan en espacios abiertos que te presentamos a continuación:

Previene la obesidad y enfermedades cardiovasculares

Jugar al aire libre está relacionado con una mayor actividad física, lo que es bueno para la salud general de los niños e incluso puede ayudar a combatir la obesidad infantil y las enfermedades cardiovasculares (Tandon, Zhou y Christakis, 2012).

Les permite realizar mayor actividad física

Si bien es cierto que los niños pueden jugar físicamente mientras están en el interior e incluso en la escuela, las investigaciones indican que jugar al aire libre donde los niños son libres de elegir su propia diversión es donde es probable que ocurra la mayor cantidad de actividad física (Burdette y Whitaker, 2005) .

Les ayuda a concentrarse más y a estar menos inquietos

Además del desarrollo físico, el juego al aire libre también parece tener beneficios para el desarrollo cognitivo y el aprendizaje de los niños. Por ejemplo, cuando los niños pasan mucho tiempo en la escuela, necesitan tiempo para recuperarse de las actividades estructuradas para poder regresar al aula listos para aprender. En consecuencia, la investigación sugiere que después del recreo, los niños están más concentrados y menos inquietos (Burriss y Burriss, 2011).

Les motiva a cuidar y aprender más sobre la naturaleza

El contacto con los elementos naturales puede proporcionar un contexto para aprender sobre ciencia y naturaleza. De hecho, cuando los niños participan en actividades al aire libre, es más probable que expresen interés en proteger el medio ambiente (Bento & Dias, 2017).

Les ayuda a tener una mejor salud mental

Puede ayudarles a construir amistades, lo cual es importante para el desarrollo de la competencia social y comportamientos prosociales como ayudar y compartir. Las amistades que hacen cuando juegan al aire libre pueden ser importantes para la felicidad general a largo plazo de los niños, y la actividad física en general está relacionada con el bienestar general y puede actuar como un amortiguador contra la depresión (Burdette y Whitaker, 2005).

Cómo ha disminuído el juego al aire libre en los niños según estudios

El tiempo de juego está disminuyendo, especialmente el juego al aire libre, refiere el portal Psychology Today. “Entre los años 1981 y 1997, las investigaciones sugieren que el tiempo de juego no estructurado se redujo en aproximadamente un 25% (Hofferth y Sandberg, 2001), y una encuesta más reciente de casi 9,000 familias con niños en edad preescolar en los Estados Unidos indicó que aproximadamente la mitad no lo hacen (Tandon, Zhou y Christakis, 2012)”.

Esta disminución parece estar ocurriendo por varias razones, plantea al portal: “Los niños pasan más tiempo en actividades estructuradas en escuelas y guarderías (Hofferth y Sandberg, 2001) y, como resultado, el tiempo de recreo está disminuyendo. De hecho, una encuesta de escuelas de Estados Unidos sugiere que solo el 40% de las escuelas tiene una política designada para el juego al aire libre (Burriss & Burriss, 2011)”.

Además de eso, señala el portal, los padres están trabajando más, dejando menos tiempo para monitorear a sus hijos cuando juegan afuera. Y los niños pasan más tiempo frente a las pantallas, y suelen decir que prefieren los juegos electrónicos a jugar al aire libre (Dowdell, Gray y Malone, 2011).

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