Plantas resistentes al fuego para proteger tu jardín
Ningún jardín es a prueba de fuego, pero estas plantas pueden ganarte tiempo frente a un incendio
En los primeros metros alrededor de la vivienda, la recomendación es priorizar plantas bajas, bien regadas y espaciadas entre sí. Crédito: Shutterstock
Cuando un incendio forestal se acerca a una zona habitada, los primeros metros alrededor de una vivienda pueden marcar la diferencia entre que las llamas lleguen a la estructura o se frenen antes.
Ese principio es la base de lo que agencias como CAL FIRE, la autoridad de protección forestal e incendios de California, llaman «espacio defendible», un área alrededor de la casa diseñada para reducir el combustible disponible para el fuego.
Aunque ninguna planta es completamente incombustible, algunas especies retienen más humedad, generan menos material muerto y arden con menor intensidad que otras, lo que las convierte en aliadas dentro de ese espacio.
Por qué algunas plantas arden menos que otras
La diferencia entre una planta «resistente al fuego» y una altamente inflamable no está en si puede quemarse, porque en realidad todas pueden, tarde o temprano, sino en qué tan rápido lo hace y con cuánta intensidad.
De cuerdo con especialistas en jardinería sostenible de la organización sin fines de lucro Defensible Space, las plantas más seguras suelen compartir ciertas características. Unas retienen agua incluso en época seca, tienen hojas gruesas o fáciles de doblar, no acumulan ramas secas ni hojarasca, y no desprenden aromas resinosos, señal de que contienen aceites o resinas inflamables.
Por el contrario, arbustos resinosos como la salvia o el chamiso, y árboles como el pino, el abeto o el eucalipto, concentran compuestos que arden con facilidad y liberan más calor, por lo que los expertos recomiendan mantenerlos alejados de la vivienda, aunque puedan tener un lugar en zonas más alejadas del jardín.
Los arbustos que sí conviene tener cerca de casa
Entre los arbustos considerados más seguros para plantar cerca de una vivienda destacan la manzanita y el lila de California (Ceanothus), siempre que se poden con regularidad para eliminar madera muerta, ya que ambas plantas se vuelven altamente inflamables cuando acumulan ramas secas.
El toyon, un arbusto nativo de California de bayas rojas, también figura entre las opciones recomendadas por su follaje denso y su buena tolerancia a la sequía.
Fuera de las especies nativas, el arbusto de mariposas y la espirea sobresalen por su alto contenido de humedad y su escasa producción de material muerto, mientras que la rosa de Siria y el naranjo silvestre tienen hojas anchas que resisten mejor la ignición que el follaje en forma de aguja.
En general, los arbustos de hoja caduca, los que pierden sus hojas en otoño, suelen ser más seguros que los de hoja perenne, porque retienen más humedad y no acumulan combustible durante todo el año.
Cubresuelos y plantas bajas para la zona más cercana a la casa
En los primeros metros alrededor de la vivienda, la recomendación es priorizar plantas bajas, bien regadas y espaciadas entre sí.
Suculentas como el sedum y la escarchada (ice plant) almacenan agua en sus hojas, lo que las convierte en una barrera natural difícil de encender, además de mantener un crecimiento pegado al suelo que evita que el fuego encuentre un «puente» hacia plantas más altas.
El tomillo rastrero, la milenrama lanuda y la amapola de California completan una lista de coberturas de bajo mantenimiento, resistentes a la sequía y con poco volumen de combustible una vez podadas con regularidad.
Los árboles que ofrecen mayor margen de seguridad
Entre los árboles, la recomendación general de especialistas en paisajismo consultados por el sitio Lake County Fire Safe Council es priorizar especies de madera dura y hoja caduca, como el arce, el álamo y el cerezo, por encima de coníferas como el pino o el abeto, que son considerablemente más inflamables.
En California, el roble perenne (coast live oak) es valorado no solo por su resistencia, sino porque su copa densa puede actuar como escudo frente a las chispas y brasas que el viento arrastra por delante del frente de fuego. El redbud de California y el sicomoro californiano también aparecen con frecuencia en las listas de árboles recomendados para zonas de riesgo de incendio.
El espaciado importa tanto como la especie elegida
Elegir las plantas correctas es solo la mitad del trabajo, porque la otra mitad es cómo se distribuyen en el terreno. CAL FIRE informa que, en terreno plano, la distancia entre el borde de un arbusto y el siguiente sea al menos el doble de su altura, si un arbusto mide dos pies, debe haber cuatro pies de separación, y que esa distancia se duplique en terrenos con pendiente moderada.
Entre árboles, la copa de uno y el siguiente deben quedar separadas por al menos 10 pies, ampliándose a 20 pies en pendientes.
Asimismo, es importante eliminar las llamadas «escaleras de combustible», es decir, esas ramas bajas de los árboles que permiten que el fuego trepe desde el pasto o los arbustos hasta la copa. Podar las ramas inferiores de los árboles maduros, y mantener limpio el espacio entre el pasto, los arbustos y las copas, reduce significativamente ese riesgo.
Una tarea de jardinería que nunca termina
Ni la especie más resistente al fuego sustituye el mantenimiento constante, así que remover hojas y ramas secas, evitar el mantillo de corteza triturada, que se enciende con facilidad y puede transportar el fuego por el jardín, y mantener el pasto corto son medidas que, combinadas con una selección cuidadosa de plantas, hacen la diferencia real durante un incendio.
Hay que destacar que ningún jardín puede garantizar que una casa sobreviva a un incendio forestal, pero un espacio defendible bien diseñado y mantenido le da a los bomberos, y a la vivienda, más tiempo y mejores condiciones para resistir.
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