Tener una hermana mejora tu salud emocional de por vida, según la ciencia
Un estudio de la Universidad Brigham Young con 395 familias demostró que las hermanas protegen a los adolescentes de la soledad y la culpa
Las hermanas fomentan la comunicación con sus hermanos reforzando su vínculo de por vida Crédito: Shutterstock
Un estudio de la Universidad Brigham Young con 395 familias demostró que las hermanas protegen a los adolescentes de sentimientos de soledad, culpa y miedo, independientemente de la diferencia de edad.
Investigaciones posteriores confirman que este vínculo reduce el riesgo de ansiedad y depresión en la adultez, mientras que los hermanos varones destacan más por fomentar la generosidad y las buenas acciones.
Por qué las hermanas marcan la diferencia
Tener una hermana es casi como tener una terapeuta emocional gratis, así lo han demostrado diversos estudios que indican que éstas juegan un papel fundamental en el desarrollo emocional y la salud mental de sus hermanos, con beneficios que se extienden hasta la vida adulta.
El más citado de estos trabajos es el de la Universidad Brigham Young (BYU), publicado en el Journal of Family Psychology. Los investigadores, liderados por la psicóloga Laura Padilla-Walker, siguieron durante un año a 395 familias con al menos un hijo adolescente.
El hallazgo mostró que tener una hermana, mayor o menor, sin importar la distancia de edad, protegía a los jóvenes de sentimientos de soledad, de no ser queridos, de culpabilidad, timidez y miedo.
La clave está en la comunicación
El investigador Alex Jensen, también de BYU, explicó que las hermanas tienden a tener conversaciones más profundas y emocionalmente involucradas.
“Cuando hablas de salud mental y de tener una hermana, es probable que ella tenga más conversaciones contigo del tipo ‘¿cómo te sientes?’, no solo charla superficial, sino algo más íntimo y emocional”, señaló.
Esta dinámica fomenta la expresión abierta de las emociones, un factor importante para una buena salud psicológica. Mientras que los hermanos varones suelen conectar a través de experiencias compartidas, las hermanas facilitan un espacio para hablar de los sentimientos, lo que actúa como un amortiguador natural contra la depresión y la ansiedad.
Un estudio más reciente, publicado en 2025 en la revista Social Science & Medicine, respalda estos hallazgos a largo plazo.
Los investigadores analizaron datos de más de 5,800 adolescentes durante 20 años y encontraron que sentir el amor de una hermana en la adolescencia se asociaba en la adultez con una reducción del riesgo de ansiedad y depresión, además de una mayor probabilidad de participar en actividades cívicas como votar.
Un vínculo que supera al de los padres
Uno de los datos más sorprendentes del estudio de BYU es que la influencia positiva entre hermanos puede ser incluso mayor que la de los propios padres.
“Los hermanos les dan a los niños algo que los padres no les dan”, afirmó Padilla-Walker. En concreto, la relación entre el afecto fraternal y la realización de buenas acciones era dos veces más fuerte que la relación entre la crianza de los padres y esas mismas conductas altruistas.
Igualmente, las peleas cotidianas entre hermanos, siempre que no sean agresivas o dañinas, también cumplen una función positiva al ayudar a los niños y adolescentes a aprender a resolver conflictos, regular sus emociones y practicar la reconciliación, habilidades que resultan fundamentales para la vida adulta.
Los hermanos varones también tienen su lugar
Aunque las hermanas destacan en el terreno emocional, tener un hermano varón no es un mal negocio. La investigación muestra que los hermanos, sin importar su género, son maestros en fomentar la generosidad, la amabilidad y el comportamiento prosocial.
Los varones conectan más a través de la acción y las experiencias compartidas, lo que cultiva la lealtad y el compañerismo.
Lecciones para la vida adulta
Los beneficios de tener una hermana no terminan en la adolescencia. Los investigadores señalan que, en promedio, la relación con un hermano es la más larga de toda la vida de una persona, superando incluso a la de los padres o la de una pareja. Por eso, cuidar esos vínculos es una inversión en salud emocional a largo plazo.
Los especialistas aconsejan a los padres fomentar estas relaciones al tratar a sus hijos de la manera más equitativa posible y evitar compararlos.
En definitiva, si tienes una hermana, ya cuentas con un apoyo emocional para toda la vida. Y si no, siempre puedes construir ese tipo de vínculo con amistades cercanas. Hablar abiertamente de las emociones y sentirse escuchado es uno de los mejores antídotos contra la soledad y la mala salud mental.
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