Simone Biles y su ataque de nervios en Tokio: cómo saber cuándo parar y priorizar tu salud mental

La deportista de 24 años se excluyó de una prueba en los Juegos Olímpicos y en conferencia de prensa aclaró que no abandonó por temas musculares, sino por cuestiones de salud mental"

Simone Biles

Simone Biles acumula 25 medallas mundiales y es la competidora más laureada de Estados Unidos. Crédito: Laurence Griffiths | Getty Images

Lo que le ocurrió a la atleta estadounidense Simone Biles no es algo común en plena jornada de los Juegos Olímpicos, pero sí es algo muy normal cuando se traslada al plano humano. Los deportistas no son máquinas físicas y el paro cardiorrespiratorio que sufrió el futbolista Christian Eriksen lo evidenció el pasado 12 de junio. Ahora fue la experta en gimnasia artística a quien le tocó vivirlo desde lo mental. Un ataque de nervios le avisó que no era momento de asumir la competencia.

La deportista de 24 años se excluyó de la prueba por equipos y durante una conferencia de prensa aclaró que no abandonó por temas musculares. “Fue por cuestiones de salud mental”, afirmó Biles, campeona de 19 eventos mundiales en su disciplina.

Pese a tener 25 medallas mundiales y ser la competidora más laureada de Estados Unidos, incluyendo las categorías masculinas, a Simone Biles le sucedió un episodio que supera cualquier preparación física y aún así tuvo la valentía de expresar que decidió dar un paso al costado en lugar de “hacer algo estúpido y terminar lastimada”.

“Somos humanos, así que tenemos que proteger nuestra mente y no solo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos”, dijo Biles. En sus declaraciones añadió que los Juegos Olímpicos de Tokio ha sido “estresante”, ya que incluye “una larga semana, un largo proceso olímpico, un largo año”. ” Creo que estamos demasiado estresados, deberíamos estar aquí divirtiéndonos y no es el caso”, afirmó Biles.

Cómo saber cuándo parar y priorizar tu salud mental

El ataque de nervios fue un aviso que el cuerpo, desde lo mental a lo físico, le hizo a Simone Biles. Afortunadamente su sabiduría le permitió tomar la decisión correcta, ya que de lo contrario podía exponerse a una lesión o a un severo fallo que entorpeciera la meta de Estados Unidos para obtener una medalla olímpica. El caso Simone Biles explica cuándo debemos detenernos frente a un objetivo y priorizar la salud mental.

Dificultad de concentración

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Es uno de los síntomas más evidentes que sufrió la gimnasta estadounidense. Antes de iniciar el reto se le nota una expresión tensa y mira hacia el público con la vista perdida. La desconcentración le llevó a culminar la prueba con mal equilibrio, por lo que entiendió que era momento de parar.

Sensación de presión y estrés

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El hecho de tener 25 medallas mundiales no le redujeron la presión en el escenario Olímpico. En sus declaraciones afirmó que Tokio 2020 ha sido “estresante”, debido al largo tiempo de preparación. Y es precisamente el estrés avisa que tanto la mente y el cuerpo pueden entrar en un estado de desequilibrio, por lo que es recomendable cortar con todo motivo para evitar que trascienda a lo físico.

Problemas para dormir

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La falta de capacidad para conciliar es un signo común de los ataques nerviosos, lo que además del insomnio incluye pesadillas, un despertar pesado, migrañas y dolores musculares a causar de malas posturas. No dormir lo suficiente causa debilidad y desconcentración, explica Medical News Today.

La posibilidad de estropear lo que se ha logrado

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Aquí es cuando el ataque de nervios trasciende a la ansiedad, que de acuerdo al psicoterapeuta Carlos Fraga es “la mente viajando más allá de las circunstancias”. Cuando este trastorno toma poder, se visualizan malos escenarios y resultados, por lo que se debe parar ante todas aquellas situaciones que podrían generarla.

Simone Biles tuvo la sabiduría para reconocer que continuar con su participación estropearía los objetivos de su equipo y delegación, un presagio posible que proviene de una ansiedad.

Molestias físicas

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Son todas aquellas respuestas del cuerpo frente al ataque de nervios y ansiedad: aumento de la frecuencia cardiaca, tensión el el cuello, sudoración, dificultad para respirar, náuses y problemas estomacales. Si alguno de estos signos se manifiesta, lo más recomendable es detener cualquier actividad que los genera a causa del estrés.

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