Las velas aromáticas e incienso elevan las partículas contaminantes dentro del hogar

Encender una vela aromática o quemar incienso liberan partículas y compuestos que afectan la calidad del aire interior

incienso y velas

El ritual de encender una vela o incienso puede seguir teniendo un lugar ocasional para algunas personas, pero conviene entenderlo como lo que es: una fuente de humo dentro del hogar, no una solución neutra para relajarse. Crédito: Shutterstock

Una vela encendida al final del día o el aroma del incienso durante una práctica de relajación pueden parecer gestos inofensivos de autocuidado. Sin embargo, ambas son fuentes de combustión dentro de la casa que liberan humo, partículas finas y sustancias volátiles que, en determinadas condiciones, deterioran el aire que se respira.

La idea no es convertir el hogar en un lugar de prohibiciones ni sembrar alarma. El punto es más práctico entendiendo que el bienestar también significa reconocer qué hábitos producen confort y cuáles, sin una ventilación adecuada, pueden sumar contaminantes al espacio donde se duerme, se cocina o se pasa gran parte del día.

Por qué las velas y el incienso afectan la calidad del aire interior

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, EPA, identifica la quema de velas e incienso como una fuente de material particulado dentro del hogar. Estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire y, por su tamaño, llegar a zonas profundas de los pulmones.

Las partículas finas, conocidas como PM2.5, tienen un diámetro de 2.5 micrómetros o menos. La EPA advierte que estas, al ser inhaladas, pueden afectar los pulmones y el corazón, agravar el asma y reducir la función pulmonar, particularmente en personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

El incienso, además, suele plantear un reto mayor porque fue diseñado para producir humo aromático elevando los niveles de partículas, monóxido de carbono y benceno en espacios interiores, reseña el informe de la EPA.

El incienso puede generar más humo y partículas que una vela

Quemar incienso no equivale a perfumar el ambiente, pues es una forma de combustión. La American Lung Association explica que el humo de incienso puede contener partículas finas y gases como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, formaldehído y compuestos orgánicos.

La organización cita investigaciones que asocian la combustión de un gramo de incienso con cerca de 45 miligramos de partículas, una cantidad que puede superar ampliamente las emisiones de un cigarrillo. El dato no significa que usar incienso sea idéntico a fumar, porque las vías, duración y patrones de exposición son distintos, pero sí ilustra que el humo aromático no es aire limpio.

Incluso, un estudio reciente reseñado por Environmental Health News encontró que incienso, velas y difusores de fragancias elevan el PM2.5 en interiores. De los productos evaluados, el incienso generó las mayores concentraciones, y los hogares que lo usaban registraron promedios interiores de PM2.5 casi tres veces más altos que los niveles medidos afuera.

Quiénes deben tener más cuidado con velas aromáticas e incienso

Las personas con asma, alergias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, sensibilidad química o problemas cardiovasculares pueden reaccionar con mayor facilidad al humo y a los aromas concentrados. La American Lung Association advierte que las fragancias pueden causar dolor de cabeza, mareo, irritación de ojos, nariz y garganta, tos, sibilancias o falta de aire en personas susceptibles.

Los niños pequeños, los adultos mayores y quienes pasan muchas horas en casa también merecen una precaución extra.

El Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos, NIEHS, señala que la exposición breve o prolongada a contaminación interior se ha asociado con problemas respiratorios, cardiovasculares y de desempeño cognitivo, aunque los efectos dependen del tipo, nivel y duración de la exposición.

Por eso, si al encender una vela o incienso aparece tos, dolor de cabeza, ardor de garganta, sensación de falta de aire o empeoramiento de los síntomas de asma, lo más sensato es apagarlo, ventilar y conversar con un profesional de salud si las molestias continúan.

Cómo usar velas e incienso sin cargar el ambiente de humo

La opción que más reduce la exposición es evitar quemarlos en interiores, especialmente si hay personas con asma, alergias o enfermedades pulmonares. Además, también lo recomendable es evitar los ambientadores, las velas perfumadas y el incienso en hogares donde las fragancias desencadenan síntomas.

Para quienes deciden utilizarlos ocasionalmente, estas medidas pueden reducir, aunque no eliminar, la exposición:

  • Abra una ventana o extracción activa de aire durante y después de quemar una vela o incienso.
  • Evite su uso en dormitorios, baños pequeños o cuartos sin ventilación.
  • No queme varias velas o varillas de incienso al mismo tiempo.
  • Manténgalos lejos de niños, mascotas y textiles inflamables.
  • Reduzca la frecuencia y el tiempo de uso; el humo acumulado es una preocupación mayor que un episodio aislado.
  • Considere un purificador portátil con filtro HEPA si vive cerca de tráfico o no puede ventilar bien; ayuda a reducir partículas, aunque no convierte la combustión en una práctica libre de contaminantes.

El Dr. Albert Rizzo, jefe médico de la American Lung Association, resume el criterio desde la prevención: “La clave es reducir la duración y frecuencia de la exposición y mejorar la ventilación del área”. La entidad recomienda, además, ubicar el incienso cerca de una ventana abierta, usar ventiladores o un purificador HEPA, o preferir dejarlo en exteriores si así lo decide.

Alternativas para perfumar la casa sin quemar nada

El bienestar del hogar no necesita depender del humo. Una buena ventilación, limpiar textiles que retienen olores, retirar basura orgánica por tiempo y mantener seca la ropa de cama pueden mejorar la sensación de frescura sin agregar partículas al aire.

También pueden funcionar estrategias sencillas como abrir ventanas durante unos minutos cuando el aire exterior es de buena calidad, usar plantas o flores frescas sin fragancia intensa, o elegir productos sin aroma para limpieza y lavandería. Para personas sensibles a las fragancias, “sin perfume” suele ser una opción más prudente que reemplazar una fuente aromática por otra.

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