¿Conoces a alguien con pensamientos suicidas? Así puedes ayudarlo
Acompañar a alguien que atraviesa pensamientos suicidas puede sentirse abrumador, pero actuar a tiempo puede salvar una vida
La depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente. Crédito: Ken stocker | Shutterstock
Notar que un ser querido está pasando por un momento oscuro genera, casi siempre, la misma duda paralizante: ¿qué se dice, qué se pregunta, qué se evita?
Organizaciones especializadas en prevención del suicidio, como la Línea 988 de Suicidio y Crisis y la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio (AFSP), coinciden en algo importante: no hace falta ser un profesional de la salud mental para marcar una diferencia real. Lo que sí hace falta es saber qué señales observar y cómo actuar frente a ellas.
Aprende a reconocer las señales de alerta
La Línea 988 señala que ciertos cambios de comportamiento merecen atención, sobre todo cuando son nuevos, se intensifican o aparecen después de una pérdida, un evento doloroso o un cambio importante en la vida de la persona.
Entre esas señales están hablar sobre querer morir o sentirse una carga para los demás, expresar desesperanza o un dolor emocional insoportable, retraerse de actividades y personas que antes disfrutaba, o mostrar cambios notorios en el sueño, el ánimo o el consumo de alcohol y sustancias.
La organización subraya que cualquiera de estas señales, presente en alguien cercano, es motivo suficiente para buscar ayuda a través de la propia Línea 988.
Preguntar directamente, sin rodeos ni miedo
Uno de los mitos más extendidos es que preguntarle a alguien si está pensando en el suicidio puede «plantarle la idea» o empeorar la situación.
La AFSP afirma que la evidencia disponible muestra que preguntar directamente a una persona en riesgo si está pensando en quitarse la vida no aumenta ese riesgo ni los pensamientos suicidas.
Mientras, el Departamento de Servicios de Salud Conductual de Virginia (DBHDS) coincide en este punto y recomienda no evitar la palabra «suicidio» al hablar con la persona, porque nombrar el problema abiertamente no lo empeora, por el contrario, permite abordarlo con claridad.
Escucha sin juzgar y sin intentar debatir
Una vez abierta la conversación, la Línea 988 recomienda dar espacio a que la persona exprese lo que siente, sin cuestionar si esos sentimientos son correctos o incorrectos, y sin entrar en un debate sobre si el suicidio está bien o mal ni dar sermones sobre el valor de la vida.
El objetivo de esa escucha no es resolver el problema en la conversación, sino que la persona sienta que puede hablar sin ser juzgada. La propia AFSP respalda este enfoque y señala que la evidencia sugiere que reconocer y hablar abiertamente sobre el suicidio puede, de hecho, reducir los pensamientos suicidas en lugar de intensificarlos.
Reduce el acceso a lo que podría hacerle daño
Otro paso que recomienda la AFSP, aunque no siempre resulta sencillo de poner en práctica, es preguntar directamente a la persona si tiene un plan y ayudar a limitar su acceso a los medios que podrían usar para hacerse daño.
Este principio, conocido entre especialistas como restricción de medios letales, es una de las medidas de prevención con mayor respaldo, precisamente porque muchas crisis suicidas son momentos de intensidad breve, y poner distancia física entre la persona y cualquier medio de daño puede ganar tiempo valioso hasta que la crisis pase o llegue ayuda profesional.
Conecta a la persona con ayuda profesional
La Clínica Mayo recomienda animar a la persona a contactar una línea de crisis o a buscar tratamiento con un profesional de salud mental, aun sabiendo que alguien que atraviesa una depresión severa o pensamientos suicidas puede no tener la energía o la motivación para buscar esa ayuda por sí mismo.
Asimismo, si la persona se resiste a ver a un médico o terapeuta, la misma institución sugiere opciones alternativas, como grupos de apoyo, centros de crisis o comunidades religiosas, así como acudir a un maestro u otra persona de confianza que pueda intervenir.
Si eres adolescente y te preocupa un amigo
La Clínica Mayo dedica una recomendación específica a los adolescentes que temen que un amigo o compañero de clase esté pensando en el suicidio y esta es preguntarle directamente cómo se siente, aunque resulte incómodo, y tomarse en serio lo que responda.
Además, la institución médica indica que solo hablar con alguien que realmente se preocupa por la persona puede marcar una diferencia importante. Y si después de esa conversación la preocupación continúa, la recomendación es compartirla con un adulto de confianza, como un maestro, un consejero escolar, alguien en la iglesia o en un centro juvenil local, en lugar de cargar con esa responsabilidad en solitario.
No estás solo en esto, y la persona que ayudas tampoco
El proceso de acompañar a alguien que atraviesa pensamientos suicidas no es una tarea sencilla y puede sentirse abrumador, pero por ello no se espera que una sola persona resuelva la crisis por su cuenta.
El papel de un amigo o familiar no es sustituir la ayuda profesional, sino ser el puente que conecta a esa persona con ella, y a veces ese puente empieza con algo tan simple como preguntar, escuchar y no dejarla sola.
Líneas de atención activas las 24 horas
Si tú o alguien que conoces está pensando en el suicidio, ayuda gratuita y confidencial está disponible las 24 horas a través de la Línea 988 de Suicidio y Crisis, donde puedes llamar o enviar un mensaje de texto al 988 (en inglés), o llama a la línea en español al 1-888-628-9454.
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