Lo que Ozempic podría hacerle a tus ojos, según expertos

Estudios de la Academia Americana de Oftalmología advierten de un vínculo entre Ozempic, la semaglutida y posibles complicaciones en la visión

Aunque muchos pacientes lo utilizan para perder peso, el Ozempic es un fármaco aprobado para combatir la diabetes tipo 2.

Aunque muchos pacientes lo utilizan para perder peso, el Ozempic es un fármaco aprobado para combatir la diabetes tipo 2. Crédito: MillaF | Shutterstock

La semaglutida, el principio activo detrás de medicamentos como Ozempic, Wegovy y Rybelsus, se convirtió en una de las noticias médicas máscomentadas de los últimos años por su efectividad para controlar el azúcar en sangre y favorecer la pérdida de peso, pero junto a ese protagonismo también creció una pregunta que hasta hace poco recibía poca atención pública: ¿puede este medicamento afectar la visión?

La Academia Americana de Oftalmología (AAO) y un grupo de investigadores que publicó recientemente en la revista científica Annals of Medicine and Surgery coinciden en que sí existe una relación que vale la pena vigilar.

Cómo actúa el medicamento y por qué puede tocar los ojos

La semaglutida pertenece a una familia de fármacos llamados agonistas del receptor GLP-1. el cual imita una hormona que genera sensación de saciedad y que, al mismo tiempo, estimula al cuerpo a producir más insulina, lo que reduce los niveles de azúcar en sangre.

Según lo que explica la AAO, ese cambio en los niveles de glucosa puede alterar temporalmente la forma del cristalino del ojo, es decir, episodios de visión borrosa, sobre todo en los pacientes de mayor edad, cuyo cristalino ya es menos flexible y tarda más en adaptarse a esos cambios.

La paradoja de mejorar el azúcar demasiado rápido

Uno de los hallazgos que más sorprende a quienes no son especialistas es que controlar mejor el azúcar en sangre, el objetivo principal del medicamento, puede, paradójicamente, empeorar por un tiempo una complicación ocular ya existente.

El oftalmólogo Raj Maturi, citado por la AAO, indica que existe una asociación conocida desde hace tiempo entre el control del azúcar en sangre y el empeoramiento de la retinopatía diabética, la afección que daña los vasos sanguíneos de la retina. Según Maturi, la mayoría de los pacientes no llega a tener complicaciones serias por esta razón, y los síntomas suelen ser manejables con seguimiento oftalmológico regular.

El riesgo más serio que están investigando los científicos

El hallazgo que motivó el análisis publicado en Annals of Medicine and Surgery, firmado por un equipo de investigadores encabezado por Noor Ul Ain Saleem junto con Mishaim Khan, Christian Tague y Aymar Akilimali, tiene que ver con la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, conocida por sus siglas en inglés como NAION, una condición ocular poco frecuente, pero potencialmente grave.

Esta afección puede provocar pérdida de visión irreversible y para la que no existe, hasta ahora, un tratamiento permanente comprobado.

Los autores citan un estudio de cohorte retrospectivo, publicado en la revista JAMA Ophthalmology, que analizó a más de 16,800 pacientes de neuro-oftalmología a lo largo de 36 meses.

Entre los pacientes con diabetes, la incidencia acumulada de NAION fue de 8.9% entre quienes tomaban semaglutida, frente a 1.8% entre quienes usaban otros medicamentos para la diabetes. En el caso de los pacientes con sobrepeso u obesidad, la diferencia fue todavía mayor: 6.7% frente a 0.8%.

Un riesgo real, pero que sigue siendo poco frecuente

Tanto los autores del estudio como los propios especialistas de la AAO insisten en matizar estas cifras al aclarar que esos porcentajes reflejan una tasa acumulada a tres años dentro de un grupo clínico específico, pacientes ya remitidos a consulta de neuro-oftalmología, no la incidencia general de la condición en la población, que se mantiene baja, entre 2 y 10 casos por cada 100,000 personas al año.

Además, subrayan que se trata de un estudio observacional que muestra una asociación estadística, no una relación de causa y efecto comprobada.

Asimismo, el neuro-oftalmólogo, Andrew Lee, citado también por la AAO, fue igual de cauteloso al advertir que es prematuro concluir que existe una asociación causal, y que hace falta más investigación para poner a prueba esa hipótesis.

Mientras tanto, tanto la AAO como los autores del estudio en Annals of Medicine and Surgery coinciden en que los pacientes que ya usan semaglutida sin haber presentado síntomas no tienen motivo, por ahora, para suspender su tratamiento por cuenta propia.

El otro factor detrás de la alarma: el uso fuera de etiqueta

Parte de la preocupación de los investigadores no tiene que ver únicamente con el medicamento en sí, sino con la magnitud de su uso. Datos citados en el estudio, alrededor de 15 millones de personas en Estados Unidos toman actualmente algún medicamento GLP-1, y uno de cada ocho adultos del país ha usado uno de estos fármacos en algún momento.

Un análisis del uso de semaglutida en Dinamarca, también citado por los autores, encontró que la proporción de nuevos usuarios sin diagnóstico de diabetes tipo 2 pasó de 1% en 2018 a 33% en 2022, lo que refleja un crecimiento notable del uso no autorizado específicamente para bajar de peso.

Ese mismo estudio advierte que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha emitido alertas sobre versiones falsificadas o preparadas de forma no regulada del medicamento, y recomienda obtenerlo únicamente en farmacias registradas y con supervisión médica.

Lo que recomiendan los especialistas mientras la ciencia sigue investigando

Pese a las dudas que aún existen, ni la AAO ni los autores del estudio recomiendan evitar la semaglutida en pacientes para quienes su médico la considera adecuada.

La AAO sugiere informar siempre al oftalmólogo sobre cualquier medicamento en uso, mantener revisiones oculares periódicas y estar atento a cambios en la visión que deban reportarse a tiempo.

Los autores del análisis en Annals of Medicine and Surgery, por su parte, insisten en que, aunque en este momento no se recomienda un tamizaje ocular de rutina para todos los pacientes, el personal médico debería prestar atención a quienes reportan síntomas visuales, y fomentar una comunicación abierta entre paciente y equipo médico para ajustar el tratamiento cuando sea necesario.

Un medicamento eficaz que exige seguimiento, no alarma

Ozempic y otros medicamentos con semaglutida siguen siendo, según ambas fuentes, herramientas efectivas para el control de la diabetes y el manejo del peso corporal. El mensaje de fondo no es de alarma, sino de vigilancia para mantener revisiones oftalmológicas regulares, informar cualquier cambio en la visión y evitar el uso no supervisado del medicamento son las medidas concretas que permiten disfrutar de sus beneficios sin perder de vista una posible señal de alerta en los ojos.

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