Matrimonios sin sexo en EE.UU.: una causa silenciosa de divorcio que va en aumento

Entre el 15% y el 20% de las parejas casadas en Estados Unidos viven en un matrimonio sin sexo

deseo sexual

La falta de deseo no siempre significa falta de amor. Crédito: Nomad_Soul | Shutterstock

Cuando la intimidad desaparece de un matrimonio, el silencio que la reemplaza puede ser el principio del fin. No siempre es el sexo lo que falta, sino la conexión, la cercanía y la sensación de ser deseado.

En Estados Unidos, los matrimonios sin sexo son más comunes de lo que se cree y, en muchos casos, se convierten en el detonante de un divorcio silencioso.

Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Comportamiento Sexual de la Universidad de Indiana (NSSHB), entre el 15% y el 20% de las parejas casadas en Estados Unidos tienen relaciones sexuales 10 veces o menos al año, la definición clínica de un matrimonio sin sexo.

La frecuencia sexual promedio en matrimonios estadounidenses ha caído drásticamente. En 1990 era de 73 veces al año, en 2024, había descendido a 54. El porcentaje de parejas que reportan tener sexo semanal o más seguido pasó del 53% en 1990 al 38% en 2024.

Las razones detrás de la ausencia de intimidad

El Instituto Kinsey, en su análisis de 2024, identificó las causas más frecuentes de los matrimonios sin sexo. La primera y más común, presente en el 67% de los casos, es la disparidad en el deseo sexual.

Cuando uno de los miembros de la pareja tiene una libido significativamente más alta que el otro, la comunicación se resiente y, con el tiempo, ambos dejan de tomar la iniciativa para evitar la fricción.

En segundo lugar, los problemas de salud explican alrededor del 36% de los casos. Estos incluyen cambios hormonales asociados a la menopausia o la andropausia, así como los efectos secundarios de ciertos medicamentos.

Los antidepresivos ISRS, por ejemplo, reducen el deseo sexual en aproximadamente la mitad de las personas que los toman, según datos del Instituto Kinsey.

Los conflictos no resueltos representan el 30% de las causas. En estos casos, el deseo sexual se convierte en una consecuencia de la conexión emocional. El resentimiento acumulado y la falta de comunicación efectiva terminan apagando la intimidad.

La salud mental también juega un papel importante. La depresión reduce la libido en cerca del 70% de los casos, mientras que la ansiedad y el trauma interfieren con la capacidad de sentir deseo.

Por último, el estrés y el agotamiento, provocados por el trabajo, la crianza de los hijos, las preocupaciones financieras o el cuidado de padres mayores, consumen la energía que las parejas podrían destinar a su intimidad.

Un factor determinante en los divorcios de larga duración

La falta de intimidad no siempre termina en divorcio, pero cuando lo hace, suele ser en parejas con años de convivencia. Una encuesta de Forbes Advisor realizada a 1,000 estadounidenses divorciados o en proceso de divorcio reveló que, entre quienes habían estado casados durante nueve años o más, la infidelidad y la ausencia de intimidad encabezan la lista de razones para la separación.

El abogado de familia James Sexton, con sede en Nueva York, ha señalado que la falta de sexo suele ser el preludio de la infidelidad, y que culpar solo al engaño es una «simplificación excesiva». Según el especialista, los hombres suelen buscar una mayor cantidad de encuentros sexuales, mientras que las mujeres priorizan la calidad de esos encuentros, y esa brecha de expectativas alimenta el distanciamiento.

¿Puede la falta de sexo ser motivo de divorcio?

En Estados Unidos, todos los estados permiten el divorcio sin culpa, lo que significa que no es necesario exponer la falta de sexo para obtener la separación legal. Sin embargo, en ciertos contextos, demostrar la ausencia de intimidad puede tener implicaciones estratégicas.

El «abandono constructivo», la negativa injustificada de uno de los cónyuges a mantener relaciones sexuales, puede ser utilizado como prueba en una demanda de divorcio con culpa en algunos estados. Esto puede influir en la pensión alimenticia o en la división de bienes en estados que consideran la «conducta marital» al tomar estas decisiones.

El camino hacia la recuperación

A pesar de las cifras, la mayoría de los matrimonios sin sexo pueden recuperarse. Según la American Association of Sexuality Educators, Counselors and Therapists (AASECT), entre el 60% y el 70% de las parejas que acuden a terapia específica para este problema reportan mejoras significativas en la frecuencia o satisfacción sexual en un plazo de seis meses.

La terapia de pareja, la comunicación abierta y el compromiso mutuo son herramientas clave para reconstruir la intimidad cuando esta se ha perdido.

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