¿La falta de sexo puede causar cáncer de próstata? Esto dice la ciencia
Este es una preocupación cada vez más frecuente, pero la ciencia ha observado una asociación entre la eyaculación frecuente y un riesgo ligeramente menor
Algunos estudios sugieren que la eyaculación frecuente (21 o más veces al mes) podría estar asociada con un riesgo ligeramente menor. Crédito: Shutterstock
La abstinencia sexual prolongada no es un factor de riesgo directo para desarrollar cáncer de próstata, ya que no existe evidencia suficiente para afirmar que dejar de tener relaciones sexuales provoque alteraciones que deriven en un tumor.
Sin embargo, estudios citados por Hartford HealthCare muestran una asociación entre la frecuencia de las eyaculaciones y el riesgo de esta enfermedad, lo que ha generado interrogantes y, también, algunos mitos que vale la pena aclarar.
El cáncer de próstata es el segundo cáncer más diagnosticado en el mundo y la quinta causa principal de mortalidad por cáncer entre los hombres. Se prevé que los casos casi se dupliquen para 2040, pasando de 1,4 millones a 2,9 millones anuales.
Por eso, entender los factores que pueden influir en su desarrollo, incluida la actividad sexual, es una pregunta válida y cada vez más frecuente entre los hombres.
Eyaculación frecuente: ¿protege contra el cáncer?
Varios estudios han sugerido que los hombres con mayor frecuencia de eyaculaciones pueden tener un riesgo ligeramente menor de cáncer de próstata. Sin embargo, la Clínica Mayo enfatiza que, en este momento, no hay evidencia concluyente de que la eyaculación frecuente reduzca el riesgo de cáncer de próstata. La diferencia observada en algunos estudios parece ser muy pequeña.
Uno de los trabajos más citados en este campo es el publicado por Rider y colaboradores en European Urology (2016), que analizó a miles de hombres durante más de una década. Los resultados mostraron que los hombres que tenían al menos 21 eyaculaciones al mes presentaban un riesgo significativamente menor en comparación con quienes tenían menos de 7.
Asimismo, un metaanálisis de 2025 publicado en BMC Cancer, que analizó 29 estudios con más de 315,000 participantes, encontró que una mayor frecuencia de eyaculación se asociaba con un efecto protector significativo.
Por su parte, el estudio CAPLIFE, publicado en World Journal of Men’s Health en 2023 por Lozano-Lorca y colaboradores, encontró que los hombres con 0 a 3 eyaculaciones al mes tenían un riesgo 2.38 veces mayor de cáncer de próstata en comparación con quienes tenían más de 4 eyaculaciones mensuales.
Por qué la eyaculación podría influir
Se han propuesto varias hipótesis para explicar esta posible relación, sin embargo, los propios investigadores reconocen que estos mecanismos aún no están confirmados y que se necesita más investigación:
- Vaciado prostático regular: cada eyaculación ayuda a eliminar secreciones acumuladas en la próstata, lo que podría prevenir la concentración de sustancias potencialmente dañinas o cancerígenas.
- Disminución de procesos inflamatorios: la actividad sexual frecuente podría reducir la inflamación crónica en la glándula prostática, un factor relacionado con diversas patologías.
- Mejora de la circulación: las relaciones sexuales activan la circulación en la zona pélvica, favoreciendo la oxigenación de los tejidos.
- Regulación hormonal: la eyaculación frecuente podría ayudar a mantener un equilibrio favorable de andrógenos y estrógenos.
Los verdaderos factores de riesgo
El cáncer de próstata está relacionado con factores mucho más importantes que la frecuencia de las relaciones sexuales, entre ellos está:
- Edad: es uno de los principales factores de riesgo. Las probabilidades aumentan considerablemente a partir de los 50 años.
- Antecedentes familiares: tener familiares que hayan padecido cáncer de próstata eleva el riesgo.
- Raza: la enfermedad es más frecuente en hombres de piel negra.
- Hábitos de vida: una alimentación poco saludable y la falta de actividad física pueden influir en el estado general de salud.
Tener una vida sexual activa no garantiza que no se desarrollen enfermedades prostáticas. La frecuencia de las relaciones es solo un factor más dentro de un contexto mucho más amplio.
Vida saludable, eyaculaciones saludables
La evidencia actual sugiere que una vida sexual activa, con eyaculaciones frecuentes, podría tener un efecto protector sobre la próstata, pero esto no sustituye otros hábitos saludables ni el seguimiento médico.
Lo más importante que cualquier hombre debe tener en cuenta es que las revisiones urológicas periódicas son fundamentales para detectar a tiempo patologías como la hiperplasia benigna de próstata (HBP), las prostatitis o el cáncer de próstata.
Asimismo, no es necesario tener una vida sexual activa en pareja para beneficiarse del posible efecto protector. Lo relevante es la eyaculación en sí, independientemente de cómo se produzca.
Un hombre que no mantiene relaciones sexuales durante un periodo prolongado no debe pensar que está aumentando automáticamente sus posibilidades de desarrollar esta enfermedad.
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