Plantas que mejoran el bienestar en el hogar y apenas necesitan cuidados

Estudios de la NASA y universidades confirman que las plantas de interior que son fáciles de cuidar reducen el estrés y mejoran el bienestar en el hogar

Tener plantas en casa reduce el estrés, mejora la concentración y crea espacios que transmiten calma y alegría

Tener plantas en casa reduce el estrés, mejora la concentración y crea espacios que transmiten calma y alegría Crédito: Miljan Zivkovic | Shutterstock

Las plantas de interior ya dejaron de ser vistas como un adorno decorativo, pues muchas personas han descubierto que poseen beneficios que mejoran el bienestar tanto del hogar, como de quienes lo habitan.

Un estudio publicado en 2025 en el International Journal of Environmental Research and Public Health demostró que la jardinería de interior reduce significativamente los niveles de depresión, estrés y rumiación, al tiempo que fortalece la resiliencia, un hallazgo que subraya el poder terapéutico de “meter la naturaleza dentro de casa”.

Además, una investigación realizada por la NASA a finales de los ochenta sirvió de punto de partida para identificar una lista de plantas con capacidad para filtrar compuestos orgánicos volátiles, aunque incluso así los beneficios más tangibles para la salud mental y emocional son hoy los que más respaldo científico acumulan.

Las mejores aliadas verdes para tu casa

1. Lengua de suegra

La lengua de suegra es de las plantas más agradecidas que existen. Tolera la falta de luz, el riego escaso y prácticamente cualquier rincón de la casa. Sus hojas largas y verticales purifican el aire filtrando formaldehído, benceno y xileno, y a diferencia de muchas otras, continúa liberando oxígeno durante la noche, lo que la convierte en una candidata ideal para el dormitorio.

Para mantenerla feliz basta con regarla cuando el sustrato esté completamente seco, lo que suele ser cada dos o tres semanas. Prefiere sitios con luz indirecta, aunque puede sobrevivir sin problemas en ambientes con poca luminosidad.

2. Potus o poto

El potus es otra de las reinas de la resistencia. Es una planta trepadora de hojas acorazonadas y color verde intenso que se adapta tanto a estanterías altas como a macetas colgantes. El estudio más reciente de la NASA descubrió que es capaz de eliminar hasta el 73 % del benceno y otras sustancias nocivas del aire en un día. También filtra formaldehído, tricloroetileno y amoníaco con gran eficacia.

Crece bien en luz indirecta pero tolera lugares oscuros y perdona algún que otro despiste con el riego; lo mejor es esperar a que la tierra se seque antes de volver a echar agua.

3. Cinta o planta araña

La cinta es famosa por su facilidad de propagación y su capacidad para combatir el formaldehído, una sustancia que sueltan muchos muebles y productos del hogar. Además, es una planta no tóxica para mascotas, así que los dueños de perros y gatos pueden quedarse tranquilos.

Le gusta la luz brillante pero indirecta, aunque también sobrevive en condiciones de menos luz. Riega cuando la capa superficial del sustrato se sienta seca y verás cómo se multiplica generando pequeños hijuelos.

4. Lirio de la paz

El lirio de la paz destaca tanto por su elegancia como por su capacidad para eliminar toxinas como benceno, monóxido de carbono, amoníaco y formaldehído. También ayuda a aumentar la humedad ambiental, lo que resulta muy útil en habitaciones secas.

Sus necesidades son moderadas: un riego por semana y algo de luz indirecta son suficientes para que luzca espectacular. Además, sus hojas empiezan a doblarse cuando tiene sed, un mecanismo visual que avisa de la falta de agua.

5. Aloe vera

El aloe vera no solo sirve para aliviar quemaduras e hidratar la piel: también contribuye a limpiar el aire de compuestos como el formaldehído y el benceno. Es una planta crasa que necesita mucha luz indirecta y riego muy espaciado, apenas cada dos o tres semanas.

Almacena agua en sus propias hojas, por lo que aguanta bien los olvidos. Lo mejor es colocarla cerca de una ventana y con buen drenaje para que no se pudran las raíces.

La ciencia detrás del bienestar verde

Mientras la NASA concluía en 1989 que las plantas de interior podían absorber compuestos tóxicos en espacios herméticamente sellados, investigaciones más recientes han matizado ese hallazgo.

Un análisis publicado en la revista Nature señaló que, en una casa normal, con ventanas y puertas abiertas, harían falta decenas o cientos de plantas por metro cuadrado para conseguir una purificación del aire comparable a la de los laboratorios sellados.

Pese a ello, los beneficios para la salud mental resultan mucho más sólidos. Un estudio longitudinal realizado en la Universidad de Cambridge en 2024 demostró que quienes tienen plantas de interior experimentan una mejora inmediata y duradera en el bienestar mental y en la empatía con los demás.

Mientras, otro trabajo experimental de 2025, en el que los participantes cuidaron una Zamioculcas zamiifolia durante un mes, comprobó que esta simple rutina redujo la rumiación y reforzó la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas. A la vez, decorar los espacios con especies verdes lograba que las personas se sintieran más relajadas, más productivas y, en general, más felices.

Cómo cuidarlas sin agobiarse

Una de las mayores ventajas de estas plantas es que exigen muy poca atención. Basta con seguir tres pautas básicas para mantenerlas vivas y sanas:

  • Riego moderado: la mayoría prefiere secarse entre riegos. El exceso de agua es la causa principal de pérdida de plantas de interior.
  • Luz adecuada: la clorofila necesita luz para crecer, pero ninguna de estas especies soporta el sol directo durante muchas horas. Un rincón con luz indirecta suele ser perfecto.
  • Observación frecuente: regarlas con consciencia, limpiar las hojas de vez en cuando y retirar partes secas ayuda a prevenir plagas y enfermedades.

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