Sexualidad: cambia tus sábanas después de tener relaciones sexuales, aconseja ginecóloga

El sudor, la saliva y los fluidos que expulsan los genitales, todos involucrados en un encuentro sexual, pueden actuar como un medio para el crecimiento de bacterias y virus en tus sábanas

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Dependiendo con qué frecuencia tengas episodios sexuales, es un acierto cambiar las sábanas semanalmente. Crédito: Freepik

¿Sabías que las sábanas de tu cama son capaces de acumular 17,442 bacterias más que la manilla de la puerta de tu baño, en tan solo una semana? Así lo asegura un estudio de Amerisleep. Ahora agrégale saliva, sudor, grasa, la ropa de calle que quizás en algún momento dejaste tirada y olvidada, y por supuesto, todos los fluidos que implica un encuentro sexual.

No importa con cuánta frecuencia acostumbras a cambiar las sabanas, es importante que lo hagas después de tener relaciones sexuales, o al menos cada dos semanas máximo. De no ser así, inevitablemente miles de bacterias quedarán impregnadas y básicamente “nadarás” en ellas al acostarte.

La ginecóloga Felice Gersh explica, que si bien no hay evidencia de riesgos vaginales desencadenados por este hecho, tu piel sí estará expuesta y podrías tener reacciones dermatológicas con el tiempo, reseña Well and Good.

“No es una buena práctica de higiene frotar la piel con el semen, incluso después de que se haya secado”, asegura la especialista, fundadora del Integrative Medical Group en Irvine, California. Destacó que “el semen y los espermatozoides son productos biológicos que pueden actuar como un medio para el crecimiento de bacterias e incluso virus patológicos”.

En sus escenarios de ejemplo, la ginecóloga también indicó que tus sábanas podrían llenarse de fluidos vaginales durante las relaciones sexuales. Y es que… es evidente que en la intimidad sexual las personas expulsan “jugos”, sudor, saliva, entre otros.

El sudor ya es un espacio para la aparición de bacterias en tus sábanas

La doctora Felice Gersh fue enfática con el tema de los encuentros sexuales, sin embargo, sea o no sea el caso, tan solo el sudor que llega a las sábanas “también puede actuar como un medio para el crecimiento bacteriano”. Dejar tirada la ropa que usaste todo el día o despertar con sudoración debido al ambiente de la habitación ya es motivo suficiente para que no tardes en cambiar las sábanas.

La especialista reiteró que las bacterias que quedan alojadas pueden provocar problemas dermatológicos, como por ejemplo acné. En este sentido, “ante la carga potencial de sustancias biológicamente peligrosas que pueden caer sobre las sábanas, el simple hecho de cambiarlas es un acierto”, dice la ginecóloga.

Si en tu caso no se te hace práctico lavarlas tan seguido, qué tal si intentas con una funda nórdica, que frente a las mantas y edredones en el mercado, está ganando terreno por su comodidad y sobre todo por su practicidad para limpiarla, en lugar de un material mucho más grueso.

La idea de renovar las sábanas de tu cama por cada episodio sexual luce complicada, a menos que ocurra cada 15 días. Sin embargo, si tu intimidad es notablemente frecuente, lo más recomendable es que lo hagas semanalmente.

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