COVID-19: estudio de la Universidad de California revela por qué el 24% de los adultos jóvenes en Estados Unidos no confía en las vacunas

Mientras este significativo grupo no se convence de aplicarse alguno de los antídotos disponibles en Estados Unidos, la variante Delta continúa ganando terreno y probabilidades de seguir mutando

vacunas contra Covid-19

A finales de junio, la población adulta joven entre 18 y 29 años representó la tasa de infección por COVID-19 más alta del país. Crédito: CDC | Unsplash

Una de las batallas alternas que la salud pública de Estados Unidos ha debido afrontar durante la pandemia del Coronavirus es el escepticismo hacia las vacunas contra el COVID-19. Y es que un estudio de la Universidad de California San Francisco (UCFS) reveló que alrededor del 24% de los adultos jóvenes no vacunados no se sienten listos para recibir la inyección.

Mientras este significativo grupo no se convence de aplicarse alguno de los antídotos disponibles en el país, la variante Delta continúa ganando terreno, incluso en la población que sí está inmunizada. Recientemente se conoció que dos pacientes vacunados con Moderna y Covaxin se infectaron con la nueva cepa y desarrollaron síntomas severos de COVID-19.

De acuerdo a la investigación publicada en el Journal of Adolescent Health, la preocupación sobre la seguridad de la vacuna, es decir los efectos secundarios, es la principal razón por la que los adultos jóvenes rechazan su derecho a la vacunación.

Para profundizar en los motivos, la UCFS revisó las encuestas a más de 5,000 personas entre 18 y 25 años que han pospuesto su inyección a pesar de la disponibilidad y datos que respaldan la seguridad. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha compartido sus 9 puntos fundamentales para perder el miedo al proceso de vacunarse.

El estudio obtuvo que este 24% de adultos jóvenes piensa rechazar una vacuna no solo por la desconfianza en la efectividad o el temor a las reacciones, sino también porque consideran que otros usuarios tienen mayor necesidad para aplicarse el antídoto contra COVID-19.

“En una consulta de seguimiento, las dos razones respaldadas con mayor frecuencia fueron: ‘no soy miembro de un grupo de alto riesgo’ y ‘no creo que el COVID-19 sea una enfermedad grave”, escribieron los investigadores en el informe.

Debe haber mayor educación pública sobre las vacunas

La Universidad de California San Francisco presentó los datos con la intención de hacer ver que el escepticismo puede deberse a una falta de orientación en cuanto al proceso de vacunación. Si bien los funcionarios médicos y especialistas reiteran una y otra vez el llamado seguro a inmunizarse, los esfuerzos necesitan enfocarse en la manera de pensar de los adultos jóvenes.

En este sentido, los científicos pidieron más educación pública mediante el uso de redes sociales, entre otros métodos, a modo de reducir la vacilación y convencerlos definitivamente de que el único camino para vencer la pandemia es a través de las vacunas.

“Las iniciativas de salud pública deben adaptarse rápidamente a medida que cambian las intenciones y la disponibilidad de las vacunas”, apuntaron los autores del estudio. “El monitoreo continuo de la intención, las motivaciones y las barreras de acceso a la vacuna puede contribuir a mejorar la mensajería y el alcance específico para aumentar la vacunación contra el COVID-19 en adultos jóvenes”, añadió el equipo en su conclusión.

A finales de junio, la población adulta joven entre 18 y 29 años representaba la tasa de infección por COVID-19 más alta de Estados Unidos, de acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

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