Apego emocional con tu pareja: cómo saber si eso me está afectando negativamente

Los celos obsesivos, la pérdida del amor propio y alimentar ansiedades son parte de los comportamientos donde el apego hacia la pareja se vuelve altamente nocivo

apego emocional

Depender emocionalmente de un ser querido, incluyendo la pareja, siempre te pondrá en una posición desventajosa. Foto: Freepik

Cuando hablamos de apego me gustaría analizarlo desde dos vértices opuestos. El primero apunta a su definición psicológica: vinculación mental y sentimental obsesiva hacia personas, objetos e ideas. Sin embargo, hay otro concepto que podría describirlo como una condición emocional, en algunos casos inevitable, que te une incondicionalmente hacia tu pareja.

La segunda postura nace por una necesidad de aclarar que el apego no siempre tiene que ser señalado como algo dañino, sino más bien una emoción lógica ante una relación que perdura durante años. Cásate, vive 25 años con tu esposo (o más), celebra bodas de plata, tengan hijos, nietos y luego dime si nunca sentiste apego.

Tener esto claro es fundamental para poder identificar cuándo el apego emocional con tu pareja te está afectando negativamente. Aquellas personas que expresan: “yo no me apego a nada ni a nadie” tienden a desvalorizar el significado y a darle demasiada cercanía al amor y la obsesión. La frase también suena egoísta y golpea a quienes son más sensibles o quizás sufren la pérdida de un ser querido.

Cómo saber si tu apego (o el de tu pareja) se vuelve nocivo

Ansiedad de pérdida

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En un concepto vago pero acertado, la ansiedad es el temor hacia eventualidades que no han ocurrido. Y precisamente es uno de los síntomas del apego emocional que se vuelve dañino.

La persona piensa con frecuencia en la posibilidad de que su pareja le abandone, le sea infiel o le pida tiempo ante cualquier discusión o crisis amorosa.

Disminuye el amor hacia otros

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A causa del apego obsesivo hay menos afecto hacia alguien más que no sea su pareja, lo que incluye a los familiares directos: padres, hermanos y hasta los hijos. La persona siente que su “amor” es exclusivo y si esto cambia podrían dejarle de querer.

Celos posesivos

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Otra de las características más comunes del apego emocional nocivo. Así como hay ansiedad por una inexistente pero posible ruptura o infidelidad, la persona comienza a manifestar celos posesivos y probablemente incontrolables.

El gran problema de los celos es que, con apego o sin apego, la pareja sí podría plantearse la decisión de poner fin a la relación.

Desdén del amor propio

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Así como disminuye el afecto hacia los demás también se produce una desconexión del amor propio. Ya que solo tiene atenciones y tiempo para su pareja, la persona deja de fijarse en sus preferencias, gustos y las actividades que le divierten.

Y lo peor del caso es que al desdén le termina llamando”amor”, una demostración de la que espera un resultado recíproco y lo más seguro es que no ocurra.

Cómo controlar el apego emocional

Luego de identificar y reconocer que se sufre de un apego emocional obsesivo y dañino, los expertos ofrecen algunas herramientas para regularlo. El primer paso es fundamental: aceptar lo que se padece, de modo que la persona esté en sintonía con su condición.

Aunque no es un proceso fácil y que seguramente requiere de terapia psicológica, el apegado tiene que aprender a “abrazar su soledad”, que no es más que disfrutar de sus momentos a solas. De este modo tampoco sufrirá la ausencia de su pareja en circunstancias cotidianas.

Sea intencional o no, la persona que sufre del apego emocional necesita restarle “poder” a su pareja y equilibrarlo. Esto ocurre cuando se padecen de trastornos de ansiedad, se es muy sensible o en la relación se aplican malas técnicas como la famosa ‘ley del hielo’.

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