¿Es normal que mi hijo tenga alucinaciones?

Los niños pueden presentar alucinaciones por múltiples motivos, pero es necesario detectar si estas imágenes inexistentes provienen de un factor emocional o directamente de una patología

alucinaciones infantiles

Cuando un niño ríe sin motivo aparente, es posible que tenga una alucinación. Foto: Freepik

Comúnmente las alucinaciones son atribuidas a la psicosis que pueden sufrir los adultos. Incluso se llegó a notificar que algunos pacientes las han experimentado como un síntoma de COVID-19. Sin embargo, la realidad también demostró que los niños puedan tenerlas y no necesariamente como algo patológico.

De acuerdo al portal Etapa Infantil, cerca del 8% de los niños y niñas tienen alucinaciones, que no son más que imágenes inexistentes que la mente considera reales, por lo que se vuelven visuales.

¿Es normal que tu hijo las tenga? Sí, puede ser mucho más común y frecuente de lo que se cree. Pero pese a que están relacionadas a un problema mental, no siempre son de origen psicótico. En palabras más directas: el niño no se está volviendo loco. De hecho, solo uno de cada tres niños sufre alucinaciones debido a un trastorno psiquiátrico.

¿Y por qué mi hijo está alucinando?

Allí está la clave. Más que saber si las padece, es mejor enfocarse en el porqué. Algunas razones principales provienen desde lo emocional: duelo por la pérdida de un ser querido, incluso una mascota, crisis de ansiedad, o desórdenes afectivos.

Durante su etapa de crecimiento, otros motivos que desencadenan la aparición de alucinaciones infantiles son los frecuentes episodios relacionados al sueño, como las pesadillas y terrores nocturnos.

Cuando los niños son muy mimados con todo tipo de juguetes y ven videos en forma desmedida, dos ejemplos, tienden a desarrollar una mente demasiado fantasiosa, por lo que pronto comenzarán a tener alucinaciones con amigos imaginarios y hasta mundos paralelos.

Y apartando todos estos escenarios, también debes considerar el pensamiento poco racional de tu hijo, es decir, su inmadurez emocional. Esto lo hace más sensible a factores externos y a las distorsiones cognitivas, haciendo de sus fantasías infantiles algo muy real.

alucinaciones infantiles
Las depresiones y desórdenes afectivos son motivos que pueden desencadenar alucionaciones infantiles. Foto: Freepik

En definitiva, las alucionaciones de los niños no parecen de qué preocuparse y tampoco tienen una gran relevancia clínica. Sin embargo, siempre es necesario evaluar los comportamientos, porque hay señales que alertan que sí puede tratarse de una patología.

¿Cuándo un niño con alucionaciones requiere de un psiquiatra?

Excitación mental

1

El pequeño pierde el control de su conducta y manifiesta cuadros de irritabilidad y euforia. También es común que reaccione en forma exagerada a momentos que no relativamente normales.

Por ejemplo, que grite de alegría y corra por toda la sala luego de que alguien le regaló un dulce.

Actitudes extrañas

2

Básicamente el niño está confundido porque no logra distinguir su alucinación de la realidad, haciendo que se encuentre en el medio de ambos “mundos” y quede perplejo.

Humor incongruente

3

Ocurre cuando, sin motivo aparente, el infante comienza a reírse de algo. Puede suceder en medio de una conversación, un juego e incluso dormido.

Es un pequeño, claro, pero los estímulos que causan la risa deben ser verdaderos. Reírse con ellos no es la solución, sino tratar de preguntarlos qué les parece tan gracioso.

Se aísla

4

Por orden de sus “amigos imaginarios”, el niño se encierra tanto en su mundo que se aleja de la realidad para permanecer en sus alucinaciones.

El síntoma para detectar el problema es que precisamente se aísle en un cuarto, se meta dentro de la caja de sus juguetes o quizás bajo la cama.

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