Cómo saber si sufres adicción al sexo

La adicción al sexo es un comportamiento en el que el sexo domina las actividades rutinarias y los pensamientos, pero que la psiquiatría se ha negado a tratar como un trastorno mental

adiccion al sexo

La adicción al sexo afecta el desempeño de las actividades rutinarias. / Foto: Unsplash

En el fondo de la adicción al sexo existe un comportamiento compulsivo enfocado en la masturbación o en la actividad sexual. Y si bien la adicción al sexo no está reconocida oficialmente como un trastorno mental, es un comportamiento que afecta seriamente la vida de quien lo padece. Si quieres saber si sufres adicción al sexo, sigue leyendo.

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La adicción al sexo no está incluida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que es el documento que utilizan los profesionales de la salud como guía autorizada para el diagnóstico de trastornos mentales. Sin embargo, en muchos sentidos compromete el desempeño de las actividades diarias de quien lo padece y tiene consecuencias en su estilo de vida y su salud.

Esta conducta sexual obsesiva respecto a la masturbación o los encuentros sexuales activa el sistema de recompensa del cerebro de una manera tan importante que la persona puede descuidar su vida profesional y personal con tal de obtener satisfacción sexual: es tanto el tiempo que le dedica al sexo que puede perder trabajo, familia y arriesgarse a padecer alguna enfermedad de transmisión sexual.

Síntomas de la adicción al sexo

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Foto: Unsplash

El psicólogo Vicente Alcántara Aceituno expresó a la revista Muy Interesante que existen varias señales de que alguien padece adicción sexual:

+ Hay un patrón de actividad sexual que provoca un deterioro o malestar significativo, por ejemplo, tener sexo compulsivo en cualquiera de sus manifestaciones (masturbación, en pareja, en grupo, etcétera), para luego pasar a un periodo de abstinencia y posteriormente volver a la actividad sexual compulsiva. Y esto se convierte en una pauta repetitiva.

+ Pensar o actuar sexualmente, consumir pornografia o masturbarse son conductas que ocurren con mucha frecuencia durante un día normal, por lo que el sexo ocupa gran parte de la vida diaria.

+ Existe el deseo de detener la compulsión y múltiples intentos, pero generalmente infructuosos.

+ Se registra el deseo vigoroso de consumir sexo de manera que puede causar ansiedad. Se invierte tanto tiempo en al búsqueda de sexo y en practicarlo que hay un riesgo de perder el trabajo o las relaciones sociales de todo tipo.

+ Quien padece adicción al sexo sabe que se trata de un problema recurrente que podría poner en riesgo su vida ante el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual incurable, pero le es imposible detenerse. Esto genera una autopercepción negativa y baja autoestima.

+ Hay una necesidad inevitable de tener sexo para volver a experimentar el efecto compensatorio que se sentía las primeras veces.

+ En los periodos de abstinencia, se vive el síndrome de abstinencia.

+ Un adicto al sexo miente y engaña con tal de continuar con su actividad compulsiva.

¿Tiene cura?

La adicción al sexo puede tratarse mediante la terapia cognitivo-conductual con un especialista certificado. Existen otras alternativas como Sex Addicts Anonymous, un programa de recuperación de 12 pasos que ofrece apoyo de otras personas que comparten la compulsión sexual y que retoma su estructura del planteamiento de Alcohólicos Anónimos.

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