El insomnio crónico eleva el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, revela estudio

El insomnio crónico no debería tratarse como una simple molestia pasajera, sino como una señal de alarma temprana

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El insomnio se debe discutir con un profesional de la salud, sobre todo cuando se prolonga durante semanas o meses. Crédito: Shutterstock

Una revisión científica de gran escala, publicada en la revista Sleep Medicine Reviews bajo el auspicio de la Academia Europea de Neurología (EAN), encontró que el insomnio crónico está relacionado con un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), un vínculo que hasta ahora ningún otro análisis había logrado consolidar con tanta evidencia.

El equipo de investigadores, liderado por Luca Vignatelli, del Hospital Universitario de Berna, en Suiza, reunió nueve estudios con más de 1.3 millones de participantes y encontró un riesgo 26% mayor de sufrir un ACV entre las personas con insomnio crónico, en comparación con quienes no lo padecen. Se trata, según los propios autores, de uno de los hallazgos más novedosos de toda la investigación.

Por qué el insomnio puede afectar las arterias del cerebro

Los investigadores explican que el insomnio prolongado puede activar en exceso el sistema de respuesta al estrés del cuerpo, elevando la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los niveles de inflamación.

Con el tiempo, ese estado de alerta constante favorece el endurecimiento de las arterias y la formación de coágulos, dos factores que incrementan de forma directa el riesgo cerebrovascular.

El propio estudio señala, además, que cuando los investigadores lograron aislar a los pacientes con insomnio que no usaban medicamentos para dormir, el riesgo de ACV dejó de ser significativo en al menos uno de los estudios analizados, lo que sugiere que la relación entre el insomnio y el ACV todavía necesita más investigación para distinguir el papel del propio trastorno del de su tratamiento farmacológico.

Una revisión con años de evidencia detrás

Este hallazgo sobre el ACV forma parte de un trabajo mucho más amplio. El equipo de Vignatelli no realizó un estudio nuevo desde cero para todos sus resultados, sino lo que en ciencia se conoce como una revisión sistemática «paraguas», es decir, analizaron 16 revisiones sistemáticas con metaanálisis ya publicadas sobre distintos riesgos del insomnio, y donde no existía evidencia previa suficientemente sólida, como en el caso del propio ACV, las lesiones laborales y la hospitalización, realizaron ellos mismos análisis originales.

En conjunto, la investigación abarca datos de tres continentes. América del Norte, Asia y Europa. Según explica el estudio, el insomnio crónico afecta a cerca del 22% de la población general, una cifra que se eleva a casi 30% entre los adultos mayores, y que resulta aproximadamente 50% más frecuente en mujeres que en hombres.

Demencia y Alzheimer: el vínculo más consistente

De los hallazgos revisados, el más sólido fue la asociación entre el insomnio y el riesgo de demencia. Varios de los metaanálisis incluidos encontraron un riesgo entre 27% y 53% mayor de desarrollar demencia en personas con insomnio, y el más reciente, con casi tres millones de participantes de tres continentes, confirmó específicamente un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer.

Los propios investigadores explican que este vínculo podría estar relacionado con la forma en que la falta de sueño interfiere con la capacidad del cerebro para eliminar proteínas de desecho durante la noche, un proceso conocido como aclaramiento glinfático, lo que con el tiempo favorecería la acumulación de sustancias asociadas al deterioro cognitivo.

Depresión: un riesgo que prácticamente se triplica

En el terreno de la salud mental, el estudio encontró que las personas con insomnio tienen hasta tres veces más probabilidades de desarrollar depresión, un patrón que se mantuvo consistente en niños, adultos y personas mayores por igual.

De acuerdo con los autores, el insomnio prolongado puede favorecer la fatiga diurna, dificultar la concentración y alimentar patrones de pensamiento negativo, todo lo cual crea un terreno fértil para que se desarrollen síntomas depresivos.

La relación con la conducta suicida

El análisis también documentó una asociación entre el insomnio y distintas formas de conducta suicida, revelando que el riesgo de morir por suicidio resultó 54% más alto, el de intentarlo 78% más alto, y el de tener pensamientos suicidas se duplicó, en comparación con personas sin insomnio.

Los investigadores subrayan que esta relación parece existir de forma independiente a la depresión, y citan evidencia que sugiere que tratar específicamente el insomnio, sin depender únicamente del tratamiento de otros trastornos, podría ayudar a reducir este tipo de pensamientos.

Hospitalización: el otro hallazgo original del estudio

El segundo hallazgo novedoso de esta investigación, junto con el del ACV, tiene que ver con las hospitalizaciones por cualquier motivo.

Al analizar datos de más de 500,000 personas, el equipo encontró que quienes padecen insomnio tienen un riesgo 28% mayor de terminar hospitalizados, lo que los autores interpretan como una señal de que el insomnio funciona como un marcador general de peor estado de salud, capaz de agravar otras condiciones médicas subyacentes.

Lo que recomiendan los investigadores

Frente a este panorama, el equipo de Vignatelli plantea recomendaciones concretas para distintos actores del sistema de salud.

Para el personal médico, sugieren tratar el insomnio crónico como una señal de alerta que debe abordarse dentro de cualquier estrategia orientada a mejorar el estilo de vida y la salud cerebral, en cualquier etapa de la vida, incluida la salud cerebrovascular.

En el caso de las campañas de salud pública dirigidas a escuelas y lugares de trabajo, recomiendan incluir la higiene del sueño como un componente habitual, no como un tema secundario. Los propios autores destacan además que la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es, actualmente, el tratamiento de primera línea recomendado para esta condición.

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