La masturbación reduce los síntomas de la menopausia, según estudio
Un estudio del Instituto Kinsey revela que está práctica mejora el insomnio, los cambios de humor y la fatiga
Las mujeres que se masturbaron de tres a cuatro veces por semana reportaron mejoras significativas en su bienestar general. Crédito: Shutterstock
Una investigación del Instituto Kinsey, en colaboración con la marca de bienestar sexual Womanizer, realizó dos estudios, uno de ellos publicado en la revista Menopause, que reveló que la masturbación alivia los síntomas de la menopausia, entre ellos, los sofocos, sudores nocturnos, insomnio, cambios de humor y dificultad para concentrarse.
La encuesta, realizada a mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas, indicó que una de cada diez reportó que la masturbación era una de sus principales estrategias para manejar los síntomas, y quienes la usaban la consideraban más efectiva que otros cambios en el estilo de vida, pero cuando no lo hacían, aumentaban las molestias.
El ingrediente que potencia el efecto
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los efectos se multiplicaban cuando las mujeres lograban alcanzar el orgasmo durante la masturbación al estimular de forma directa el clítoris. Aquellas mujeres que lo lograban con mayor facilidad reportaron niveles significativamente más bajos de los síntomas.
Los investigadores explican que todo se debe a la neuroquímica. La oxitocina, liberada durante el orgasmo, facilita el sueño y mejora el estado de ánimo. Mientras que las endorfinas reducen la percepción del dolor. Juntas, crean un cóctel de bienestar que ningún ansiolítico puede igualar.
Un antes y un después en la percepción de los síntomas
Al inicio del estudio, el 97% de las participantes reportaba al menos un síntoma de menopausia. El 27% calificaba sus síntomas como «muy o extremadamente molestos». Al final del estudio, esa cifra había bajado al 17% y el porcentaje de mujeres que consideraban sus síntomas «poco o nada molestos» pasó de un tercio a más de la mitad (51%).
Sin emabargo, sólo el 3% de las participantes dijo que un médico les había hablado alguna vez sobre la masturbación como herramienta para aliviar los síntomas. Esto sugiere que las mujeres descubren esta estrategia por sí mismas, no porque un profesional se la recomiende.
El doctor Justin J. Lehmiller, investigador del Instituto Kinsey y autor del estudio, señala que si los hallazgos fueran ampliamente conocidos, un número sustancial de mujeres podría estar dispuesto a intentarlo. De hecho, en la encuesta inicial, casi la mitad de las participantes dijo que considerarían masturbarse para aliviar los síntomas si su médico se lo recomendara.
Este análisis indica que el autoplacer, en efecto, no es un reemplazo de la terapia hormonal, sino un complemento que no es para todas, ya que algunas mujeres tienen actitudes negativas hacia la masturbación o antecedentes de dolor pélvico, por lo que el enfoque adecuado es el que se adapta a las circunstancias o preferencias únicas de cada persona.
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