Cómo Alexa y Siri pueden perjudicar el desarrollo social de tu hijo

El doctor Anmol Arora, autor de la investigación de la Universidad de Cambridge, señala que la falta de capacidad para participar en la comunicación no verbal hace que el uso de los dispositivos sea un método deficiente para aprender la interacción social

Alexa y Siri tu hijo

Los dispositivos no les enseñan a los niños cómo comportarse educadamente porque no hay expectativas de las normas de cortesía, como “por favor” y “gracias”, y no hay necesidad de considerar el tono de voz. Crédito: Shutterstock

Las asistentes de voz de tus dispositivos electrónicos, como Alexa y Siri de Amazon y Apple, respectivamente, podrían estar afectando el desarrollo social y emocional de tu hijo, que incluyen el pensamiento crítico, la empatía, la compasión y las habilidades de aprendizaje, señala un estudio de la Universidad de Cambridge publicado en el Archives of Disease in Childhood.

El doctor Anmol Arora, autor de la investigación de la Universidad de Cambridge, señala en un comunicado de prensa que la falta de capacidad para participar en la comunicación no verbal hace que el uso de los dispositivos sea un método deficiente para aprender la interacción social.

“Si bien en las interacciones humanas normales, un niño generalmente recibiría comentarios constructivos si se comportara de manera inapropiada, esto está más allá del alcance de un dispositivo inteligente”

Los autores destacaron que sus hallazgos son particularmente importantes en un momento en que los niños ya podrían haber tenido problemas de desarrollo social como resultado de las restricciones de COVID-19 y cuando podrían haber pasado más tiempo aislados con dispositivos inteligentes en el hogar.

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Aclararon que si bien los dispositivos pueden actuar como “amigos”, aumentando las habilidades de lectura y comunicación; las voces que suenan humanas, basadas en Inteligencia Artificial avanzada generan preocupaciones sobre los posibles efectos a largo plazo en los cerebros de los jóvenes en un momento crucial de su crecimiento.

Las áreas de preocupación incluyen: respuestas inapropiadas, obstaculización del desarrollo social y del aprendizaje.

Adicionalmente, los dispositivos no les enseñan a los niños cómo comportarse educadamente porque no hay expectativas de las normas de cortesía, como “por favor” y “gracias”, y no hay necesidad de considerar el tono de voz.

Asimismo, no hay un control parental. Cuando los niños hacen preguntas, un adulto puede solicitar información contextual, explicar las limitaciones de su conocimiento y probar el razonamiento del niño, un proceso que los asistentes de voz no pueden replicar.

Arora aseguró que se requiere una investigación urgente sobre las consecuencias a largo plazo para los niños que interactúan con tales dispositivos.

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