Los cepillos para platos son una opción más higiénica que las esponjas a la hora de lavar

Un estudio de un instituto noruego de investigación alimentaria señaló que la estructura natural de las esponjas las hace propensa a la humedad, un caldo de cultivo ideal para las bacterias

esponja y cepillos para lavar platos

Los investigadores animaron a los consumidores a que prueben con un cepillo la próxima vez que necesiten reemplazar su esponja. Crédito: Shutterstock

La esponja es el utensilio tradicional con el que se lavan los platos, pero nunca se ha cuestionado si es el más adecuado. La verdad es que puede no ser de lo más higiénico, porque su estructura natural la hace propensa a la humedad, un caldo de cultivo ideal para las bacterias.

Los cepillos para los platos serían en cambio una opción menos riesgosa a la hora de lavar los platos.
Así lo indicó un estudio de Nofima, un instituto noruego de investigación alimentaria.

Trond Møretrø, científico investigador de Nofima y autor del estudio, explicó que debido a que las esponjas que se usan a diario nunca se secan, la salmonella y otras bacterias crecen y sobreviven mejor en ellas que en los cepillos.

"Una sola esponja puede albergar una mayor cantidad de bacterias que personas en la Tierra. La esponja está húmeda y acumula residuos de alimentos que también son alimento para las bacterias, lo que lleva a un rápido crecimiento de bacterias"

Trond Møretrø Científico investigador de Nofima y autor del estudio

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El estudio, publicado en línea en el Journal of Applied Microbiology, aclaró que si bien muchas bacterias no son dañinas, las que lo son, como la salmonella, pueden propagarse de las esponjas a las manos, las superficies y los equipos de la cocina y potencialmente enfermar a las personas.

Lo impactante de la investigación es que los métodos y la frecuencia que usaron las personas para higienizar su esponja fueron inútiles.

“Es muy difícil para los consumidores evitar el crecimiento bacteriano en las esponjas siempre que las esponjas no se reemplacen a diario”

Trond Møretrø Científico investigador de Nofima y autor del estudio

El experimento consistió en recolectar esponjas de cocina de 20 personas que vivían en Portugal y 35 cepillos y 14 esponjas de personas que vivían en Noruega.

Todas las esponjas se usaron para lavar platos, fregar ollas y sartenes. 19 de las 20 esponjas de Portugal se usaron más de cinco veces por semana. De los cepillos recolectados en Noruega, 32 de 35 se usaron más de cinco veces por semana.

Las esponjas recolectadas en Noruega se usaron con menos frecuencia, ya que el utensilio predilecto para fregar los platos de los noruegos y daneses son los cepillos.

En ninguna de las muestras se hallaron bacterias patógenas, ni en los cepillos ni en las esponjas. Aunque los niveles generales de bacterias fueron más bajos en los cepillos usados ​​que en las esponjas.

Ahora bien, cuando los científicos agregaron bacterias de salmonella a los cepillos y esponjas, encontraron una reducción significativa en el número de patógenos en los cepillos que se dejaron secar durante la noche.

No obstante, no hubo reducción para los cepillos almacenados en una bolsa de plástico, es decir, que no se llegaron a secar; ni para las esponjas, independientemente de las condiciones de almacenamiento.

"Dado que el cepillo se seca muy rápido, las bacterias dañinas morirán. Además, la mayoría de los cepillos tienen un mango que evita el contacto directo de las manos con bacterias potencialmente dañinas, a diferencia de las esponjas"

Trond Møretrø Científico investigador de Nofima y autor del estudio

Los investigadores animaron a los consumidores a que prueben con un cepillo la próxima vez que necesiten reemplazar su esponja.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) ha recomendado meter las esponjas de cocina en el microondas para un minuto o sumergirlas en agua hirviendo para reducir parte de la carga bacteriana.

Sin embargo, resaltan que estos métodos por sí solos no son adecuados para garantizar que su esponja reduzca la posible contaminación cruzada de las manos, los mostradores de la cocina y los alimentos.

Por tanto, si eres de los que usa esponjas, remplázalas por nuevas con frecuencia.

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