Cómo puede afectar la salud mental a largo plazo una situación de acoso moral en un adolescente

Es erróneo pensar que la transición de la adolescencia a la adultez elimina los rastros del acoso moral. Por el contrario, este tipo de episodios afecta su salud mental a largo plazo, convirtiéndose luego en potenciales agresores

acoso moral

La realidad muestra que un agresor primero fue víctima del acoso moral y nunca no recibió ayuda. Crédito: Shutterstock

Los adolescentes son como una esponja emocional, que absorben todo lo que sucede a su alrededor, y aquello que les resulta verdaderamente desagradable o impactante puede afectar su salud mental a largo plazo. Una de esas situaciones es el acoso moral o psicológico, que pueden vivirlo desde la escuela (bullying) e incluso en su propia casa.

Es erróneo pensar que su transición de la adolescencia a la juventud o adultez acaba con todos esos episodios, sino que las consecuencias le acompañan a lo largo de todo su ciclo vital.

De acuerdo a un estudio publicado en el Journal of Child and Family Studies, y citado por el Consejo de Educación Stop Bullying de Estados Unidos, los niños y adolescentes que son víctimas de acoso moral con el tiempo son más propensos a experimentar: “depresión, ansiedad y baja autoestima”, en comparación con aquellos que no sufren las mismas situaciones.

Pero ojo, porque no solo sufren consecuencias las víctimas del acoso moral, sino también aquellos que son espectadores de dichos episodios. Es decir, un adolescente que ve cómo una persona cercana es maltratada psicológicamente, también puede desarrollar problemas de salud mental a largo plazo.

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La misma investigación demostró que quienes fueron testigos en situaciones de acoso experimentaron “mayor ansiedad y depresión”, indistintamente si estuvieron a favor del agresor o la víctima. “Estos espectadores pueden sufrir estrés relacionado con el miedo a represalias o bien porque quisieron intervenir y no pudieron”, señala el estudio.

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El acoso moral puede llevar a conductas delictivas y violentas

Un vivo caso es el ocurrido recientemente en el Robb Elementary School de Uvalde, Texas, donde un adolescente de 18 años, Salvador Ramos, asesinó con armas de fuego a 19 menores y a dos profesoras de la institución académica.

Según Chris Olivarez, portavoz del Departamento de Seguridad Pública de Texas, minutos antes de irrumpir en el colegio compartió sus planes con otro usuario en Facebook. “Voy a disparar a un colegio de primaria”, escribió en la red social. Finalmente el agresor debió ser abatido por las autoridades.

Las investigaciones sobre el acoso moral en la niñez y adolescencia demuestran que las víctimas pueden terminar desarrollando conductas delictivas, antisociales, vandalismo, robo y demás actos de violencia. Además, por lo general caen en el consumo de sustancias prohibidas y tienen problemas de agresividad. Esto significa que un acosado termina convirtiéndose en agresor.

Al llegar a edad adulta, indican los expertos, la persona también desarrolla trastorno de personalidad o trastornos de conducta alimentaria.

El grupo de psicólogos y psiquiatras de la Clínica López Ibor, ubicada en Madrid, reitera que tanto una víctima de acoso como el acosador pueden reproducir dichas dinámicas en otras áreas futuras. “Como en el marco laboral o sentimental-familiar”, apunta.

Y para poder hacerle frente a dicha situación, es necesario que el adolescente sea sometido a “cambios sociales”. Esto implica: “Intervención familiar, cambios educativos y un análisis exhaustivo de los agentes implicados más allá de sus conductas”.

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