Compartir tus brochas de maquillaje puede dejarte una infección en la piel

La Academia Americana de Dermatología advierte que las brochas sucias pueden causar infecciones fúngicas, E

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El International Journal of Women's Dermatology señala que las brochas nunca deben compartirse. Crédito: Shutterstock

¿Alguna vez le has prestado tu brocha de base a tu hermana o le has pedido a tu amiga que te preste una para un evento especial? Este un gesto tan común que parece inofensivo, pero la Academia Americana de Dermatología (AAD) advierte que este acto de confianza puede tener consecuencias que van mucho más allá de un simple brote de acné.

Lo que parece una muestra de solidaridad puede convertirse en la puerta de entrada de bacterias, hongos e incluso virus que ponen en riesgo la salud de tu piel y la de quienes quieres, pues cada rostro tiene su propio ecosistema microbiano, un equilibrio único de bacterias y otros microorganismos que conviven en la piel.

Cuando compartes una brocha estás compartiendo maquillaje y transfiriendo ese ecosistema de una persona a otra, y lo que es inofensivo para ti puede ser un agente infeccioso para otra persona.

Cuando la brocha se convierte en un foco de infección

El International Journal of Women’s Dermatology explica que las brochas de maquillaje deben considerarse fuentes potenciales de infección cutánea y nunca deben compartirse. La razón es estos implementos acumulan células muertas, aceites naturales y restos de maquillaje que se convierten en un caldo de cultivo para bacterias como el Staphylococcus y el Streptococcus.

Un estudio reciente que analizó 57 brochas de maquillaje encontró que el 81% de las bacterias presentes eran Gram-positivas, incluyendo especies de Staphylococcus y Micrococcus, bacterias responsables de infecciones cutáneas que van desde una simple foliculitis (infección de los folículos pilosos) hasta abscesos dolorosos que requieren atención médica.

Los dermatólogos advierten sobre tres riesgos principales para la piel:

  1. Brotes de acné y puntos negros: cuando aplicas una brocha contaminada, estás introduciendo bacterias directamente en los poros, lo que puede desencadenar inflamación y obstrucciones.
  2. Infecciones por estafilococos: la Clínica Cleveland documenta que el uso de brochas sin lavar puede causar infecciones bacterianas por Staphylococcus, que pueden manifestarse como forúnculos, celulitis o incluso infecciones más profundas que requieren antibióticos.
  3. Infecciones fúngicas: los hongos también encuentran un hogar en las brochas sucias, especialmente si se guardan en ambientes húmedos como el baño.

Problemas en los ojos: el riesgo más temido

Si los problemas en la piel son preocupantes, los riesgos oculares son aún más graves. La Clínica Mayo explica que compartir maquillaje y herramientas es una de las principales vías de transmisión de infecciones oculares. Una brocha contaminada puede causar:

  • Conjuntivitis (ojo rojo): esta infección ocular, altamente contagiosa, puede transmitirse fácilmente a través de brochas o aplicadores compartidos.
  • Orzuelos: la bacteria Staphylococcus puede infectar las glándulas de los párpados, causando bultos dolorosos e inflamados.
  • Queratitis: infecciones más graves de la córnea que pueden poner en riesgo la visión si no se tratan a tiempo.

La doctora Dawn Davis, MD , dermatóloga de la Clínica Mayo, explica el peligro con una imagen clara: «Una vez que usas el rímel, la caspa y los ácaros, y los posibles gérmenes pueden estar en el cepillo. Y luego, lo colocas de nuevo en el líquido del rímel, donde es un buen hogar para que potencialmente crezcan y se multipliquen».

Los virus también viajan en las brochas

Así como las bacterias, este compartir «amigable» también propaga infecciones o un virus. Esto incluye:

  • Herpes simple: el virus del herpes labial puede sobrevivir en las brochas y transmitirse de una persona a otra, incluso cuando no hay lesiones visibles.
  • Verrugas: el virus del papiloma humano (VPH) también puede transmitirse a través de herramientas contaminadas.

Cómo protegerte (y proteger a quienes quieres)

La principal regla es no compartir tus herramientas personales de maquillaje. La prevención está al alcance de la mano. y sobre ello, la AAD recomienda lavar las brochas de maquillaje cada 7 a 10 días con champú suave o jabón para bebés y agua tibia.

Este gesto quizás pueda verse como un acto de egoísmo, pero en realidad es un acto de amor propio, responsabilidad y cuidado hacia ti misma y hacia quienes te rodean, porque la mejor manera de demostrar amor es proteger la salud de los demás, y a veces eso significa decir «no» a prestar tus herramientas de belleza.

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