¿Semen como superalimento? La realidad sobre sus nutrientes y la salud

Los mitos sobre sus beneficios nutricionales son falsos y el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) a través del semen, si es real

eyaculación

El semen es 80% agua y sus nutrientes están en cantidades insignificantes, según los expertos. Crédito: Shutterstock

En las redes sociales y en algunos rincones de internet circula la idea de que el semen es un «superalimento», una fuente concentrada de proteínas, vitaminas y minerales capaz de nutrir la piel, fortalecer el cabello y hasta mejorar el estado de ánimo. La pregunta que muchos se hacen, pero pocos se atreven a formular en voz alta, es: ¿tiene algo de cierto?

La respuesta de los expertos es contundente: no. El semen no es un superalimento y las cantidades de nutrientes que contiene son tan pequeñas que, para obtener un beneficio significativo, habría que consumir cantidades imposibles.

Lo que hay detrás del semen

El semen es un fluido complejo que está compuesto principalmente por agua, aproximadamente un 80%, según el urólogo Nelson Bennett, de Northwestern Memorial, y contiene una variedad de sustancias, etre ellas, fructosa (un azúcar), proteínas, aminoácidos, zinc, calcio, magnesio, potasio, sodio, vitamina C y otras enzimas.

Su función principal es transportar y nutrir a los espermatozoides, no alimentar a quien lo ingiere, pero las cantidades son minúsculas. Una eyaculación promedio produce entre 1.5 y 5 mililitros de semen. Y en esa pequeña porción, los nutrientes están presentes en trazas:

  • Proteínas: alrededor de 252 miligramos por eyaculación. Para ponerlo en perspectiva, una clara de huevo contiene unos 3.6 gramos de proteína, más de 14 veces esa cantidad.
  • Calorías: entre 1 y 5 calorías por «porción», según estimaciones del Dr. Justin Lehmiller, investigador del Instituto Kinsey. Otras fuentes mencionan entre 5 y 25 calorías por cucharadita, aunque la investigación al respecto es limitada.
  • Zinc: puede representar hasta un 7.5% del valor diario recomendado en una eyaculación de 5 mililitros. Es el nutriente más significativo en proporción, pero sigue siendo una cantidad pequeña.
  • Otros minerales: menos del 0.1% del valor diario de calcio, magnesio, potasio y sodio.

«Hay pocas investigaciones sobre los beneficios para la salud de tragar semen», señala un artículo de Medical News Today. «Muchas afirmaciones nutricionales sobre el semen son falsas». Y añade: «Dado que las personas producen una pequeña cantidad de eyaculado, es poco probable que alguien consuma lo suficiente como para que tenga algún efecto discernible en la salud».

Mitos que generan desinformación

Si los números son tan claros, ¿por qué tanta gente cree que el semen es nutritivo? Parte de la respuesta está en la desinformación que circula en internet, pero también hay un factor cultural, ya que el semen ha sido objeto de mitos y creencias durante siglos. En algunas tradiciones, se le atribuían propiedades vigorizantes o incluso mágicas.

Hoy, esos mitos han encontrado un nuevo hogar en las redes sociales, donde se difunden afirmaciones sin respaldo científico. La idea de que el semen es una «fuente rica en proteínas» o que «contiene vitaminas que mejoran la piel» se repite una y otra vez, a menudo sin contexto ni verificación.

La Universidad de Columbia, a través de su servicio Go Ask Alice!, explica que «aunque el semen tiene muchos nutrientes, la mayoría no están en cantidades suficientemente grandes como para tener un efecto notable».

¿Tiene algún beneficio para la salud?

Más allá de la nutrición, algunos han sugerido que el semen podría tener propiedades inmunomoduladoras o beneficios para el estado de ánimo. Sin embargo, la evidencia científica es escasa o inexistente.

La ginecóloga Felice Gersh, fundadora del Integrative Medical Group, indica que «no hay valor nutricional en comer semen». Y Medical News Today señala que, aunque se necesita más investigación, «los estudios actuales sugieren que el semen no confiere ningún beneficio».

El Dr. Justin Lehmiller, por su parte, ha señalado que el riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS) no depende de si se traga o se escupe el semen, sino de tenerlo en la boca.

El riesgo de contraer una ITS a través del sexo oral es real. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) identifican siete ITS que pueden transmitirse por esta vía, entre ellas clamidia, gonorrea, sífilis, herpes, VPH y VIH.

El semen y la fertilidad: una historia diferente

Es importante no confundir el valor nutricional del semen para quien lo ingiere con la importancia de la nutrición para la calidad del semen.

La alimentación de un hombre sí afecta la salud de su esperma. El zinc, por ejemplo, es uno de los oligoelementos que más influye en la fertilidad masculina, pero eso significa que los hombres deben consumir zinc en su dieta, no que el semen sea una fuente significativa de zinc para quien lo traga.

Si buscas proteínas, come un huevo. Si necesitas zinc, añade mariscos o frutos secos a tu dieta. Y si quieres cuidar tu salud sexual, la mejor herramienta sigue siendo la misma: información, comunicación con tu pareja y, cuando sea necesario, el uso de barreras de protección como el condón.

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