Mantén la chispa y la intimidad en relaciones a distancia con estas estrategias
Psicólogos y terapeutas explican por qué la espontaneidad es un mito y qué estrategias reales funcionan para mantener la chispa viva
Crédito: Shutterstock
La intimidad en una relación a distancia no es cuestión de suerte ni de química que fluye sola. Es un músculo que se entrena con intención. La terapeuta sexual Gigi Engle, en una entrevista para Women’s Health, explica que «mantener la conexión sexual a larga distancia no es solo romántico y necesario para la longevidad de la relación, sino que es genuinamente bueno para tu salud».
El mito de la espontaneidad es uno de los más dañinos en las relaciones de pareja, y en las relaciones a distancia se convierte en un veneno silencioso.
«La intimidad nunca es espontánea. Ni cuando pensamos que lo es. No surge si no hay al menos una persona que motiva a la otra y que promueve la relación», explica la sexóloga Estela Buendía, fundadora del Centro Sexológico Borobil en Bilbao, una entrevista para El País.
El error de esperar que la chispa llegue sola
Cuando una relación se vuelve a distancia, muchas parejas caen en la trampa de mantener la misma dinámica que cuando estaban juntos, es decir, esperar que los momentos íntimos surjan «de forma natural», pero la naturaleza de la relación ha cambiado.
La ausencia de contacto físico, de miradas compartidas y de la cotidianidad hace que la intimidad requiera un nuevo lenguaje.
Un estudio de 2015 con 19 parejas a distancia encontró que un tipo de intimidad que puede sostener la dinámica de la relación es la «intimidad imaginada», esa capacidad de visualizar y construir mentalmente la presencia del otro a través de la comunicación regular, el intercambio de fotos y las videollamadas. Es decir, la intimidad no desaparece, pues se transforma en un ejercicio de imaginación y conexión deliberada.
Los investigadores Kelmer, Rhoades, Stanley y Markman (2013) descubrieron algo que contradice el pesimismo popular, indicando que las personas en relaciones a distancia reportan niveles más altos de calidad y dedicación en su relación que aquellas que viven cerca. La distancia, bien gestionada, no debilita el vínculo, lo profundiza.
Estrategias reales para mantener la chispa
1. La comunicación no es un lujo, es el esqueleto de la relación
En una relación a distancia, la comunicación no puede ser un «cuando tengamos tiempo». La psicóloga Shelby Terrell, terapeuta de relaciones con sede en Nueva York, recomienda para Women’s Health que establecer expectativas desde el principio sobre la frecuencia y la forma de la intimidad. No se trata de programar cada interacción, sino de crear un marco que evite la incertidumbre y el resentimiento.
Un artículo de Psychology Today sugiere que las parejas a distancia deben comunicarse regular y abundantemente, y pecar de sobreexplicación cuando sea necesario. La distancia física elimina las señales no verbales que ayudan a interpretar el estado de ánimo del otro. Por eso, la comunicación explícita, decir lo que se siente, lo que se necesita y lo que se teme, se vuelve el pegamento de la relación.
Una táctica que funciona, según los expertos, es establecer una cadencia de comunicación que funcione para ambos, como un mensaje de buenos días, una llamada al terminar la jornada, una videollamada semanal sin interrupciones.
2. La intimidad erótica se reinventa (no se abandona)
El componente sexual suele ser el gran damnificado en las relaciones a distancia, pero no tiene por qué ser así. La intimidad erótica puede mantenerse e incluso reinventarse a través del sexting, las videollamadas eróticas o la tecnología conectada.
La terapeuta Gigi Engle, citada por Women’s Health, añade que el sexo a distancia también tiene beneficios fisiológicos: «Las hormonas sexuales reducen el estrés, apoyan el estado de ánimo y refuerzan el apego».
Mientras, un estudio de 2015 encontró que las parejas a distancia que mantienen una vida sexual activa a través de la tecnología se sienten más conectadas y satisfechas que aquellas que abandonan la intimidad sexual durante la separación. La anticipación se convierte en el preludio del encuentro, donde el deseo se construye en la distancia y se materializa en el reencuentro.
Explora juguetes sexuales con control a distancia, enviar mensajes de voz juguetones y eróticos, y programar citas virtuales íntimas donde ambos estén presentes y concentrados.
3. Las rutinas y los rituales: el andamio de la conexión
La distancia convierte lo cotidiano en extraordinario. Por eso, crear pequeños rituales compartidos es una de las estrategias más efectivas para mantener el vínculo. Un artículo de Psychology Today recomienda encontrar maneras de hacer cosas juntos a pesar de la distancia, como cocinar la misma receta, ver una película en sincronía, jugar a videojuegos en línea o incluso dormir con la videollamada activa.
Un estudio sobre parejas a distancia que juegan videojuegos juntos encontró que esta actividad compartida facilita la intimidad y crea un espacio común donde la distancia se desvanece temporalmente.
Elige una actividad semanal que ambos disfruten y convertirla en un ritual. Puede ser ver un capítulo de una serie juntos, leer el mismo libro y comentarlo, o cocinar la misma receta mientras están en videollamada.
4. El plan a futuro: el horizonte que da sentido al presente
Uno de los mayores desafíos de las relaciones a distancia es la incertidumbre. Los psicólogos del Colegio de Psicólogos SJ señalan que tener un plan a futuro y un objetivo común es esencial para que la relación no se desgaste en la espera.
Saber que la separación tiene un horizonte, y que ambos están trabajando hacia ese objetivo, ayuda a mantener la motivación y a dar sentido a los sacrificios.
El plan no tiene que ser definitivo ni inmediato, pero debe existir. Puede ser una fecha estimada para cerrar la distancia, un proyecto compartido o un acuerdo sobre cómo se tomarán las decisiones importantes. Lo que importa es que la pareja sepa que no están esperando sin rumbo.
La distancia no es el enemigo: el descuido sí lo es
Las relaciones a distancia no están condenadas al fracaso. De hecho, pueden ser más sólidas que muchas relaciones de proximidad, precisamente porque obligan a la pareja a cultivar la comunicación, la creatividad y la intencionalidad.
Lo que las mata no es la distancia, sino el descuido. La creencia de que la intimidad debe ser espontánea y que el deseo «simplemente ocurre» es el verdadero enemigo. La distancia exige lo contrario: que la pareja se siente a construir su intimidad, ladrillo por ladrillo, con la misma intención con la que se planea un viaje o se ahorra para un proyecto compartido.
Como señala un artículo de Psychology Today: «Para tener una relación a distancia exitosa, la comunicación clara y la planificación anticipada son muy importantes». La espontaneidad es un mito. La intencionalidad, en cambio, es la única garantía de que la chispa no se apague en el camino.
Sigue leyendo:
• Aplica estos tres trucos para refrescar a tu mascota durante el verano
• El maquillaje que usas a diario puede estar escondiendo estos cinco ingredientes peligrosos
• Agotados antes de los 30: la nueva realidad de los estadounidenses