Cuatro señales que indican que tus tenis de correr ya no te protegen

Correr con tenis viejos es uno de los errores más comunes entre los runners, por ello debes identificar el desgaste que puede dañar tus rodillas y caderas

zapatos deportivos para runners

La suela lisa o la mediasuela aplastada son señales claras de que tus zapatillas ya no te protegen Crédito: Shutterstock

Cada corredor, desde el principiante hasta el maratonista experimentado, se ha hecho esta pregunta en algún momento: ¿cuántos kilómetros aguanta un par de tenis antes de perder su capacidad de protección?

La respuesta corta que circula en foros y tiendas especializadas es «entre 500 y 800 kilómetros», pero esa cifra, que parece sacada de un manual único, tiene una historia mucho más compleja de lo que imaginas.

De acuerdo con un artículo de Runner’s World, esta recomendación nació de un estudio realizado en 1985, cuando los tenis se fabricaban con tecnologías que hoy parecen arcaicas.

Los investigadores de aquel entonces descubrieron que después de unos 800 kilómetros, la espuma de las suelas perdía cerca del 30% de su capacidad para amortiguar los impactos, pero eso fue hace cuatro décadas, y el calzado deportivo ha cambiado radicalmente desde entonces.

Qué causa el desgaste de tus tenis

Adam Tenforde, médico especialista en medicina deportiva y director de medicina del corredor del Spaulding National Running Center, indicó para The New York Times, que existen diversas señales que indican que tus tenis ya deben ser reemplazados, bien sea por desgaste, antigüedad, tu peso corporal, las superficies sobre las que corres o la humedad y la temperatura de tu entorno de carrera.

No obstante, ten en en cuenta las siguientes señales que envían tus tenis para que sean reemplazados inmediatamente:

1. La suela está lisa o gastada de forma desigual: si ves que el dibujo ha desaparecido en alguna zona o que el desgaste es mucho mayor en un lado que en el otro, la zapatilla ya no te ofrece el agarre ni la estabilidad que necesitas. El podólogo Richard H. Graves, de Sol Foot & Ankle Centers en California, advierte que una suela despareja puede alterar por completo tu pisada y derivar en lesiones por sobrecarga.

2. La mediasuela se siente dura o aplastada: presiona con el dedo pulgar la espuma de la entresuela. Si notas que está compactada, sin rebote, o si ves arrugas o pliegues en la superficie, ha perdido su capacidad de absorber impactos. Eso significa que cada zancada golpea directamente tus articulaciones.

3. El talón se mueve o el pie baila dentro del zapato: con el uso, el contrafuerte del talón se afloja y la parte superior se estira. Si sientes que el pie no queda bien sujeto, la zapatilla ya no cumple su función de estabilizar tu pisada.

4. Aparecen dolores nuevos sin causa aparente: este es, según los expertos, el indicador más importante. Si empiezas a sentir molestias en los pies, las rodillas, las caderas o la espalda baja sin haber aumentado la intensidad o la distancia de tus entrenamientos, es muy probable que tus zapatillas ya no estén protegiéndote como deberían.

La entrenadora Cathy Connor, siete veces corredora del maratón de Boston, explica que debes «escuchar a tu cuerpo. Cuando tus pies y rodillas empiezan a necesitar más tiempo de recuperación después de una carrera, es porque la amortiguación ya no existe».

Cómo prolongar la vida útil de tus tenis

Los expertos de DICK’S Sporting Goods y ASICS ofrecen varios consejos prácticos para sacar el máximo provecho a tus tenis sin comprometer tu seguridad:

  • Alterna entre dos o tres pares: rotar el calzado no solo prolonga la vida útil de cada par (al darle tiempo a la espuma para recuperarse entre usos), sino que también reduce el estrés repetitivo en tus músculos y articulaciones al variar ligeramente el estímulo. Además, tener un par «de referencia» relativamente nuevo te permite comparar y notar cuándo el otro ha perdido sus propiedades.
  • Usa tus zapatillas solo para correr: los podólogos recomiendan reservarlos exclusivamente para la actividad para la que fueron diseñados, porque la pisada al caminar es diferente a la pisada al correr y desgasta el calzado de forma distinta.
  • Sécalas correctamente: nunca metas los tenis mojados en la secadora ni loas dejes al sol directo. El calor acelera la degradación de las espumas. Lo mejor es rellenarlos con papel de periódico y dejarlos secar a temperatura ambiente.

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