Comer tarde aumenta el hambre y ralentiza tu metabolismo, sugiere estudio

Un estudio del Brigham and Women's Hospital, la Escuela de Medicina de Harvard y la Universidad de Chicago advirtió comer tarde en la noche contribuiría al aumento de peso debido al aumento del hambre y ralentizaría el metabolismo

Comer tarde

Los investigadores querían probar si el horario de las comidas marcaba una diferencia en el apetito y el metabolismo cuando otros factores, como las calorías y los ingredientes, eran los mismos. Crédito: Shutterstock

Un estudio del Brigham and Women’s Hospital, la Escuela de Medicina de Harvard y la Universidad de Chicago advirtió que comer tarde en la noche contribuiría al aumento de peso debido al aumento del hambre y ralentizaría el metabolismo al disminuir la cantidad de calorías que quema.

El estudio, publicado en en Cell Metabolism, observó a 16 adultos con sobrepeso u obesidad mientras seguían dos planes de alimentación de seis días: uno con desayuno a las 10:00 a. m., almuerzo a las 2:00 p. m. y cena a las 6:00 a. pm; y el otro con cada comida programada cuatro horas más tarde. Por lo demás, las comidas eran idénticas.

Los investigadores querían probar si el horario de las comidas marcaba una diferencia en el apetito y el metabolismo cuando otros factores, como las calorías y los ingredientes, eran los mismos.

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Midieron cuántas calorías estaban quemando y cómo cambiaron sus niveles hormonales y preguntaron a los participantes calificar el hambre que sentían durante los experimentos.

Los autores notaron que los participantes tenían el doble de probabilidades de tener hambre durante el plan de alimentación tardío y adicionalmente tenían niveles más bajos de leptina, una hormona que indica saciedad después de comer.

Asimismo, los voluntarios quemaron alrededor de 60 calorías menos cada día, en comparación con cuando comían más temprano en el día.

Los investigadores reconocieron que el estudio fue pequeño, por lo que los resultados deben replicarse con un grupo más grande y una población más amplia, incluidas más mujeres, ya que representaron menos de la mitad de los participantes en el estudio más reciente.

Además, si bien controlaron otros factores del estilo de vida, como la ingesta total de calorías, los tiempos de sueño, la exposición a la luz y la cantidad de ejercicio que hacían los participantes, muchos de estos factores podrían marcar la diferencia en un escenario del mundo real.

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