Qué es un ‘gatillazo’, cuando los hombres se “desmotivan” en pleno acto sexual

La doctora Francisca Molero y el doctor Santiago Frago, ambos expertos en sexología, explicaron qué es un 'gatillazo', cuáles son las causas físicas o psicológicas y qué debe hacer el hombre (y su pareja) en caso de que ocurra con frecuencia

Por qué los hombres sufren del gatillazo

El 'gatillazo' puede afectar severamente la confianza de un hombre, pensando que le ocurrirá siempre en su sexualidad. Crédito: Shutterstock

Estás en pleno acto sexual con tu pareja, todo va muy bien y cada vez estás más cerca de alcanzar el orgasmo, pero en un momento repentino e inesperado, ese hombre acaba de sufrir un ‘gatillazo’. La palabra proviene de una traba que ocurre con el gatillo de un arma de fuego, sin embargo, coloquialmente se adoptó el significado al hecho de que un hombre pierda la erección en la cama.

No se trata de que no pueda tener una erección, porque evidentemente la tuvo, el problema es que la pierde de un momento a otro, causando un ‘stop’ confuso que acaba con el encuentro sexual. Si bien hay quienes continúan el acto, a través de otros métodos placenteros, por lo general desmotiva, al punto de que el hombre prefiere detenerse.

Según la doctora Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga y directora del Instituto Clínico de Sexología, en Barcelona, señala que el ‘gatillazo’ “siempre es un fantasma que está presente en las relaciones sexuales”. La razón principal es que casi todos los hombres comparten ese miedo, aunado a la estrecha relación entre el coito vaginal y el sentido de un acto sexual.

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¿Y por qué ocurre el ‘gatillazo’?

Para descubrir los motivos, la doctora Francisca Molero apunta que en los jóvenes es algo más “esporádico”, a diferencia de los hombres mayores de 40 o 50 años.

“La inseguridad sexual y el creerse que no se va a estar a la altura son el mejor caldo de cultivo para que ocurra este fenómeno”, afirma la ginecóloga. Asimismo, la poca experiencia, los nervios y la conducta de la pareja en esos momentos clave ocasionan que cualquier hombre, incluso un joven vigoroso, sufra un ‘gatillazo’. De hecho, hay hombres que les ocurre al revés: que no pueden eyacular.

Ya en un grupo masculino más adulto, la experta indica que podría atribuirse a factores físicos: hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo, consumo de alcohol, tabaquismo. En este escenario se trabaja bajo el diagnóstico de disfunción eréctil.

Realmente un ‘gatillazo’ es disfunción eréctil, salvo que debe diferenciarse cuándo es de carácter físico o psicológico.

¿Qué puedes hacer si el ‘gatillazo’ ocurre con frecuencia?

En el caso del hombre, hay que tener personalidad y frescura para afrontar la situación. Optar al viagra de manera prematura, o incluso buscar una eyaculación rápida antes que llegue el “fantasma”, no son soluciones de raíz, al contrario, pudieran alimentar el problema.

El doctor Santiago Frago, sexólogo y codirector de Amaltea, un centro de educación y medicina sexual ubicado en Zaragoza, España, propone que apartes temporalmente el coito vaginal de tu vida íntima, si el ‘gatillazo’ ocurre con frecuencia.

“Lo mejor es dejarlo, porque seguir añade aún más estrés. Hay que tener versatilidad y pasar a otros juegos o prácticas o, mejor aún, aparcarlo, abrir una botella de vino y hablar sobre el tema con humor y empatía”, dice el experto.

Recuerda además que el coito vaginal es la forma menos efectiva para que una mujer alcance el orgasmo, aunque existen posiciones más placentera para conseguirlo. El sexo oral y la estimulación directa con las manos (masturbación) son un camino más rápido para que tu pareja llegue a su cúspide de placer.

Por tal motivo, el doctor Santiago Frago invita a olvidarte de esa técnica por un tiempo. “Todo lo demás está permitido, menos eso. Así hay menos presión y exorcizamos al fantasma del miedo”, aseguró.

Mientras tanto, el trabajo de la pareja que sufre el ‘gatillazo’ consiste en apoyo, empatía y un poco de humor, siempre que el afectado lo tolere y lo encuentre ameno. Está comprobado que el humor y los elogios pueden disimular las torpezas en la cama.

Y cuidado con la frase: “Eso le ocurre a todo el mundo”. En busca de normalizar el ‘gatillazo’ que acaba de sufrir ese hombre, esa expresión puede provocar desaliento. En su lugar, es preferible conversar sobre el tema con una botella de vino, relajados y dispuestos a encontrar una solución definitiva.

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