COVID: infección por la subvariante BA.2 de Ómicron puede causar síntomas más intensos y graves, según estudio

Investigadores de la Universidad de Tokio constataron que la subvariante BA.2 de Ómicron tiene características que la hacen capaz de provocar síntomas de COVID más graves que otras variantes, incluida Delta

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La subvariante BA.2 puede evadir la respuesta inmune que producen las vacunas, la inmunidad natural y algunos anticuerpos monoclonales. Crédito: Shutterstock

Anteriormente, un estudio de la Universidad de Copenhague y el Ministerio de Salud de Dinamarca indicó que la subvariante BA.2 de Ómicron es más infecciosa y evasiva que cualquier otra variante del Coronavirus. Ahora, nuevos experimentos de un laboratorio en Japón sugieren que esta mutación también puede causar síntomas de COVID-19 más intensos y graves.

Según los datos de la investigación preliminar, publicados el miércoles 16 de febrero en bioRxiv, este llamado “primo lejano” de Ómicron tiene características que la hacen capaz de provocar enfermedades graves como las variantes previas del Coronavirus, incluida Delta.

Por si fuese poco, la subvariante BA.2 es más evasiva a la inmunidad desarrollada por las vacunas. De acuerdo al estudio, solo la dosis de refuerzo permite que los síntomas graves después de la infección sean un 74% menos probable.

Cabe destacar que los datos del laboratorio japonés han sido revisados por pares ni expertos independiente. Se trata de una hallazgo preliminar que requiere mayor profundización.

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El doctor Kei Sato, investigadores de la Universidad de Tokio y autor del estudio, consideró que luego de los resultados obtenidos, BA.2 no debe tratarse como una subvariante de Ómicron, sino que debe ser monitoreada con nombre propio.

“BA.2 se llama ‘Stealth Ómicron’ porque no aparece en las pruebas de PCR como una falla en el objetivo del gen S, como lo hace Ómicron. Pero los laboratorios tienen que dar un paso más y secuenciar el virus para encontrar esta variante”, explicó el científico.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), calculan que cerca del 4% de los estadunidenses están infectados con la subvariante BA.2, siendo detectada en 47 estados. A nivel mundial, la mutación ya se halló en 74 países, y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es dominantes en 10: Bangladesh, Brunei, China, Dinamarca, Guam, India, Montenegro, Nepal, Pakistán y Filipinas.

La subvariante BA.2 evade la inmunidad de las vacunas, la natural y los anticuerpos monoclonales

El estudio del laboratorio japonés tiene claro que la subvariante BA.2 es más infecciosa, ya que al igual que la variante Delta, esta cepa del virus es hábil para crear copias de sí mismo. Esto lo hace más peligroso para los pulmones.

Para comprobar este dato, los investigadores infectaron a hámsteres con BA.2 y BA.1, que es el Ómicron original, constantando que los roedores infectados con la BA.2 tuvieron una mayor enfermedad en los pulmones, según el análisis de la muestra de los tejidos pulmonares.

La subvariante BA.2 de Ómicron no solo fue capaz de evadir los anticuerpos que producen las vacunas, sino también la inmunidad natural por la infección de COVID-19, e incluso fue resistente a algunos tratamientos con anticuerpos monoclonales.

“Nuestro sistema inmunológico también está evolucionando”

Sin embargo, hay un punto positivo que plantea la doctora Deborah Fuller, viróloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, y es que las personas recientemente infectadas por Ómicron parecían tener cierta protección contra BA.2, especialmente si también había sido vacunados, lo que se conoce como inmunidad híbrida.

Y según informó un modelo del Instituto de Métricas y Evaluación de Salud, el 73% de los estadounidenses ya habría superado una infección por Ómicron, por lo que ahora son inmunes. Una cifra que incluso podría aumentar a 80% en marzo.

La doctora Fuller explica que, aunque BA.2 parece más contagiosa y patógena que Ómicron, es posible que no cause una ola devastadora de infecciones por COVID-19. “Nuestro sistema inmunológico también está evolucionando. Y eso está haciendo retroceder las cosas”, afirmó.

A su consideración, la viróloga siente que aún no es el momento de levantar los mandatos de mascarillas en Estados Unidos. “Quitarse las mascarillas ahora no es una buena idea. Solo lo extenderá. Vamos a llegar a la meta”, expresó.

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