¿Por qué mi hijo no me hace caso? Tips para que responda a tus pedidos

El especialista en crianza de niños, Alfonso Bernal del Riesgo, le pregunta a los padres que cuestionan por qué sus hijos no les hacen caso, si cuando los mandan a hacer algo es en beneficio del niño o es para satisfacer un capricho de ellos

Por qué mi hijo no me hace caso

Lo niños deben aprender a obedecer y a hacer su voluntad. / Foto: Aleksandar Little Wolf - Freepik.

El niño y el joven han de aprender a obedecer y a hacer su voluntad”, señala el psicólogo especialista en niños Alfonso Bernal del Riesgo, en el capítulo Es muy desobediente, de su libro Errores en la crianza de los niños. “¿Obedecería usted una orden absurda?”, es la pregunta que le hace a los padres que le consultan cómo hacer para que sus hijos les hagan caso.

¿Cuántas veces manda usted a su hijo en beneficio de su hijo y cuántas lo manda a hacer o no hacer para evitarse usted una molestia o satisfacer un capricho?, interpela el experto a los padres que cuestionan la obedencia de sus hijos y plantea que muchas mamás y papás quieren que niño o adolescente “sea muy obediente” para que se porte “como le guste”.

“Eso es contraproducente. Si usted obliga a su hijo a obedecer mandatos absurdos lo pone nervioso, de mal genio, lo hace impetuoso, lo habitúa a reñir”, advierte Del Riesgo en su libro. Y para evitar que suceda esta situación, el especialista en crianza de niños plantea que “hay que tratar a su hijo correctamente”; “enseñándolo a usar su inteligencia y a hacer su voluntad (la de él, no la suya) cada vez que pueda y deba hacerla: habituándolo a obedecer no al capricho de usted sino a una norma o razón justa”.

Los padres deben aprender a mandar a sus hijos y no a prohibir

Del Riesgo señala en el capítulo Es muy desobediente, de su libro Los errores en la crianza de los niños, que los padres deben “aprender a mandar” y a “no prohibir lo que no se puede prohibir”.

“Quizás usted prohíbe no sólo injustamente (lo que ya sería suficiente para explicarse la desobediencia), sino que prohíbe atentando contra la salud física y mental de su hijo”, plantea el especialista y hace la siguiente pregunta dirigida a los padres: “¿no han reconocido alguna vez o rectificado después, luego de haber pedido a un niño obedecer “una orden torpe”?

Para Del Riesgo, son los padres quienes enseñan a los hijos a ser desobedientes al “demostrarles muchas veces que sus órdenes y prohibiciones van contra la naturaleza de él, contra sus necesidades, contra sus deseos biológicos, y poco a poco lo van predisponiendo a desobedecer”.

¿Por qué hay padres que no “quieren dejar a sus hijos a hacer su voluntad” aunque quieran hacer algo correcto o inofensivo, o algo que es bueno y nuevo para él, aunque quizás molesto para usted”?, se pregunta el experto. “Pues en ese caso usted le está impidiendo a su hijo desarrollar su voluntad, estorbando que mañana sea un hombre que goce de fuerza de voluntad. A tener voluntad también se aprende y desde chiquito”, sentencia.

“Si su hijo no usa ni ejercita nunca su voluntad porque usted (o su padre u otro miembro de la familia) no le deja, pues saque la consecuencia. Y esta consecuencia se ve y se sufre pronto; cuando el niño vaya a la escuela, usted verá que él a veces quiere estudiar, pero no estudia: le falta voluntad. Más tarde, cuando sea joven, verá que su hijo quiere trabajar, pero no trabaja: le falta voluntad. Y así otros ejemplos”, dice.

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