Las tres frases que envenenan la relación de pareja, según un terapeuta

El terapeuta Augusto Blanco advierte que frases como "siempre" o "nunca" son generalizaciones que dañan la comunicación de pareja

PAREJA

El especialista advierte que el lenguaje que asigna culpas erosiona el vínculo en la pareja. Crédito: simona pilolla 2 | Shutterstock

Un terapeuta de parejas con sede en Argentina reveló las tres frases que, según su experiencia clínica, causan el mayor daño en una relación. Augusto Blanco, psicólogo clínico y director de Man Helping Men, afirmó para Talker Research que expresiones como «siempre haces esto» o «nunca haces aquello» no solo son inexactas, sino que erosionan la confianza y la conexión.

«El lenguaje que invita a la colaboración tiende a fortalecer las relaciones; el lenguaje que asigna culpas o pone a prueba el amor de alguien las erosiona», advierte el especialista.

Las tres frases más dañinas en una relación

Blanco, quién ofrece sus servicios a través de su consulta en línea Man Helping Men, explicó que estas expresiones, que a menudo se utilizan en momentos de conflicto, pueden tener un impacto profundo y duradero en la relación:

1. «Siempre…» o «Nunca…»

Blanco señala que las afirmaciones definitivas y las exageraciones con frases como «siempre llegas tarde» o «nunca me escuchas» no son solo inexactas, sino que también ponen a la otra persona a la defensiva.

En lugar de abordar el problema concreto, estas generalizaciones invalidan a la pareja y pasan por alto los aspectos positivos de la relación. Este tipo de lenguaje puede hacer que la pareja se sienta atacada, dificultando la comunicación efectiva.

2. «Estás exagerando»

Blanco incluye esta frase como una de las más dañinas. Decirle a alguien que está exagerando es una forma de invalidar sus sentimientos. Es una táctica que a menudo se utiliza para minimizar las preocupaciones de la pareja y hacer que dude de la validez de sus propias emociones.

Expertos en comunicación señalan que frases como «estás exagerando» o «no es para tanto» pueden erosionar la confianza y el sentido de seguridad en la relación. Al desestimar los sentimientos de la pareja, se crea un ambiente de desconfianza y se evita abordar el problema real.

3. «Si me quisieras, lo harías»

Esta frase es considerada por Blanco como una de las más destructivas. Se trata de una forma de manipulación emocional que condiciona el amor de la pareja a su cumplimiento de una demanda específica.

Al decir «si me quisieras, harías esto», se está utilizando el amor como un arma de presión. Esta dinámica puede hacer que la otra persona se sienta manipulada y que el amor se convierta en una herramienta de control, dañando la base de respeto y confianza de la relación.

La importancia de «pelear bien»

Blanco enfatiza que el problema no es el conflicto en sí, sino la forma en que se maneja. «La investigación dice que las parejas que rara vez pelean también rara vez se conectan», explica. El terapeuta deja claro que «no se trata de evitar el conflicto, sino de cómo se lucha».

Pelear de manera saludable implica respetar a la pareja, incluso en desacuerdo. Es crucial evitar los insultos y las descalificaciones personales, porque el objetivo no debe ser «ganar» la discusión, sino comprender el punto de vista del otro y encontrar una solución que funcione para ambos. Las peleas justas, basadas en el respeto y la escucha activa, pueden incluso fortalecer el vínculo de pareja.

Alternativas para una comunicación constructiva

En lugar de recurrir a frases dañinas, los terapeutas sugieren adoptar un lenguaje que fomente la conexión y la resolución de conflictos:

  • En lugar de «siempre haces esto», se puede decir: «Me siento frustrado cuando esto sucede y me gustaría que pudiéramos encontrar una solución juntos».
  • En lugar de «nunca me escuchas», se puede decir: «Cuando hablamos de este tema, me gustaría que pudiéramos prestarnos atención mutua sin interrupciones».
  • En lugar de «estás exagerando», se puede decir: «Veo que esto es muy importante para ti. ¿Puedes ayudarme a entender por qué te sientes así?».
  • En lugar de «si me quisieras, lo harías», se puede decir: «Esto es algo que significa mucho para mí. ¿Podemos hablar de cómo podríamos abordarlo juntos?».

El objetivo es cambiar el enfoque de la culpa hacia la colaboración, creando un espacio donde ambos se sientan seguros para expresar sus necesidades y emociones. Como señala Blanco, la clave no está en evitar las peleas, sino en aprender a «pelear bien» para que el conflicto sea una oportunidad para crecer y conectar, en lugar de una fuente de resentimiento.

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