Un estudio advierte que las discusiones en pareja engordan

Las peleas frecuentes con la pareja pueden alterar el metabolismo y provocar un aumento de hasta 5

La manera en cómo discutes con tu pareja puede darte miles de respuestas sobre el futuro de la relación.

En ese estudio, las esposas tenían más probabilidades de aumentar de peso cuando sus esposos estaban estresados Crédito: Dima Berlin | Shutterstock

Cuando una pareja discute, no solo se lastiman emocionalmente. También pueden estar dañando su metabolismo, haciéndolos más propensos a subir de peso, así lo aseguró un estudio de la Universidad Estatal de Ohio (Ohio State University), financiado por el Instituto Nacional del Cáncer y los Institutos Nacionales de Salud (NIH).

Esta investigación encontró que las parejas con discusiones hostiles y antecedentes de depresión queman menos calorías después de las comidas y presentan niveles más altos de insulina y triglicéridos, lo que puede traducirse en un aumento de peso de hasta 12 libras (5.4 kilos) al año.

La investigación, liderada por la Dra. Jan Kiecolt-Glaser, directora del Instituto de Investigación en Medicina Conductual de Ohio State, analizó a 43 parejas sanas con al menos tres años de matrimonio.

Los resultados fueron presentados en 2014 en la conferencia ScienceWriters, pero siguen siendo una referencia clave en el estudio de cómo el estrés relacional afecta el cuerpo.

Cómo afectan las discusiones al metabolismo

En el estudio, las parejas consumieron una comida alta en grasas (930 calorías y 60 gramos de grasa, equivalente a una hamburguesa doble con queso más papas fritas). Luego, se les pidió que discutieran temas conflictivos como dinero, comunicación o problemas con los suegros.

Durante las siete horas posteriores, los investigadores midieron su gasto calórico y analizaron sus niveles de insulina y triglicéridos.

Aumento de peso progresivo

Las personas con antecedentes de depresión que mostraron conductas hostiles durante las discusiones quemaron un promedio de 31 calorías menos por hora en comparación con las parejas con bajo nivel de hostilidad. Eso equivale a 118 calorías menos en las siete horas posteriores a una sola comida, reseña el estudio.

Si esta dinámica se repite con frecuencia, puede traducirse en un aumento de hasta 12 libras (5,4 kilos) en un año.

Además, este grupo presentó 12 por ciento más de insulina en sangre durante las dos horas posteriores a la comida. La insulina es la hormona que favorece el almacenamiento de grasa. También mostraron picos elevados de triglicéridos (grasas en sangre) cuatro horas después de comer, un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.

«Nuestros resultados probablemente subestiman los riesgos para la salud porque solo se analizaron los efectos de una sola comida. La mayoría de las personas come cada cuatro o cinco horas, y a menudo cenan con sus cónyuges», explicó la Dra. Jan Kiecolt-Glaser.

«Las comidas brindan oportunidades privilegiadas para que surjan desacuerdos en un matrimonio problemático, por lo que podría haber un patrón prolongado de daño metabólico derivado de la hostilidad y la depresión», indicó la especialista.

La ciencia detrás del estrés y el metabolismo

La investigación de Ohio State no es la única que ha explorado este vínculo. Un estudio de la Universidad de Michigan que siguió a más de 2,000 parejas durante cuatro años encontró que los niveles de estrés de la pareja eran más predictivos del aumento de peso que el estrés propio de cada individuo.

En ese estudio, las esposas tenían más probabilidades de aumentar de peso cuando sus esposos estaban estresados e infelices en el matrimonio, mientras que los esposos tendían a aumentar de peso cuando sus esposas estaban estresadas pero satisfechas con la relación.

Los investigadores sugieren que esto podría deberse a que las parejas «absorben» el estrés del otro, con los consiguientes efectos fisiológicos.

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El estrés es el primer causante del aumento de peso en las discusiones de parejas.
Crédito: Bond JP | Shutterstock

El papel del cortisol

El cortisol, conocida como la hormona del estrés, es un factor clave en este proceso. Cuando una persona está crónicamente estresada por discusiones frecuentes, sus niveles de cortisol se mantienen elevados, lo que promueve el almacenamiento de grasa abdominal y aumenta los antojos de alimentos calóricos.

Por el contrario, cuando una persona se siente segura y tranquila en su relación, los niveles de cortisol disminuyen. Sin embargo, paradójicamente, esto también puede llevar a un aumento de peso, pero por razones diferentes: la sensación de seguridad reduce la motivación para mantener una dieta estricta o un régimen de ejercicio riguroso.

«En relaciones de mucho estrés, las personas a menudo recurren a la alimentación reconfortante y a alimentos densos en energía en horarios anormales. Las mujeres, en particular, pueden ganar más peso bajo estrés porque la comida se convierte en una forma de afrontamiento», explica el Dr. Rajiv Kovil, especialista en diabetología y pérdida de peso en Zandra Healthcare.

Las parejas felices también pueden engordar

Curiosamente, la ciencia también ha documentado que las parejas felices y estables tienden a aumentar de peso, aunque por razones distintas. Un estudio que siguió a más de 8,000 adultos encontró que las mujeres casadas ganan un promedio de 24 libras (10,8 kilos) en los primeros cinco años de matrimonio.

Las mujeres que vivían con su pareja sin casarse ganaron alrededor de 18 libras (8 kilos), mientras que las que tenían una relación pero vivían separadas ganaron 15 libras (6,8 kilos).

Los investigadores concluyeron que cuando las personas se sienten seguras y satisfechas en su relación, disminuye su motivación para mantener el peso corporal con fines de atracción. En otras palabras, ya no necesitan «impresionar» a una pareja potencial, por lo que relajan sus hábitos alimenticios y de ejercicio.

«Cuando te sientes seguro y aceptado, tu enfoque en mantener cierta estructura corporal disminuye. Un poco de aumento de peso es común porque ya no estás tan preocupado por tu apariencia», señala el Dr. Rajiv Kovil en un artículo de The Week.

¿Qué hacer si las discusiones afectan tu salud?

La Dra. Kiecolt-Glaser, autora principal del estudio de Ohio State, ofrece recomendaciones prácticas:

  • Buscar ayuda para la depresión: el estudio mostró que el mayor impacto metabólico se daba en personas con antecedentes de depresión. Tratar los trastornos del estado de ánimo es fundamental.
  • Trabajar en la comunicación: si las discusiones son frecuentes y hostiles, considerar terapia de pareja para aprender estrategias de resolución de conflictos menos dañinas.
  • No usar las comidas como campo de batalla: dado que las discusiones a menudo ocurren durante las comidas, intentar establecer momentos de la cena libres de conflictos puede ayudar a reducir el estrés asociado a la alimentación.
  • Hacer ejercicio juntos: un estudio de 2018 en The American Journal of Lifestyle Medicine encontró que las parejas que hacen ejercicio juntas mejoran su salud física y fortalecen su vínculo emocional, lo que puede reducir la frecuencia de discusiones.

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