Cómo decirle “no” a tu hijo sin cortar su desarrollo emocional: 5 formas inteligentes

Aunque hay momentos donde un "no" rotundo es la opción válida, sobre todo en momentos de peligro, hay maneras de soltar la expresión de forma sabia, de modo que tu hijo lo entienda y aprenda

Cómo decirle "no" a tu hijo

Los llamados de atención necesitan un equilibrio para evitar que tus hijos se llenen de caprichos o frustraciones. Crédito: Freepik

Sin darte cuenta, la palabra “no” podría convertirse en tu favorita ante los deseos y posibles travesuras de tus hijos. Esta es una expresión que requiere de mucha prudencia, porque si bien lo más fácil es decir “no”, esto ignora las consecuencias negativas en el desarrollo emocional de tus niños. Si bien es cierto hay circunstancias que ameritan la negación, hay maneras de aplicarla sabiamente.

5 formas adecuadas de decirle “no” a tu hijo

No apliques exageradamente el "sí" ni el "no"

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Todo en extremo es malo, y esto aplica para el uso excesivo del “sí” y del “no” con los niños. Si tu hijo solo conoce una respuesta positiva, además de comportarse de manera inadecuada cuando algo sea imposible de obtener, también le creará una gran frustración cuando se enfrente a la vida de adulto.

Por otra parte, si siempre le respondes a tu hijo con un rotundo “no”, pensará que todo a su alrededor es malo o peligroso. Esto significa que crecerá siendo muy inseguro y sin capacidad para tomar decisiones.

Así que es muy importante tener un sano equilibrio en las afirmaciones que utilizas, para que su salud emocional no se vea afectada.

Explícale el motivo del "no"

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Una forma saludable de que tu hijo acepte un “no” de tu parte sin mucho drama es que le expliques el motivo de tu negación. Está mal responderle un vacío: “porque yo digo que no y punto”. Además de que suena a un capricho de tu parte, no entenderá la verdadera razón.

Por ejemplo, si tu hijo quiere correr por las escaleras, no se lo prohibas sin antes decirle que si lo hace podría caerse y lastimarse. Al conocer la razón, entenderá que lo estás cuidando.

Ofrécele opciones

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Un “no” acompañado de una alternativa puede hacer que tu hijo se sienta mucho mejor. Por ejemplo, si tu hijo quiere que le compres un chocolate, pero ya comió muchos dulces en el día y tu respuesta es negativa, ofrécele otro ‘snack’ saludable. Podría funcionar perfectamente su fruta favorita.

La idea es que pueda, en lo posible, tener otra opción con la que se sienta mejor después de la prohibición.

Deja el rotundo "NO" para momento estrictamente necesarios

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No te acostumbres a decirle que “no” a la ligera, porque indudablemente afectarás su desarrollo emocional. Déjalos para cuando realmente la situación lo amerite, incluso sin negociaciones ni otras alternativas.

Un ejemplo claro es si tu hijo quiere jugar alrededor de una piscina y no sabe nadar. Claramente el “no” que va a recibir de tu parte será contundente y lógico. Debes detenerlo de inmediato en un momento donde no caben las explicaciones ni hablar pausadamente. Debes actuar con determinación si su vida corre peligro.

Aplica la técnica del "sandwich"

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¿Alguna vez has escuchado de qué va la técnica del sándwich? Es muy sencillo, se trata de que cuando vayas a negarle algo a tu hijo lo hagas con esta estrategia: dale un mensaje positivo, lanza el “no” y finalmente ofrécele una alternativa. De esta manera, la negación será más digerible.

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