Mi familia me presiona para casarme y yo no quiero: cómo manejar la situación

La comunicación y firmeza de tu decisión serán tus aliados para evitar que las presiones familiares te obliguen a casarte si no te sientes preparada, o peor, con alguien que no amas

no quieres casarte

No permitas que terceras personas te empujen a un matrimonio que no deseas. Foto: Freepik

Lo primero que debes mentalizar en una situación como esta es que tú eres la única dueña de tu vida y no debes permitir que nadie tome por ti una decisión tan importante. Las presiones familiares para que se produzca un matrimonio son típicas en culturas gitanas, árabes e incluso cristiano evangélicas, donde las mujeres son obligadas a casarse, aunque no estén de acuerdo.

Si bien los tiempos han cambiado, existen distintos motivos por los que una familia es capaz de empujarte a un matrimonio obligado. El interés económico, las tradiciones y el deseo de evitar que te cases con alguien “que no te conviene” son algunas de las razones.

Pero afortunadamente hay luz al final del túnel, porque con personalidad y determinación siempre hallarás la forma de manejar esta incómoda situación.

¿Será sencillo? Pues no. Y probablemente escuches el “me has decepcionado” de alguno de tus padres. Sin embargo, el matrimonio es una decisión trascendental y si no te sientes preparada o no amas a alguien lo suficiente como para casarte, acceder al vínculo solo podría llevarte al vergonzoso divorcio antes de los 30 años.

Cómo actuar si no quieres casarte y tu familia te obliga

Comunicarlo… el primer paso

¡Llegó el momento de hablar! Papá, mamá, lo siento, pero no voy a casarme. La clave del enfático mensaje es cuando en lugar de expresar un deseo: “no quiero”, informas una decisión: “no voy”.

Toma aire y escucha lo que ellos deban decir, como si se tratase de un desahogo y no una presión. Nadie puede arrastrarte del vestido hasta el altar, así que más allá de que vociferen, ya has dado el primer paso.

Sé firme en tu decisión

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Gracias a tu determinación, probablemente tu decisión haya sido aceptada. El problema es cuánto tiempo. Y es que al cabo de unas semanas vuelven las amenazas, chantajes económicos y comentarios despectivos por tu estado civil, que pese a estar en pareja sigues siendo soltera.

Mantente firme y refúgiate en los motivos por los que no quieres casarte, que es lo más importante.

Pide a tu pareja que interceda

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El matrimonio es una decisión de ambos, así como también lo es mantenerlo en ‘stand by’. Si tu pareja te ama, no tendrá ningún problema en comprender por qué no quieres casarte y se supone que ya es un tema conversado.

Para reducir las presiones, él también debe apoyarte y comunicar a tu familia de que aún no es el momento. Pero si se vuelve un aliado de la insistencia, amiga, dale un ‘stop’ a esa relación.

Busca independizarte

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Al estar en el mismo techo donde nacen las presiones, la situación puede volverse tan tormentosa que acceder al matrimonio será una errónea forma de liberarte.

En la medida de tus posibilidades, busca la oportunidad de vivir sola o quizás con una amiga, pero sal de ese hogar donde tu familia quiere decidir por ti.

Luego que te cases, todos estarán satisfechos y tú sumergida en una decisión que nunca tomaste por ti misma. Aunque el divorcio sea una opción legal disponible, sería un daño enorme a tu integridad emocional.

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