Aceite de coco en el café: una tendencia viral de cuidado, alerta nutricionista
Un nutricionista advierte que agregar aceite de coco al café, una tendencia viral, no ofrece los beneficios de salud que aseguran los influencers
El especialista prefiere no recomendar el consumo de aceite de coco como una estrategia para mejorar la salud cardiovascular. Crédito: Shutterstock
Una cucharada de aceite de coco disuelta en el café de la mañana se convirtió en un ritual popular entre creadores de contenido de bienestar, que aseguran que el hábito acelera el metabolismo, sube el colesterol «bueno» y da un empujón extra de energía.
Aunque suene tentador, esta tendencia debe revisarse con lupa, así lo asegura el dietista registrado Alexander Leritz, de la consultora JM Nutrition, quien advierte para Talker Research, que buena parte de la evidencia detrás de esta tendencia es más débil de lo que sugiere el entusiasmo viral.
Un ingrediente válido, pero no el que la tendencia describe
Leritz aclara, para empezar, que el aceite de coco no es un alimento problemático en sí mismo, pues, como cualquier grasa alimentaria, puede formar parte de una dieta equilibrada. Lo que le genera dudas, explica, son las afirmaciones más ambiciosas que circulan en redes sobre sus beneficios, que en su opinión no están respaldadas con la misma solidez con la que se presentan.
Un contenido excesivo de grasa saturada
El primer punto que Leritz destaca tiene que ver con la composición del propio aceite. Según explica, aproximadamente el 80% de las grasas que contiene el aceite de coco son saturadas, una proporción que lo distingue claramente de otros aceites vegetales populares en la cocina saludable, como el de oliva o el de aguacate, con un perfil de grasas mucho más favorable para el corazón.
Más allá del tipo de grasa, Leritz también señala que el aceite de coco es un ingrediente muy denso en energía. Una sola cucharada aporta alrededor de 120 calorías y entre 11 y 12 gramos de grasa saturada.
Eso no convierte automáticamente al aceite de coco en un alimento «poco saludable», aclara el especialista, pero sí es un dato relevante para cualquier persona que esté controlando su ingesta calórica diaria como parte de un objetivo de manejo de peso.
Sube el colesterol bueno, pero también el malo
Uno de los argumentos más repetidos por los influencers es que el aceite de coco mejora el perfil de colesterol. Leritz reconoce que existe cierta evidencia de que puede elevar el colesterol HDL, conocido como el «bueno», pero advierte que, en comparación con aceites más ricos en grasas insaturadas, también tiende a subir el colesterol LDL, el «malo».
Por esa razón, el especialista prefiere no recomendar el consumo de aceite de coco como una estrategia para mejorar la salud cardiovascular.
El límite que marca la Organización Mundial de la Salud
Para poner el dato calórico en perspectiva, Leritz recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener el consumo diario de grasas saturadas por debajo del 10% de la ingesta energética total.
En una dieta de referencia de 2,000 calorías diarias, explica, ese límite equivale a menos de 22 gramos de grasa saturada al día. Como una sola cucharada de aceite de coco ya aporta entre 11 y 12 gramos, un uso frecuente de este ingrediente puede acercar rápidamente a una persona, o incluso hacerle superar, el límite recomendado por la OMS.
Un ingrediente de cocina, no suplemento de salud
La recomendación final de Leritz es pensar en el aceite de coco como un ingrediente de cocina, útil para dar sabor a ciertos platillos, y no como una necesidad nutricional o un suplemento de bienestar.
El especialista no considera necesario evitarlo por completo si a alguien le gusta su sabor en el café, pero sí es tajante en indicar que «no debería agregarse deliberadamente a la dieta por sus supuestos beneficios de salud». Esa distinción, más que un rechazo total al ingrediente, es el mensaje central detrás de su advertencia.
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