Cómo el estrés migratorio y la presión cultural roban la libido de las mujeres hispanas

La pérdida de deseo sexual en las mujeres hispanas es, con frecuencia, el síntoma de un agotamiento profundo que la cultura a menudo invisibiliza

deseo sexual

10% de las mujeres en EE.UU. experimentan HSDD (Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo) Crédito: Nomad_Soul | Shutterstock

El deseo sexual femenino es frágil, complejo y profundamente sensible al entorno y para las mujeres hispanas en Estados Unidos, que lidian en un ambiente donde el estrés, la angustia y el miedo predominan, la pérdida de libido es un común denominador que no se traduce en un fracaso personal ni un castigo. Pue, con frecuencia, es un síntoma de una vida que exige más de lo que el cuerpo y la mente pueden dar.

El estrés migratorio: un ladrón silencioso del deseo

La Clínica Mayo identifica el estrés crónico como una de las principales causas de la disminución del deseo sexual en las mujeres, pero no todo el estrés es igual. El estrés migratorio, ese peso constante de la incertidumbre, la adaptación cultural y la separación de las redes de apoyo, tiene un impacto particularmente profundo en la salud de las mujeres latinas.

Los datos inican que el 40.3% de los adultos hispanos reportan síntomas de depresión, en comparación con el 25.3% de los adultos blancos no hispanos. Y el estrés asociado con la migración es una de las principales causas de enfermedades mentales en esta comunidad. La depresión, la ansiedad y el estrés postraumático no solo afectan el estado de ánimo, sino que también suprimen el deseo sexual.

La doctora Jan L. Shifren, directora del Programa de Menopausia del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital General de Massachusetts, advierte que los problemas sexuales que causan angustia afectan a aproximadamente 1 de cada 8 mujeres, y que los profesionales de la salud deben preguntar activamente a sus pacientes sobre estas preocupaciones. Pero para muchas mujeres hispanas, ni siquiera llegan a esa conversación.

La presión cultural: el mandato de «ser la que aguanta»

El estrés migratorio no actúa solo. Se combina con una presión cultural que muchas mujeres hispanas conocen demasiado bien. Según un estudio del Pew Research Center, el 68% de las latinas sienten una presión considerable para hacer la limpieza y la cocina en el hogar; el 62% siente presión por ser atractivas físicamente; y el 56% por casarse y tener hijos. Comparado con los hombres hispanos, las mujeres enfrentan una presión mucho mayor en todas estas áreas.

«Las mujeres latinas de Estados Unidos se enfrentan a esos factores de estrés, y tienen la carga adicional de vivir en un país que no siempre las comprende», señala un análisis sobre aculturación y salud mental.

Esta carga se traduce en una sobrecarga física y emocional que, según la Clínica Mayo, es una causa directa de la pérdida del deseo: «La fatiga por haber cuidado niños o familiares que están envejeciendo puede contribuir a la disminución del deseo sexual» .

Cuando la cultura impide pedir ayuda

El problema no es solo que las mujeres hispanas experimenten más factores de estrés. Es que también enfrentan barreras culturales para reconocer y tratar la pérdida de deseo.

Un estudio publicado en PubMed encontró que las mujeres cubanoamericanas en Miami, Florida, enfrentaban barreras culturales para hablar abiertamente sobre la disfunción sexual con sus proveedores de salud.

El estudio señala que los valores culturales, como el familismo y el respeto, pueden dificultar que las mujeres expresen sus necesidades sexuales, especialmente en un contexto médico.

El Clinical Advisor, una publicación para profesionales de la salud, documenta que las percepciones de la sexualidad femenina están fuertemente moldeadas por las normas sociales, lo que influye en la disposición de las mujeres a buscar tratamiento.

«Menos del 50% de los pacientes que experimentan angustia sexual buscan ayuda profesional, a menudo evitando discutir sus vidas íntimas por vergüenza o incomodidad», reseñan. Y las creencias culturales sobre la sexualidad femenina pueden contribuir a que los síntomas no se reporten, ya que algunas mujeres dudan en hablar sobre su falta de deseo.

El resultado es un Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (HSDD, por sus siglas en inglés), que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en Estados Unidos, el cual sigue siendo una condición poco diagnosticada y poco tratada. Y para las mujeres hispanas, el diagnóstico es aún más esquivo.

El costo de no hablar: más allá de la intimidad

Cuando el deseo se apaga y no se habla de ello, el costo no es solo sexual. El HSDD está asociado con una menor calidad de vida relacionada con la salud, menor felicidad general y menos satisfacción con la pareja. Y para las mujeres hispanas, que a menudo ponen las necesidades de los demás por encima de las propias, el sufrimiento puede prolongarse durante años sin que nadie lo sepa.

Un estudio publicado en PubMed sobre mujeres hispanas y blancas no hispanas con cáncer de mama encontró que las hispanas reportaron significativamente menos deseo sexual que sus contrapartes blancas. En todos los grupos, la falta de deseo fue el problema más frecuente, pero las hispanas tenían más dificultades para relajarse y disfrutar del sexo.

Cómo mejorar el deseo sexual

La pérdida de deseo sexual tiene tratamiento. La Clínica Mayo enfatiza que «si te molesta el bajo deseo sexual o la disminución del deseo sexual, hay cambios en el estilo de vida y técnicas sexuales que pueden ponerte de ánimo más a menudo». Y el primer paso es hablar.

1. Habla con tu médico

La solución podría ser tan simple como cambiar un medicamento o controlar una enfermedad crónica como la diabetes o la presión arterial alta. Pero si no lo mencionas, tu médico no lo sabrá. El Clinical Advisor señala que los médicos de atención primaria a menudo dudan en iniciar conversaciones sobre salud sexual por temor a incomodar a los pacientes o por falta de tiempo. Romper ese silencio comienza contigo.

2. Busca apoyo psicológico

La terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de pareja han demostrado ser efectivas para abordar la pérdida de deseo, especialmente cuando está relacionada con el estrés y la ansiedad. Buscar un terapeuta que comprenda el contexto cultural de la mujer hispana puede marcar una gran diferencia.

3. Prioriza el autocuidado

No es egoísmo. Es supervivencia. La fatiga por cuidar de otros es una causa documentada de baja líbido. Tomar tiempo para ti misma, aunque sea solo 15 minutos al día, no es un lujo. Es una necesidad.

4. Conecta con otras mujeres

El aislamiento amplifica el estrés. Hablar con otras mujeres que comparten experiencias similares puede ser terapéutico y ayudarte a sentir que no estás sola.

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