Padres enfrentan confusión sobre el tiempo de pantalla de los niños
Los padres necesitan un consejo equilibrado que refleje las realidades de la crianza, no más reglas rígidas, según el estudio de la Universidad Edith Cowan
Una nueva investigación revela que los padres están abrumados por mensajes contradictorios sobre el tiempo de pantalla. Crédito: Shutterstock
Los padres están siendo bombardeados con «mensajes contradictorios» sobre el tiempo de pantalla de los niños, según una nueva investigación publicada en el Journal of Children and Media. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Edith Cowan en Australia, revela que mamás y papás se sienten abrumados, confundidos y juzgados al intentar decidir cuánto tiempo deberían pasar sus hijos frente a teléfonos, tabletas y computadoras.
La investigación, difundida por Talker News, señala que la comunicación basada en el miedo está generando culpa y ansiedad, dejando a los padres con la sensación de que están fracasando.
Los padres reciben consejos que van desde límites de tiempo estrictos hasta enfoques más flexibles, pero poca orientación clara sobre qué funciona realmente en la vida cotidiana.
«Los padres están tratando de hacer lo correcto, pero reciben mensajes contradictorios. Esa contradicción genera mucha incertidumbre», explica Stephanie Milford, líder del estudio e investigadora de la Universidad Edith Cowan en Perth, Australia Occidental, en declaraciones recogidas por Talker News.
El peso de la culpa y el miedo
El estudio, que se basó en entrevistas y grupos focales con padres australianos de niños de hasta 4 años, encontró que los mensajes alarmistas sobre el uso de pantallas están alimentando la culpa y la ansiedad . «Ese miedo puede hacer que los padres duden de sus decisiones, incluso cuando están tomando elecciones reflexivas», añade Milford.
Muchos padres recurren a reglas obsoletas simplemente porque les parecen más claras y fáciles de seguir. Sin embargo, la investigación sugiere que la mayoría de los padres ya están adaptando el uso de pantallas a su vida diaria, ya sea para calmar a un niño, gestionar tareas o compartir contenido en familia. Esta flexibilidad, según los investigadores, es común y necesaria, y debería reflejarse mejor en las recomendaciones públicas.
El enfoque equivocado: prohibir en lugar de guiar
Milford propone un cambio de enfoque: «En lugar de decirles a los padres que eviten las pantallas, deberíamos ayudarles a usarlas de manera que apoyen el aprendizaje y la conexión».
La investigadora señala que, si bien las preocupaciones sobre el uso excesivo de pantallas son válidas, la investigación a menudo se simplifica en exceso en reglas generales que no tienen en cuenta la realidad de la crianza.
La necesidad de un consejo equilibrado
El estudio aboga por un cambio hacia una orientación más clara y práctica que genere confianza en los padres. «Lo que los padres necesitan es un consejo equilibrado que refleje las realidades de la crianza de niños pequeños, que contrarreste el ‘pánico tecnológico’ y que priorice la educación sobre las directrices prescriptivas», concluye Milford.
La investigación, publicada en el Journal of Children and Media, subraya que los padres no necesitan más reglas rígidas, sino herramientas para tomar decisiones informadas y flexibles que se adapten a sus circunstancias particulares.
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