Cómo manejar el miedo y la ansiedad ante un desastre natural
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que los desastres naturales pueden causar miedo y ser altamente estresantes
Aprende a proteger tu salud emocional antes, durante y después de un desastre natural Crédito: Shutterstock
Ante el desastre natural que afectó a Venezuela el pasado 24 de junio, cuando dos terremotos de 7.2 y 7.5 impactaron en la región, muchas personas se vieron afectadas mentalmente ante la catástrofe con señales visibles de angustia, ansiedad y miedo.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que los desastres naturales, como huracanes, terremotos e inundaciones, pueden causar miedo y ser altamente estresantes, afectando incluso a personas sin antecedentes de enfermedad mental.
La Asociación Americana de Psicología (APA) señala que es común experimentar reacciones emocionales muy intensas ante la llegada de un evento natural como estos y los daños que provoca en hogares y comunidades enteras, pero los expertos coinciden en que la preparación, la respiración consciente y el apoyo social pueden marcar la diferencia entre el pánico y la resiliencia.
El miedo no es el enemigo: entender la reacción natural
Cuando la tierra se mueve o el viento arrecia con fuerza, el cuerpo responde antes que la mente. El corazón se acelera, las palmas sudan, los músculos se tensan. Esa respuesta no es un error biológico, sino un mecanismo de supervivencia que ha permitido a los humanos reaccionar ante el peligro durante milenios.
Los CDC explican que las reacciones emocionales intensas, como sentirse nervioso, tener problemas para dormir o comer, son respuestas normales al estrés después de un desastre natural. La APA añade que estas reacciones, como la dificultad para concentrarse, la falta de memoria o la sensación de estar abrumado, son normales en circunstancias extraordinarias.
Como señala un principio clave en salud mental: «Las reacciones anormales son una reacción normal ante una situación anormal». Aceptar que no se tiene control sobre la naturaleza no es rendirse, sino liberarse de la presión de intentar dominar lo inevitable.
La ansiedad después del impacto
Los CDC han documentado que, tras los desastres, los problemas de salud mental aumentan tanto entre personas sin antecedentes como entre aquellas con factores de riesgo. Por ejemplo, la investigación demostró altos niveles de ansiedad y trastorno de estrés postraumático entre los afectados por el huracán Katrina, y se han observado efectos similares tras inundaciones y olas de calor.
La APA recomienda reconocer que este es un momento difícil y tomar las cosas paso a paso. Permitirse a uno mismo sentir una variedad de emociones, incluyendo la tristeza, la ira o incluso el entumecimiento, es parte del proceso de adaptación. Los CDC añaden que ser paciente con uno mismo y darse el tiempo y el espacio necesarios para procesar lo ocurrido es fundamental para la recuperación.
Estrategias prácticas para calmar la mente
Antes: la preparación como antídoto contra la incertidumbre
El miedo se alimenta de lo desconocido. La APA recomienda elaborar un plan con la familia, incluyendo rutas de evacuación, puntos de encuentro y necesidades de mascotas. Tener un plan para mantener a la familia a salvo puede disminuir significativamente la ansiedad.
Los CDC sugieren incluir a los niños en la preparación, ya que esto les da una sensación de control y les empodera. Revisar los tipos de emergencias que pueden ocurrir en el área y conocer las señales de advertencia son pasos clave. También recomiendan informarse a través de fuentes confiables y suscribirse a alertas de emergencia locales.
Durante: el momento del impacto
Cuando el desastre ocurre, el cuerpo entra en modo de supervivencia. La APA y los CDC coinciden en varias recomendaciones clave:
- Buscar refugio seguro de inmediato, siguiendo las indicaciones de las autoridades.
- Conectarse con los seres queridos para hacerles saber que se está a salvo y para recibir apoyo emocional.
- Mantenerse informado si se tiene acceso a las noticias, siguiendo las advertencias y la información más reciente.
Después: la recuperación emocional
Pasado el impacto inmediato, las emociones pueden volverse intensas e impredecibles. Los CDC ofrecen un decálogo práctico para cuidar la salud mental:
- Ser paciente con uno mismo. Las cosas pueden ser difíciles durante un tiempo. Permítase el tiempo y el espacio para procesar lo sucedido.
- Hablar con amigos, familiares y vecinos. Superar los momentos difíciles es más fácil cuando se conecta con personas que se preocupan.
- Mantener la rutina habitual tanto como sea posible, como despertarse a la misma hora, pasear al perro o leer antes de dormir.
- Comer sano, hacer ejercicio y dormir lo suficiente. Evitar el alcohol, el tabaco y otras drogas.
- Tomar descansos de las noticias si están causando estrés.
Los CDC también recomiendan compartir los problemas y cómo se está afrontando con un padre, amigo, consejero, médico o pastor. Si los problemas persisten, se debe buscar ayuda profesional.
Los niños también tiemblan: cómo proteger su salud mental
Los menores son especialmente vulnerables durante los desastres. Los CDC señalan que los niños pueden desarrollar síntomas de ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático después de un desastre. La salud mental juega un papel importante en su salud física, rendimiento escolar, comportamiento y calidad de vida a largo plazo.
Para ayudar a los niños, los CDC recomiendan:
- Hablar con ellos con calma sobre lo que han vivido y asegurarles que están a salvo.
- Escuchar y permitir que hagan preguntas y expresen sus sentimientos. Responder con honestidad de manera apropiada para su edad.
- Mostrar los propios sentimientos para que sepan que es normal expresar emociones.
- Supervisar la exposición a los medios de comunicación.
La APA añade que mantener horarios regulares de actividades como comer, jugar e ir a la cama ayuda a los niños a restaurar un sentido de seguridad.
El poder de la conexión humana
Uno de los mensajes más importantes de los CDC y la APA es que no se está solo. Los CDC recuerdan que «desahogarse con familiares y amigos puede ayudar a sentirse mejor». La APA señala que, aunque el sistema de apoyo habitual puede debilitarse si quienes están cerca también han vivido el huracán, es crucial pedir apoyo a personas que se preocupan y que escucharán y empatizarán con la situación.
Como resumen los CDC: después de un desastre natural, es normal sentir emociones fuertes y diferentes. Aprender a manejar estos sentimientos y buscar ayuda cuando se necesita ayudará a la persona, a su familia y a su comunidad a recuperarse.
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