¿Poca frecuencia sexual aumenta el riesgo de muerte? Esto dice la ciencia

Un estudio con 17,243 hombres encontró que tener sexo 1-2 veces por semana reduce el riesgo de muerte un 37%

La frecuencia sexual muy baja o excesivamente alta puede ser dañina, según estudio en Scientific Reports.

La frecuencia sexual muy baja o excesivamente alta puede ser dañina, según estudio en Scientific Reports. Crédito: Shutterstock

La relación entre la frecuencia sexual y la longevidad es un tema que ha generado titulares llamativos en los últimos meses. Algunos medios han difundido que «tener sexo con poca frecuencia aumenta el riesgo de muerte», mientras que otros advierten que «el exceso también es peligroso». La realidad, como suele ocurrir, es más matizada.

Las investigaciones han demostrado que existe una asociación entre la actividad sexual y la mortalidad, pero el detalle no está solo en la cantidad, sino en encontrar un equilibrio. Varios estudios recientes coinciden en que la frecuencia óptima parece situarse alrededor de una o dos veces por semana, mientras que tanto la abstinencia prolongada como el exceso pueden estar vinculados a peores resultados de salud.

Qué dice el estudio de la Universidad de Qingdao

Los investigadores, liderados por Tian-Qi Teng, analizaron datos de la National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) entre 2005 y 2016. Los participantes fueron clasificados según su frecuencia sexual anual en varias categorías: 0 veces, 1 vez, 2-11 veces, 12-51 veces, 52-103 veces, 104-364 veces, y 365 veces o más al año.

Durante el período de seguimiento, 443 participantes (2.57%) fallecieron por diversas causas. Los resultados mostraron que, en comparación con el grupo de referencia que tenía la mejor prognosis (52-103 veces al año), el riesgo de muerte era 2.36 veces mayor para quienes no tenían sexo (0 veces al año) y 22 veces mayor para quienes tenían sexo 365 veces o más al año.

En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, los hallazgos fueron similares: el riesgo era 1.61 veces mayor en el grupo sin actividad sexual y 2,35 veces mayor en el grupo de frecuencia extremadamente alta.

Ni muy poco ni demasiado

El estudio identificó un punto óptimo en la frecuencia sexual: entre 52 y 103 veces al año, equivalente a aproximadamente 1 o 2 veces por semana. En este rango, los participantes mostraron el menor riesgo tanto de enfermedad cardiovascular como de muerte por cualquier causa.

Los autores explican en el artículo: «A medida que aumentaba la frecuencia sexual, la incidencia de enfermedades cardiovasculares y la mortalidad disminuían significativamente, alcanzando un punto de inflexión en 52-103 veces al año, que indica el mayor efecto protector. Sin embargo, a partir de ese punto, comenzó a emerger una correlación negativa».

Por qué la abstinencia se asocia con mayor riesgo

Los investigadores proponen varios mecanismos biológicos para explicar por qué una frecuencia sexual muy baja puede ser perjudicial:

  1. Disfunción eréctil como marcador temprano de enfermedad cardiovascular: los autores citan estudios previos que muestran que la disfunción eréctil puede ser una manifestación temprana de aterosclerosis. Dado que la arteria del pene tiene un diámetro de 1-2 mm y la arteria coronaria mide 3-4 mm, la obstrucción ocurre primero en los vasos más pequeños. Por eso, la disfunción eréctil puede preceder en varios años a los síntomas cardíacos.
  2. Niveles bajos de testosterona: la deficiencia de testosterona se asocia con niveles más altos de colesterol total, colesterol LDL y mediadores inflamatorios, todos ellos factores que contribuyen a la aterosclerosis .
  3. Ciclo vicioso entre salud mental y física: los autores describen que las personas pueden reducir su actividad sexual debido a factores como disfunción eréctil, deficiencia de testosterona o debilidad física, lo que a su vez aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. Luego, los pacientes con enfermedad cardiovascular pueden tomar medicamentos o desarrollar problemas psicológicos como depresión, lo que reduce aún más la frecuencia sexual.
Estudio con 17.243 adultos halló que 1-2 relaciones semanales reducen el riesgo de muerte.
Estudio con 17.243 adultos halló que 1-2 relaciones semanales reducen el riesgo de muerte.
Crédito: Ternavskaia Olga Alibec | Shutterstock

Por qué el exceso también puede ser dañino

Un hallazgo novedoso del estudio es que la frecuencia sexual extremadamente alta (365 veces o más al año) también se asoció con mayor mortalidad. Los investigadores ofrecen varias explicaciones para este caso en particular:.

1. La actividad sexual es un ejercicio físico: aunque el ejercicio moderado es beneficioso, el ejercicio excesivo puede tener efectos negativos. «A pesar de los beneficios bien establecidos de la actividad física moderada, la evidencia sugiere que puede haber un punto de rendimiento decreciente. De hecho, los niveles altos de ejercicio aeróbico pueden restar valor a los beneficios significativos para la salud observados con niveles moderados o potencialmente conducir a cardiotoxicidad», escriben los autores.

2. Sobreexcitación del sistema nervioso simpático: la actividad sexual intensa puede desencadenar una sobreexcitación simpática, lo que lleva a daño en las células endoteliales, activación plaquetaria y aceleración de la aterosclerosis.

3. Adicción al sexo: los autores señalan que las personas con 365 o más relaciones sexuales al año podrían ser «adictos al sexo», caracterizados por hipersexualidad e incapacidad para controlar su comportamiento sexual a pesar de las consecuencias negativas. Esta condición puede causar estrés mental, síntomas depresivos y, en términos físicos, un mayor riesgo de enfermedades de transmisión sexual y daño miocárdico.

Recomendaciones prácticas

Los autores concluyen con una recomendación clara: «Las personas con una frecuencia sexual inferior a 52-103 veces al año deberían esforzarse por disfrutar de los beneficios de una vida sexual saludable. Aquellos con frecuencias excesivamente altas o bajas deberían prestar atención a la situación y buscar atención médica si es necesario».

En lugar de obsesionarse con un número exacto, los especialistas sugieren:

1. Prioriza la calidad sobre la cantidad: la satisfacción sexual percibida se relaciona con mejor salud mental, menos estrés y una sensación general de bienestar.

2. Mantén una buena salud de base: la mejor manera de disfrutar de una vida sexual saludable es cuidar los factores que realmente determinan la longevidad: alimentación equilibrada, ejercicio regular y control de la presión arterial.

3. Si hay disfunción, consulta: la dificultad persistente para mantener relaciones sexuales puede ser un marcador temprano de problemas cardiovasculares, especialmente en hombres menores de 50 años.

4. Escucha a tu cuerpo: no existe una frecuencia «obligatoria». La cantidad adecuada varía según la edad, el estado de salud y las circunstancias personales.

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