Alimentos que afectan la fertilidad: la dieta que debes evitar si buscas embarazo

El consumo elevado de ultraprocesados en hombres y mujeres afecta la concepción y el desarrollo embrionario temprano

infertilidad en mujeres y hombres

El consumo elevado de ultraprocesados en hombres se relaciona con un 68% menos de probabilidad de concebir Crédito: PattyPhoto | Shutterstock

Cuando una pareja toma la decisión de tener un bebé, la alimentación juega un papel clave en la fertilidad, pero no solo la de la mujer. Durante décadas, los consejos preconcepcionales se centraron casi exclusivamente en la futura madre, pero la ciencia ha comenzado a cambiar esa mirada al otro protagonista de este proceso.

Un estudio de la Universidad Erasmus de Rotterdam, publicado en Human Reproduction, analizó a 831 mujeres y 651 hombres y encontró que el consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) no solo afecta la fertilidad masculina, sino también el desarrollo embrionario en sus primeras semanas de vida.

La doctora Romy Gaillard, directora del estudio, advierte: «Aunque los AUP son tan comunes en nuestra dieta, se sabe muy poco sobre su posible relación con los resultados de fertilidad y el desarrollo humano temprano».

Por su parte, un análisis de datos NHANES 2013-2018 con 2,582 mujeres de 20 a 45 años publicado en Nutrition and Health reveló que un mayor consumo de ultraprocesados se asociaba con un 68% menos de probabilidad de fertilidad en mujeres.

Sabiendo esto quedan algunas interrogantes: ¿Qué alimentos están en el punto de mira? ¿Por qué afectan la capacidad reproductiva? Esta guía las responde con el respaldo de las principales instituciones y especialistas.

Los seis ultraprocesados que más afectan la fertilidad

1. Bebidas azucaradas y refrescos

Las bebidas endulzadas con alto contenido de azúcar alteran los niveles de glucosa e insulina, desequilibrando las hormonas reproductivas. Un estudio de la Universidad de Murcia en varones jóvenes encontró que el consumo elevado de bebidas azucaradas se asociaba con alteraciones en la morfología espermática y niveles más altos de estradiol.

Alternativa: agua, infusiones sin azúcar, o agua con frutas naturales.

2.  Comida rápida (hamburguesas, pizza congelada, nuggets)

Estos productos son ricos en grasas trans, que incrementan el riesgo de infertilidad. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) cita un estudio en 141 parejas sometidas a reproducción asistida donde los hombres que consumían más grasas trans aumentaban su riesgo de infertilidad en un 73%.

Alternativa: preparaciones caseras con carnes magras, vegetales y aceite de oliva.

3. Galletas, bollería industrial y productos de repostería

Galletas, donuts, pastelitos y otros productos horneados industrialmente contienen grasas trans, azúcares refinados y aditivos. El estudio de la Universidad Erasmus, citado en el sitio web Gaceta Médica, demostró que el consumo de estos productos por parte del hombre se relaciona con mayor riesgo de subfertilidad y mayor tiempo para lograr el embarazo.

Alternativa: galletas caseras con harina integral, avena y endulzantes naturales.

4. Embutidos y carnes procesadas

Salchichas, jamón de paquete, tocino y otras carnes procesadas contienen conservantes, nitratos y grasas saturadas. La dieta occidental, rica en estos productos, se asocia con peor calidad seminal y menor tasa de embarazo.

Alternativa: carnes frescas magras, pollo, pavo o pescado.

5. Patatas fritas de bolsa y snacks salados

Las patatas fritas y snacks similares combinan grasas trans, sal en exceso y aditivos. Su consumo elevado se ha relacionado con alteraciones metabólicas que impactan negativamente la fertilidad femenina, según fuentes de Nestlé Materna.

6. Quesos no pasteurizados y productos lácteos ultraprocesados

Los quesos elaborados con leche no pasteurizada pueden contener Listeria, una bacteria que atraviesa la placenta y afecta el útero, dificultando la concepción. Los lácteos ultraprocesados (postres lácteos, yogures azucarados) aportan azúcares añadidos y aditivos.

Alternativa: quesos pasteurizados, yogur natural entero (que, según algunos estudios, mejora la fertilidad).

Impacto en hombres vs. mujeres

El estudio de la Universidad Erasmus encontró que un mayor consumo de ultraprocesados en hombres se relacionaba con:

  • Mayor riesgo de subfertilidad (tiempo de 12 meses o más para concebir).
  • Mayor duración hasta lograr el embarazo.
  • No afectó el desarrollo embrionario temprano, lo que sugiere que el impacto es previo a la concepción.

Esto quiere decir, según el estudio, que los espermatozoides son especialmente sensibles a la composición de la dieta, por ello la dieta tiene un impacto más inmediato en la fertilidad masculina, porque la salud espermática puede alterarse en muy poco tiempo si los hábitos alimenticios no son óptimos.

En el caso de las mujeres, el consumo de ultraprocesados no se asoció de forma consistente con el tiempo hasta el embarazo, pero sí con:

  • Crecimiento embrionario más lento en la séptima semana de gestación.
  • Sacos vitelinos más pequeños (membrana esencial para el desarrollo inicial).

Estas diferencias, aunque pequeñas, son importantes, ya que un crecimiento embrionario más lento en el primer trimestre se asocia con mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y problemas cardiovasculares en la infancia. El desarrollo deficiente del saco vitelino se relaciona con mayor riesgo de aborto espontáneo.

Lo que los expertos recomiendan en su lugar

La doctora Gaillard lo resume: «Nuestros hallazgos sugieren que una dieta baja en AUP sería lo mejor para ambos miembros de la pareja, no solo para su propia salud, sino también para sus posibilidades de embarazo y la salud de su hijo por nacer».

Lo más recomendable, segun las especialistas, es seguir mejores patrones dietéticos, como la dieta mediterránea, caracterizada por:

  • Alto consumo de ácidos grasos omega-3 (pescado azul, frutos secos).
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Verduras, frutas y legumbres.
  • Cereales integrales.
  • Bajo consumo de ultraprocesados, carnes rojas y grasas trans.

La doctora Beatriz Santamaría destaca: «Hoy sabemos que lo que tradicionalmente llamábamos dieta saludable tiene un profundo efecto inmunomodulador. Reducir la inflamación sistémica es clave para optimizar la función ovárica y crear un entorno adecuado para la implantación».

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