Por qué las personas mayores de 65 años experimentan menos efectos secundarios con la vacuna anti-Covid

La edad está relacionada con la disminución de la actividad inmunológica, y mientras menos anticuerpos tenga la persona, menos síntomas sentirá al ser vacunado

Por qué las personas mayores de 65 años experimentan menos efectos secundarios con la vacuna anti-Covid

No todas las personas experimentan efectos secundarios tras vacunarse contra el coronavirus. / Foto: Gpoint Studio - Freepik.

Según científicos, las personas mayores de 65 años experimentan menos efectos secundarios con la vacuna anti Covid y es atribuible a la disminución gradual de la actividad inmunológica relacionada con la edad. “Aunque esto puede estar relacionado con niveles más bajos de anticuerpos, todavía tienen inmunidad contra el virus”, refiere un artículo publicado por el portal Leicester Mercury.

El sexo también puede influir en experimentar más o menos efectos secundarios con la vacuna. En un estudio realizado en Estados Unidos, el 79% de los informes de efectos secundarios de las vacunas anti Covid fueron de mujeres. Este sesgo sexual podría tener algo que ver con la testosterona, dice el portal.

La testosterona tiende a amortiguar la inflamación y, por lo tanto, los efectos secundarios asociados a ella. Los hombres tienen más de esta hormona que las mujeres, lo que podría contribuir a un menor número de informes de efectos secundarios en los varones.

Las personas que padecen enfermedades inflamatorias crónicas, como artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria intestinal y esclerosis múltiple, que toman medicamentos inmunosupresores para controlar sus síntomas, pueden experimentar menos efectos secundarios debido a una respuesta inflamatoria atenuada, apunta. Aunque la respuesta inmune está atenuada, no significa que sea inexistente.

En un estudio realizado en 2020, que comparó los niveles de anticuerpos en personas que tomaban medicamentos inmunosupresores con los que no, se determinó que las personas que los ingerían producían niveles más bajos de anticuerpos, pero ninguno de ellos carecía de anticuerpos antivirales.

No obstante, los efectos secundarios de la vacuna del coronavirus no deben tomarse como una medida de la eficacia de esta. A pesar de la variada respuesta inmune, la mayoría de las personas logran protección contra el virus con la vacunación, independientemente de la presencia, ausencia y gravedad de los efectos secundarios.

Sobre los efectos secundarios de la vacuna anti-Covid

La mayoría de las vacunas tienen efectos secundarios y las vacunas Covid no son diferentes. Si experimentas dolor en el brazo donde se insertó la aguja, o cansancio, dolor de cabeza, fiebre o náuseas, estos son simplemente signos de que el sistema inmunológico está funcionando como debería, señala el artículo publicado por el portal Leicester Mercury.

No obstante, no todas las personas experimentan efectos secundarios por la vacuna del coronavirus y esto no significa que no se haga inmune a este. Los ensayos clínicos de esta vacuna han mostrado que el 50% de los participantes no experimentaron efectos secundarios significativos, sin embargo, el 90% de ellos desarrollaron inmunidad contra el virus.

Esto se puede explicar considerando la forma en que el sistema inmunológico desarrolla inmunidad protectora contra los virus cuando una vacuna lo activa. La mayoría de las vacunas Covid, incluidas varias que han sido autorizadas, utilizan una proteína viral que se encuentra en la envoltura externa del coronavirus, conocida como proteína de pico, para imitar una infección viral natural e iniciar una respuesta inmunitaria, refiere el portal.

La rama de la respuesta inmune conocida como inmunidad innata responde casi de inmediato a la proteína de pico viral. Lanza un ataque contra él iniciando una inflamación, cuyos signos cardinales son fiebre y dolor. Entonces, es la respuesta inmune innata la que causa los efectos secundarios comunes que las personas experimentan uno o dos días después de haber recibido el pinchazo.

La inmunidad específica de larga duración, que es el objetivo final de cualquier vacuna, se logra únicamente activando la segunda rama de la respuesta inmune: la inmunidad adaptativa; la cual se activa con la ayuda de los componentes inmunitarios innatos y da como resultado la generación de células T y anticuerpos, que protegen contra la infección en la exposición posterior al virus.

A diferencia de la inmunidad innata, la inmunidad adaptativa no puede iniciar la inflamación, aunque estudios recientes sugieren que puede contribuir a ella de manera significativa.

En algunas personas, esta respuesta inflamatoria tanto del sistema inmunológico innato como del adaptativo es exagerada y se manifiesta como un efecto secundario. En otros, aunque funciona normalmente, no está a niveles que puedan causar efectos secundarios notables. De cualquier manera, se establece la inmunidad contra el virus.

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